domingo, 23 de septiembre de 2012

La fantasía no ha muerto

Emily Harriet © Flickr
La gran mayoría de las publicaciones de fantástico se basaba, y se basa, en la venta de traducciones, aprovechando la publicidad que trae ya consigo el libro. Eso provoca un doble efecto: por un lado, te acostumbras a que los protagonistas se llamen John, Mary o Peter, lo que influye en tu labor posterior. Durante muchos años, hasta que conseguí romper con ese terrible lastre, mis personajes también se llamaban así. Juan, Pedro o María no me parecían “serios” en un entorno fantástico.

Y el segundo efecto: la localización. Las historias que te gustan y te hacen vibrar tienen lugar en Nueva York, Londres, o cualquier otro punto del mundo anglosajón, el principal mercado que nos estaba comiendo y sigue en ello. Cuando, educada en esas ideas, te pones a escribir, suena absurdo situar una historia en Valladolid o Pamplona. Casi ridículo. ¿Y por qué? Porque nos han enseñado a admirar lo de fuera, a través de las publicaciones de los de fuera.

Son consecuencias que suelo seguir viendo sobre todo en autores jóvenes [...]. Ojalá las superen pronto y lleguen a mi misma conclusión: todo entorno es válido para una buena historia; todo lugar es desconocido hasta que “su gente” escribe historias ambientadas en él. Hace poco leí que una chica comentaba que lo había situado en Nueva York “porque es que es muy conocido”. Claro, cómo no. Si los que son de esa ciudad, y también los que no, localizan allí sus tramas, normal que sea conocida. [...] Hay que tener muy presente que has nacido con lo que has nacido. Nadie de fuera va a respetar lo tuyo, si no empiezas por respetarlo tú.
Estas palabras salieron hace un año de la boca de Yolanda Díaz de Tuesta, vecina vasca y compañera escritora que me prestó un poco de su tiempo para una entrevista de clase. Hoy saco a relucir un resumen de la primera pregunta para corroborar, una vez más, que se puede escribir en España sobre algo que no sea la Guerra Civil. ¡Arriba la fantasía, concho! Hoy más que nunca, la necesitamos.

8 comentarios:

  1. Que bonito, por favor. Y además con verdades como puños. Luchemos por una novela fantástica ambientada en los lugares y ambientes que realmente conocemos de primera mano, y no a golpe de película. Un beso.

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  2. Toda la razón del mundo. En esto y en todo, no valoramos lo que tenemos y se nos abre la boca con cualquier cosa que venga de fuera. Empezando por el mismo idioma.
    Saludos.

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  3. Muy de acuerdo con el artículo. Puedes parecer un bicho raro si dices que has leído contadísimas (por no decir ninguna) novelas de la guerra civil. Un tema que satura y no está en la genética de las nuevas generaciones de escritores. Por otro lado, hablas de la literatura fantástica de nuestro país. Ojalá hubiera más y ojalá estuviéramos también ante el despertar de una nueva avalancha de este género ;)

    ¡Un saludo!

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  4. Hola

    Interesante. A mí nunca me pasó eso. Todos mis personajes tenían nombres españoles, salvo cuando fueran, en verdad, extranjeros. Y o ambientaba en ciudades españolas (dijera el nombre o no) o la cultura principal era bastante mediterránea.

    El problema es que en fantástico en España es un género "de tercera" (y la ciencia-ficción, eso ni se considera literatura), cosa que no sucede en el mundo anglosajón, con una tradición fantástica muy rica e interés por la ciencia.

    Un saludo.

    Juan.

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  5. Es verdad que tiene "glamur" ambientar un encuentro de escritores en Central Park, pero tienes razón, no vemos lo que nos rodea con ojos literareos, en cambio lo de fuera sí. Y en Valladolid pueden pasar muchas historias, hasta Cervantes puede tener su mesa donde escribiera el Quijote. Mi blog http://elhpc.blogspot.com.es/

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  6. Me ha inspirado a buscar una locación de mi país, ahora con mayor razón, porque eso ya viene siendo desde hace rato. Lo que me sucede a mi es que no soporto poner nombres en español. Me preparo para el NaNoWriMo de este año y quise hacer la excepción; sin embargo, al poco tiempo sucumbí.
    Mis personajes tienen nombres que son anagramas de nombres en español. Eso ya es un avance.

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  7. Eso que dices es una verdad como un templo. Normalmente se tiende a ubicar todas las novelas de fantasía o de ciencia ficción, aunque los autores sean españoles, en localizaciones anglosajonas. Como si no hubiera más lugares. Eso me recuerda un "chiste" de hace tiempo que decía que todos los ovnis deben aterrizar en EE.UU para comenzar la invasión alienígena.

    A mí la ubicación de la historia me suele dar igual si está bien hecha; pero a veces quiero variedad y cuando escribo me gusta tirar para mi tuerra, que es lo que más conozco, y lo que más me puede motivar. Como casa en ningún sitio.

    Ojalá se empiece a perder esa creencia de que para que una historia de ciencia ficción o fantasía sea buena debe tener nombres ingleses a porrillo y estar ubicada en la campiña inglesa o en medio de la Gran Manzana.

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  8. Completamente de acuerdo! ¿Como que New York es conocida? Nuestra propia ciudad nos la conocemos mejor, ¿por qué no ambientarla en casa? Y que la prota se llame Ana, Irene o Sofía, en vez de los típicos Ever, Lena y Lia, por decir algo ;) Besitos, te sigo

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¡Pasa, pasa! A este comentario invita la casa. ;)