jueves, 11 de octubre de 2012

Las absurdas, barrocas y archiaburridas descripciones que no dicen nada

© Ilovedoodle
Hoy por hoy hablaros de cómo y qué describir sería una locura. Los consejos que doy en el blog no son absolutos y cada escritor tiene su propia metodología, aunque es curioso pararse a analizar esos matices que tanto nos agrada conocer de los de nuestra especie. Aun así me siento en la obligación de hablar de algo que da título a esta entrada: las absurdas, barrocas y archiaburridas descripciones que no dicen nada y que para el colmo son incongruencias en sí mismas. El escritor debe actuar con lógica, adecuarse a la voz que lleva y evitar que desafine. Vayamos con un ejemplo:
Miré a Sam, divertido, acordándome de nuestras escapadas al lago. Sus labios carnosos se arquearon en una media sonrisa. En aquel instante, una brisa cálida meció sus cabellos rizados, y el flequillo cayó desordenadamente sobre sus ojos azules, escondiéndolos de mí. Pobre Sam. Sus bromas cada día eran más inoportunas.
Dos cosas:

1) Si Javier, nuestro narrador en primera persona, conoce a Sam desde hace un tiempo, ¿qué necesidad hay de describir sus labios, su pelo y sus ojos? ¿No es algo que para Javier pasa totalmente desapercibido porque es normal? ¿No debería omitirse? Aquí muchos me diréis que no, porque describir a los personajes físicamente es fundamental para profundizar en la historia... Pero yo creo que eso es una excusa. No hace falta saber el color de ojos y de pelo de los personajes para disfrutar de una novela. Sería diferente si Javier acabara de conocer a Sam, ahí sí podríamos querer una descripción física.

2) Como lectora a veces me siento estafada. ¿Acaso soy la única que está cansada de encontrar descripciones que se limitan al color de los ojos y el pelo? No enriquecen la caracterización del personaje, más bien al contrario. Sam es rubio y tiene los ojos azules. ¿Y qué? ¿Qué me dice eso de Sam? ¿Es importante para el desarrollo de la historia? ¿Y es absolutamente necesario explicarlo nada más que aparece en escena?

Abro la veda al debate. Me gustaría muchísimo saber vuestras opiniones al respecto.

19 comentarios:

  1. A mí las descripciones suelen ponerme de los nervios. Lo que no sea imprescindible para la historia, mejor omitirlo.

    Un saludo :)

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  2. Totalmente de acuerdo, hay autores como Pérez Reverte o Ruiz Zafón que saben describir muy bien y evocar aún mejor, pero llega un momento en qué la cosa se les va de madre y las páginas de sus novelas se convierten en un sinfín de descripciones vacías y redichas que cansan y no aportan nada. Hay mejores formas de rellenar páginas y mostrar lo bien que uno sabe escribir.

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  3. Como dices, si es la primera vez que lo ve, pues puede ser bueno describir al personaje para "verlo" en la historia, pero si no es alguien normal, y no nos llama la atención ni ese color de ojos ni ese pelo rubio, y más para esa escena en concreto. No dice nada.

    Esto de las descripciones daría para muchísimo debate y análisis, pues se puede abordar desde bastante perspectivas.

    ¡Besos!

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  4. Como bien dices, el tema de las descripciones da para muchísimos debates (yo creo que podemos estar horas hablando sobre ellas x_D). Peero, aprovechando esta entrada, voy a poner mi opinión (o cómo describo yo o algo así).

    Antes de empezar, admito y aclaro que me gustan mucho las descripciones xD (y mucho. No sé si puedo ser un coñazo o no, pero bueno xDDD). Dicho esto, vamos al tema de la entrada~

    Concuerdo contigo en que, si se narra en primera persona, no tiene demasiado sentido que se describa a gente que el protagonista conoce desde siempre. Yo, cuando veo a un amigo, no me paro a pensar en sus ojos azules y su cabello rubio y desordenado a no ser que haya algo que me llame la atención. Es decir, si mi querido amigo Sam aparece un día con el pelo teñido de verde, evidentemente voy a fijarme. Y si me fijo, lo diré/describiré. Yo cuando escribo (y leo) en primera persona soy muy maniática con las descripciones. Tengo que creerme al protagonista; tengo que pensar que sí, que hay posibilidades de que alguien hable así. Si no me lo creo, no sigo con la historia porque me parece algo ¿ incongruente? Algo así. En mi caso, yo solo describo a los personajes que el narrador protagonista conoce desde hace tiempo si él tiene un interés en dicho personaje. Es decir, imaginemos que el narrador está enamoradísimo hasta las trancas de la chica Y. Yo veo normal que el protagonista dedique alguna frase refiriéndose al color de sus ojos, de su pelo o a la forma de su cara. Y lo veo normal porque... No sé, imagino que le presta una atención "excesiva" a la chica Y, que la observa en todo momento porque love is in the air (? xD). Aparte, creo que así puedes marcar las cosas que de verdad le importan/interesan al narrador. Si pasa por encima del chico W, yo puedo pensar que no le importa o que es así con todos. Pero si el narrador se fija mucho en la chica Y, puedo pensar (y, de hecho, pienso) que está interesado en ella y que le importa más que el chico W.

    También me parece absurdo que el narrador protagonista se describa a sí mismo. Especialmente si se mira en el espejo. Vamos a ver, amigos, ¿vosotros cuando os miráis es un espejo hacéis un estudio minucioso de cómo se ve vuestra cara? No, ¿verdad? O al menos no en una situación tan normal como cuando te vas a cepillar los dientes antes de meterte en cama. Entonces, si tú no lo haces, ¿por qué lo va a hacer el narrador en primera persona Y? Especialmente si tenemos en cuenta que uno puede vivir sin saber que el protagonista no era rubio, ¡era moreno! (además, la de veces que uno les cambia los colores a los personajes... x_D)

    (no sé si me he explicado).

    Otro punto. No me gustan nada las descripciones que te dicen todo seguido. Es decir, esas que son "Sus ojos eran oscuros como la noche más fría. Su cabello rubio, largo y sedoso caía a ambos lados de su cara, rodeando sus redondeadas mejillas. Tenía una nariz respingona que le daba un punto aniñado y sus labios, carnosos y de un rojo intenso, estaban entreabiertos. Parecía que quería decirme algo..." por ejemplo x_D No me gustan que me den todos los datos seguidos; que se interrumpa la "acción" para describir eso, el color de sus ojos y de su pelo (cómo si fuese tan importante). Yo prefiero que esos datos vayan apareciendo lentamente durante el transcurso de la historia; que en una página te digan que su cara tiene la forma E, que en otro te digan que sus ojos son O, y que en otra te digan cómo es su pelo (por ejemplo). Esto es aplicable (o es algo que yo intento aplicar) tanto a los narradores en primera persona como en tercera.


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    1. Déjame. Has dicho lo que yo quería decir en la entrada y muchísimo mejor y DDD:

      Que no xD ¡Estoy muy de acuerdo contigo, esto lo hablamos (recuerdo) en Madrid!

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    2. Blue, estoy contigo: deberían prohibir las descripciones-espejo. He dicho. (A no ser que esté pensando en la cara que tiene, con la resaca de esa mañana, porque claro... menuda se cogió ayer. Y el maquillaje, ay, mierda, corrido, otra vez se le olvidó quitárselo... ¿y cómo diablos va a conseguir desenredarse el pelo hoy sin arrancarse la cabeza? Ay.)

      :3

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    3. las descripciones espejo son EL MAL escrito (?) xDDDDDD Las únicas que acepto son las que te dicen algo que le ha pasado al personaje. Yo qué sé... Que está sangrando muchísimo, que tiene una cicatriz enorme que antes no tenía, o algo así xDD Y aún en estos casos, no soportaría que empezase a describirse lol Algo a lo: "hay una cicatriz que atraviesa mi cara. Nace en mi sien derecha, pero solo se ve la parte que surca mi nariz porque mi despeinado pelo negro la tapa..."

      o sea. no. xDDD Es que describirte a ti mismo es tan absurdo x__D Soy incapaz de tomarme en serio esas descripciones, en serio x_D

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  5. Pues yo jamás soy capaz de imaginarme a un personaje según la descripción (soy torpe y negada, vaya). Los conozco más (míos y de otros) por las torpezas y tropiezos, por los momentos brillantes y los desastres. Más su personalidad que la marca de sus pantalones, que el color de sus ojos o si tiene una dentadura perfecta. (Aunque yo lo uso en exceso... quizá jugar con metáforas y relacionarlo con cualquier otro detalle del personaje aligeren la carga). Me gusta esa parte: jugar con una cosa y otra.

    No, no soy fan de las descripciones. Me parecen demasiado analíticas, demasiado serias.. (quizá porque, a día de hoy, soy incapaz de describir a nadie, incluso cuando estamos entre amigos e intento de manera desastrosa decir quién era quién...Quizá es porque yo no me fijo en esas cosas de la gente). (Quizá porque no me fijo, directamente). Por eso me disgusta encontrármelas en los libros, cuando son solo eso, examen y no evocación de algo más (de ese secreto que esconde el personaje, el porqué el tic refleja su miedo al silencio, o si lleva la chaqueta demasiado grande quizá porque es heredada (y los motivos de por qué la conserva y no se hace con otra), o que tiene los ojos marrones, como si hubiese nacido ya pensando en chocolate o... (a eso me refiero). (Y quizá por eso mis descripciones no son nada realistas, porque no me fijo).

    Solo si tienen magia, si tienen una función en la historia (como, quizá, estremecerte por dentro, darte de bruces de la realidad... *y ahora estoy pensando en no recuerdo qué novela de zola, cierto fragmento que tocó traducir* *o también si, por ejemplo, encuentra a un vagabundo demacrado, un loco, alguien extraño y fuera de lo normal y porque le va a crear al personaje una experiencia-concepción nueva). Si evocan más que fuerzan a imaginar algo.


    ... Aunque quizá la clave está en que vengan a cuento, en el momento justo, y no con calzador. Que un nuevo personaje entre en escena no implica que haya que analizarlo (imaginad una película, donde cada vez que apareciese un personaje sacasen una fichita escrita con datos como el nombre y tal... *vale, ahora estoy pensando que es una idea genial y curiosa y tiene su encanto... debo estar hiperactiva hoy.. dejadme*).

    Conclusión: descripciones sí. Las justas, en su sitio, pero de los detalles importantes, mágicas, y sobre todo cuando están ligados a la personalidad/historia del personaje.

    No sé si me explico.
    (Me encanta el post... y estos de escritura en especial. Genial).

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  6. Bueno, coincido con todos los de arriba: las descripciones necesarias porque la historia lo pide. Y cada historia pide un tipo de extensión diferente. Ejemplos, "La Regenta" es prolija en descripciones (tres capítulos para la catedral), pero es que en este caso la ciudad es un personaje más, el antagonista de Ana Ozores y se describe de forma minuciosa para que veamos su poder y fuerza. En los cuentos de Hemingway no hay descripción casi, la fuerza está en el diálogo y es por medio de diálogo donde vemos el mundo. En "Cosecha roja" una primera persona describe a quien tiene delante si no lo conoce y a él mismo, nada.

    La última novela donde hay un mal uso de la descripción de las que me he encontrado ha sido "Tentación de ángeles". Largos momentos de alfombras que no vuelve a aparecer, de fijarse en que el tocador hay un abrecartas de tal forma, pero que la prota no utiliza porque está cansada y prefiere abrir la carta a mano. Donde hay frases de "aparté de mi rostro mi largo cabello rizado del color de...".

    No sé si me explico... es domingo por la mañana y ando espeso.

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  7. Hola Eleazar

    Interesante tema. Yo soy de escribir narrativa breve. En este tipo de escritos, no debes incluir descripciones largas ni completas, porque te quedas sin espacio. Tus descripciones han de ser evocadoras; con un par de frases tienes que conseguir que el lector se haga una imagen completa del resto del objeto descrito. Eso se consigue a base de utilizar adjetivos que hagan referencia a otros objetos que compartan algo con el descrito (por ejemplo, "catedral gótica") o dar pinceladas de lo descrito para que el lector rellene el resto.

    El ejemplo que pones es muy bueno, pero no le sacas todo el potencial que tiene para hablar de malas descripciones. Por ejemplo, con mi mentalidad de escritor de narrativa breve, estoy viendo en esa descripción que Javier está enamorado de Sam. En narrativa breve casi todo debe tener varios usos, así que yo usaría tal párrafo para describir a Sam, para contar que Javier está loco por él y, cambiando algunas palabras, podría arreglármelas para dar a entender que Sam no siente nada por Javier (o sí, según necesite). En ese caso, sí sería una descripción muy bien aprovechada. Totalmente de acuerdo de que las descripciones deben de hacerse en el momento que toca y con la profundidad necesaria. Por ejemplo, un narrador con las hormonas revueltas deberá describir con mucho más detalle a una mujer guapa y vestida provocativamente que a una poco agraciada y desarreglada. Esto con respecto al punto 1)

    Con respecto al punto 2). Cuando describes algo físicamente en una narración debes hacerlo a dos niveles: a) el de la descripción física, la imagen que tiene ese objeto o persona, b) lo que al narrador o lector le sugiere lo descrito. Por culpa del punto b), suelo hacer descripciones mínimas de personas. No suelo decir más que el color del pelo, si es alto o bajo, los ojos y poco más. Y lo hago así por mi experiencia como lector. Isaac Asimov describió a varios personajes femeninos que eran parecidos. Eran mujeres muy atractivas, delgadas, bajitas y prácticamente sin pecho. Sin embargo, con todos los respetos, no me suelen atraer las mujeres sin curvas. No importa que no las tengan muy pronunciadas, pero sí que se note que son mujeres adultas y no tengan un aspecto muy infantil, como estas que describía Asimov. Esas descripciones me "chirriaban", no veía guapas a mujeres así. Por eso, deliberadamente, sólo hablo de generalidades físicas sobre los personajes, para que el lector pueda pintárselos guapos si la trama lo necesita. De hecho, eso suelo darlo hecho y digo de antemano si son atractivos o no. Lo que me interesa más es caracterizarlos, que adquieran personalidad, y eso no lo hago con descripciones.

    Luego, si va encartando, voy diciendo algo más de sus cuerpos. Pero lo imprescindible, sin intentar obligar a ningún lector a que comulgue con mis gustos estéticos. Importa poco, a la hora de considerarlo atractivo, que un hombre sea rubio y de ojos azules; puedes imaginarte a un hombre atractivo con esas características, aunque los prefieras de ojos negros. Pero si a ti no te gustan con la nariz aguileña (por decir algo) y el escritor se empeña en que su personaje tenga la nariz de esa forma porque sí, ya estás transmitiendo cosas contradictorias. Por cosas como esta pienso que no deberías sentirte estafada con descripciones demasiado superficiales; según el estilo del escritor, una descripción muy detallada puede impedirle transmitir las sensaciones que pretendía.

    Un saludo.

    Juan.

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  8. Hola Eleazar. Soy nuevo en este blog, pero creo que iré pasando por aquí asiduamente.
    En cuanto a las descripciones, estoy de acuerdo en que se repite mucho lo de los ojos y el pelo, etc... Personalmente cuando escribo prefiero que el personaje se describa a si mismo a través de sus diálogos y sus acciones, para que el lector saque sus conclusiones. Aunque también he caído a veces en descripciones físicas innecesarias, para qué negarlo. Creo que es algo que sale automáticamente y a lo que debemos estar atentos para eliminarlo de cuajo.

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    1. ¡Hola, Emilio! Bienvenido y gracias por pasarte por aquí. ;)
      Creo que sí, y dice mucho de ti que admitas que has caído en ese tipo de descripciones porque... ¡en fin, así somos! Pero por lo menos lo tenemos claro y andamos con ojo en las revisiones.

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  9. Llámame enferma, pero con semejante descripción a mí lo que me ha parecido es que lo quería besar y esas cosas .____.
    Describir los labios me parece, desde luego, un acto más de "deseo", por así decirlo, que otra cosa.

    En otro orden de cosas, a mí me gusta describir la primera impresión y, luego, dar pequeños detalles. Por ejemplo, un personaje se fija en alguien y lo describe a rasgos generales. Luego ya concreto detalles que permitan darle más profundidad al personaje.

    No sé, intento que ese esa mi truco. Aunque reconozco que tengo un fetiche con el pelo y como es lo primero en lo que me fijo, es lo primero que describo.

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    1. No eres una enferma, H. Arsenic. Yo he dicho exactamente lo mismo, que según esa descripción Javier parecía enamorado de Sam, pero no te preocupes, que ya estoy acostumbrado a que nadie me lea (ja ja ja ja ja).

      Un saludo.

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  10. Para mí la descripción de los personajes en cualquier libro es imprescindible, otra cosa es que durante toda la lectura te lo esté recordando, pero a mi me gusta saber que los personajes, son rubios, morenos, flacos, gordos, altos, bajos.. Lo que no me gusta es leer una historia y no saber en ningún momento como son los personajes.

    Saludos.

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  11. Yo a veces hago descripciones de ese tipo, y la verdad es que tu opinión, que está basada en tiempo de experiencia, me ha servido de mucho. Yo, por ejemplo, no me pongo a analizar el color de pelo y los ojos de mi madre o mi amiga. Y nuestras novelas deberían acercarse lo máximo posible a la realidad, ¿no? Tendré que tener más cuidado a partir de ahora con las descripciones ^^ (y menos mal que he leído esto porque estoy planeando una novela en primera persona que no he empezado todavía, así que no tengo que rectificar ^^" ).

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    1. Pues te voy a contar un secreto: yo no caí en la cuenta de esto hasta que me lo dijo una amiga. "No tiene sentido. Yo me miro al espejo y no me pongo a describirme. Y tampoco describo a mis amigos porque ya les tengo muy vistos".
      Y mi cara, un poema. "Qué lógico, claro". Y desde ese momento procuro darle a mis descripciones otro aire. Algo que les defina, qué sé yo: las uñas comidas, un gesto frecuente, una ensoñación permanente... :)
      Me alegro mucho de que te haya servido. ¡Ánimo con esa novela!

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  12. Este es un tema complejo desde luego, al menos para mí.

    Por una parte yo necesito que me describas a un personaje. En serio. Lo necesito. Si tú no me dices cuando lo conocemos que es rubio y tiene los ojos verdes, yo me lo imagino de otra forma y luego con la descripción autorizada me frustro. Tardo mucho en corregir una imagen que no es correcta. Y eso, si consigo darle un aspecto concreto. Muchas veces, no logro empatizar con ellos porque no les pongo cara. Quedan ahí, como sombras irreales y cambiantes con los que no se conecta.

    Si bien con el tiempo, una vez me metí en novela más adulta, logré superar relativamente la necesidad imperiosa de una descripción, en los primeros tiempos no podía con ello. La costumbre en la novela juvenil era una descripción al conocerlo, y a decir verdad estoy de acuerdo con ella. No en plan pegote, ni interrumpiendo una acción para darme cada pequeño detalle y explicarme donde tiene los lunares y que formas podrían sugerir, pero por el principio de la historia, mientras vamos conociéndolo, necesito datos básicos como el color de pelo y ojos. Si no, no puedo.

    Seguramente sea una manía mía, pero opino que una descripción relajada y natural al principio es bastante necesaria, incluso cuando eres tú el que está escribiendo.

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¡Pasa, pasa! A este comentario invita la casa. ;)