sábado, 2 de marzo de 2013

El armario del escritor

Así es la cabeza del escritor: desordenada, caótica, un armario de ideas sin fondo. Parece difícil encontrar algo concreto, pero nada más lejos de la realidad: buscar una pieza les cuesta dos o tres segundos. El problema está en que esa pieza se ha enredado con otra, y así sucesivamente, y es casi imposible trasladarla al papel sin llevarse tres por el camino. Ser cirujano es más fácil. Solo son vidas humanas, diría alguno.

Así es la cabeza del escritor: millones de piezas de millones de puzles. Casi todos están completos —allá lejos, un punto apenas visible… o rodeados de neón verde; en cualquier caso es lo mismo porque el escritor se ofusca y no ve lo que tiene delante— pero no lo saben. Y cuando quieren sacar una idea no lo hacen con cuidado, sino que vuelcan el armario y rebuscan como si nadaran en un mercadillo de rebajas. Ya lo veo: “¡ah, aquí está! Pero, un momento… ¿y esto? ¿Cuándo he pensado yo…? Pero igual…  No sé, si cojo esto y esto podría crear las subtramas… Ahora necesito un universo. ¡No huyas, cobarde!” Y una vez terminan, lo meten todo otra vez en el armario. Total, piensan, si nunca se llena. Lo que no saben es que sí se desordena y cada vez es más complicado ponerse una camiseta sin perder los pantalones.

2 comentarios:

  1. Una forma divertida de describir la mente nuestra, siempre llena de historias y personajes xD

    ¡Besos!

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  2. Es cierto, es cierto... tenemos tantísimas ideas y nos cuesta tanto enredarlas y que todas juntas nos parezca una buena idea... Pero es cierto.

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¡Pasa, pasa! A este comentario invita la casa. ;)