lunes, 30 de julio de 2012

El proyecto secreto que pronto dejará de ser secreto

Weheartit
Algunos que me seguís por twitter sabéis que estos últimos meses he estado inmersa en un proyecto secreto que compete a ilustradores y escritores de este nuestro país. Pues bien. Es demasiado pronto para contaros quiénes forman parte del proyecto. También es demasiado pronto para enseñaros alguna ilustración o para deciros cómo o de dónde obtenerlo. 

Pero tengo un nombre. Paratiempo.

¿Y... qué?, os estaréis preguntando con esta cara. Es que es verano, y en verano es imposible jugar al escondite porque no hay sombras y hace demasiado calor como para salir. Allí, digo, en Vitoria no tanto. La cosa es que estaba yo un día leyendo bajo la sombra de un buen árbol, y horas después me di cuenta del frío que hacía. El tiempo había pasado rapidísimo, y yo no había leído tantas páginas... Así que me puse a pensar.

El tiempo se puede alterar, podemos alargarlo o reducirlo como un chicle Boomer -¿qué fue de ellos, por cierto?-, pero no podemos congelarlo, no podemos atraparlo entre nuestras manos e impedir que siga su curso. ¡Y eso me da tanta pena! Hay momentos que merecen ser para siempre. La sonrisa de un niño. El siseo de un bosque. Las olas rompiendo el acantilado... 

Las fotos están bien, pero tras muchas pruebas y estudios camino a Ninguna Parte, hemos hallado la manera definitiva de inmortalizar momentos. Es una herramienta compleja y peleona, y no os hacéis una idea de las rabietas que nos hemos pegado cuando no conseguíamos unir cada cable con su color. 

Paratiempo es una bomba de relojería. Literalmente. 

La culpa fue del cha cha chá, ¡lo juro!
Tengo las manos atadas y una mordaza en la boca. La ambición del Paratiempo es grande, libre y llegará lejos. No por nada el equipo es inmejorable, aunque también buscaremos ayuda en el Exterior.  La tarea de uno es esencial para el siguiente, que a su vez es el anterior del próximo. Nos necesitamos, y eso es bonito, pero también terrible. 

La clave está en leer entre líneas.

sábado, 21 de julio de 2012

Respeta tu naturaleza como escritor y siempre tendrás algo que contar

ILoveReadingAndWriting © tumblr
 Estos días aprendí una valiosa lección. El escritor se hace a base de ensayo y error, pero debe conocerse para poder escribirse después. Yo escribo esto y lo escribo así porque la vida se ve así a través de mis gafas. Y se nota cuando una historia está basada en experiencias personales -que poco tienen que ver con si están sujetas a la realidad o son producto de un sueño, reflexión o una nada muy oportuna- porque sientes a la persona que está leyéndote al otro lado.

Eso es bonito. Sentir que has conseguido remover algo dentro de los demás. Que han sonreído cuando se han imaginado a un chico descalzo en el parque, abrazado al árbol que lo vio nacer, y han pensado: "¡esta Eleazar, qué ocurrencias tiene!" o "¡qué rara es!"

Pero algo se movió ahí. Una pizca de ternura a través de una imagen que significa mucho para mí.
No sé explicar por qué escribo sobre plantas que hablan si sé que no pueden hablar -al menos a nuestra manera- y sé que es complicado entender cómo sonríe un árbol, o cómo es la famosa "voz de roca" que tanto suelo utilizar. Para mí es algo natural y no necesito explicarlo.

A veces basta con intuir.

Entonces un día me levanto y decido que quiero contar otras historias. Ensayo y error. Y sucede que 1) no me siento cómoda, me atasco y me ofusco hasta que abandono -pues a veces el escritor no cabe en su propia historia. Curioso, ¿no? Y difícil de aceptar- y 2) que a la novela le han salido pequeños brotes de Eleazaradas, al principio inofensivos, luego revoltosos, que devuelven la trama al lugar que le corresponde.

No podemos huir de nuestra naturaleza como escritores. Es una de mis máximas ahora mismo. Escribo esto y lo escribo así porque tengo algo que decir al respecto y seguiré haciéndolo hasta que sacie el papel. O hasta que el papel me sacie a mí. 

martes, 17 de julio de 2012

Reto Tridente Literario (III): escritores


ILoveReadingAndWriting © tumblr
¡Hola a todos! Esta es la última parte del Tridente Literario, un conjunto de tres tests de 20 preguntas sobre vuestros libros, personajes y escritores preferidos. Si quieres apuntarte, todavía -y siempre que quieras- puedes hacerlo aquí. Ahora, ¡dentro Tridente!
***
Las normas de este último test cambian un poco. Ahora ya no tendréis que poner un libro del escritor y su sinopsis, sino la foto del escritor o escritora y una pequeña biografía con algunos de sus libros, para saber de quién estáis hablando. Veamos un ejemplo:

Ejemplo
14. Escritor del que leíste un libro, no te gustó, y no volviste a intentarlo

Escritor inglés, G. P. Taylor, nombre con que firma sus obras literarias Graham Taylor, es conocido principalmente por sus libros dedicados a la literatura para jóvenes adultos, destacando a nivel internacional su serie Shadowmancer. G. P. Taylor asegura que la historia le surgió de forma natural un día de lluvia mientras conducía. "Nunca pensé que podría ser escritor. La historia, la trama y los personajes aparecieron en mi mente y a partir de ese instante no pude parar de escribir hasta que el libro estuvo terminado". Taylor confiesa que no es un escritor al uso. "Me divirtió hacerlo, y espero que les pase lo mismo a los lectores".



Lista de escritores
1. Escritor preferido
2. Escritor del que más novelas hayas leído
3. Mejor escritor (masculino)
4. Mejor escritora
5. Un escritor que te decepcionó
6. Escritor del que tengas más libros firmados
7. Escritor que te aportó una importante lección en tu vida
8. Escritor que te empujó a escribir
9. Escritor que te hizo sentir especial
10. Peor escritor
11. Un escritor del que te gusten sus libros, pero no él / ella, su personalidad
12. Escritor que te gustaría haber sido
13. Escritor con quien querrías pasar un día
14. Escritor del que leíste un libro, no te gustó, y no volviste a intentarlo
15. Escritor al que conozcas personalmente
16. Escritor que te gustaría que tuviera más reconocimiento
17. Escritor sobrevalorado
18. Escritor que te sorprendió gratamente
19. Escritor más raro
20. Cuenta una curiosidad sobre un escritor
21. Cita una frase o un párrafo de un escritor (ojo, del escritor; no de sus libros)
 Pues... ¡esto es todo! Espero que os guste. Por mi parte, daros las gracias por la participación -cotillearos es muy entretenido- y espero volver pronto con un nuevo juego en el blog para pasarlo genial y conocernos mejor. :)

jueves, 12 de julio de 2012

Nueva droga contra el bloqueo literario

Jimmyhu © flickr
Los laboratorios EnoPharma han creado una píldora que manda unas descargas al córtex prefrontal, que a su vez estimulan el tálamo, la estructura neuronal encargada de los sentidos, para que cause unas "ganas locas" de escribir. El científico a la cabeza del proyecto, Richard Omerone, asegura que este avance podría mitigar el efecto del "bloqueo literario" que tantos problemas acarrean a los escritores. "Sería como Robert Louis Stevenson con Dr. Jekyll y Mr. Hyde: terminarían sus novelas en cosa de una semana". La píldora se encuentra en su fase beta y en los próximos meses podrían realizarse las últimas pruebas en sujetos humanos.
Mola, ¿eh? Yo también querría sufrir dulces delirios y locuras a cambio de un trabajo terminado. Se acabó el pasarse todo el verano tirándoos de los pelos. La letra pequeña advertiría del peligro de esta droga, sus efectos secundarios y su posible adicción, no a los componentes químicos, sino al sabor de una novela con punto y final.

Pero esto es la vida real y ni existen los laboratorios EnoPharma, ni la explicación del córtex prefrontal es cierta. Ni de lejos, si os paráis a pensar. Lo que yo propongo es una solución más sana a largo plazo: la constancia.

Esta mañana leía en el blog personal de Lorena W. una entrada sobre los Plazos de entrega de los concursos. Muchos de nosotros tenemos la intención de terminar una historia y probar suerte en los certámenes nacionales, ¿y qué pasa? Que mientras las primeras semanas es todo euforia, nuestro estao de ánimo decae hasta el famoso 'no llego'. Esto es lo que dice mi compañera bloggera y tiene toda la razón. De hecho, hay un cuadro explicativo que lo resume muy bien. 

A mí me funciona contar los días que quedan hasta la fecha final de entrega y el número de páginas aproximadas que me ocupará la novela. Luego lo divido y el resultado serán las páginas que tengo que escribir cada día para cumplir ese plazo. Normalmente son dos páginas. Así, al final del mes tendría más de 60 páginas. Nada mal. Y quién sabe si un día te quedas pegado a las letras y te apetece escribir un par más, o prefieres continuar a mano en el parque, o tras volver de una noche loca. Todo es posible porque somos escritores.

miércoles, 4 de julio de 2012

Una visita inesperada

Prettybooks © tumblr
Doce del mediodía. En pijama, con un moño desordenado y estudiando Derecho Constitucional como una loca. Din don -o más bien meeeec-, alguien llama a la puerta. Me asomo tímidamente y me encuentro un hombre con un libro en la mano derecha y una carpeta negra en la izquierda. Pienso en el Opus, en las enciclopedias, en "qué leches me querrá vender este" y ¡oh!, resulta que es escritor y está promocionando su libro puerta por puerta. E inmediatamente capta mi interés.

Su nombre es Sergio Hernández López y es el autor de la trilogía Soy un gusano. Al principio ha comenzado con un discurso sobre cómo llegar al lector y sobre que no es tan importante cuántos ejemplares vendas, sino saber si has gustado, si has calado fondo. Como buen vendedor, me ha enseñado los recortes de periódico en los que sale -Burgos, País Vasco- y el número de libros vendidos -1200-. "Ahora se lee más", me ha dicho, y tanto las estadísticas como yo estamos de acuerdo, "si quieres publicar tienes muchos medios a tu alcance". No por nada el ebook ha facturado 72,90 millones de euros en España. Así que ya no entra solo en juego el hecho de querer ser publicado, sino el ser reconocido, ser admirado, ser visible y tener un estante en la librería solo para ti. 

Me sorprendió gratamente la experiencia. Parece una locura, ¿no es cierto? Pero cada vez son más los escritores con dos pares de narices que salen a la calle. Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Está claro, y chapeau para SH López y para los miles de escritores que van -vamos- a tener que currárnoslo para salir adelante.