miércoles, 8 de junio de 2011

El inmortal

Durante los primeros retazos de mi inmortalidad, me dediqué a presumir del don que me había sido concedido. Fui alabado y odiado a partes iguales, y mientras mi presencia marcaba las vidas de las personas que iba conociendo, yo olvidaba sus caras al cabo de unas horas. El tiempo iba perdiendo significado hasta que, un día, dejó de existir.

[...]

Volví a la civilización y me limité a comprobar la repercusión que había causado en la Historia. ¿Se hablaría de mí a los niños? ¿Habría libros escritos contando mis viajes y mis enseñanzas? No podía evitar aquellos sentimientos encontrados.

Desagradable sorpresa fue ver que nada se había alterado tras mi desaparición. En algún momento de las vidas de los mortales mi leyenda había sido olvidada, y no tardé mucho en comprender que en realidad nunca fui algo parecido, sino un pobre hombre con la ambición desatada.

1 comentario:

  1. ¿Y qué leyenda es esa? Uhm... Alguien inmortal, a mí me gustaría serlo, pero no soportaría que los de a mi alrededor no lo fuesen ;_;

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