domingo, 28 de julio de 2013

Cómo empezar una novela (2 de 3)

Segunda parte del reportaje. Recordad que en la primera os estuve hablando de las ideas, de cómo llegan hasta nosotros y qué es lo que podemos hacer con ellas según el tipo de escritores que seamos. Hoy continúo con un apartado imprescindible en casi todas las novelas: la documentación. ¡Atención: post larguísimo!

A) Lo que dice la RAE
Tal y como expliqué en una entrada hace muchísimo tiempo, documentarse no significa vomitar la información que hemos aprendido durante ese tiempo sobre un tema, sino que sirve de colchón, de background a la trama que tengamos entre manos. Como siempre, dice la RAE:
1. tr. Probar, justificar la verdad de algo con documentos.
2. tr. Instruir o informar a alguien acerca de las noticias y pruebas que atañen a un asunto
Tengo la costumbre de empezar por las definiciones porque muchas veces son esclarecedoras. Esta no es una excepción. Documentarse sirve para justificar la verdad de algo y para informar a alguien acerca de algo. Es decir, que si tu novela está ambientada en el siglo XV, todo lo que leas y absorbas sobre ello servirá para dar crédito al contexto y para informar de él a quien no lo conozca. Yo no tengo mucha idea de Historia -en general, tristemente- así que enseguida necesito que el lector me ponga al día.

B) ¿Cómo distinguir una buena documentación de una mala?
Yo, tras una dura jornada de relax
Hoy en día es fácil ambientar una historia en una ciudad que no conocemos. No hay más que buscar calles, colegios, hospitales... y poner el Street View para describirlos. Eso nos saca del paso seguro, primero para no decir que un instituto tiene un nombre que en realidad no existe, pero personalmente necesito más para sentir que la documentación se ha llevado bien a cabo. Si yo fuera la escritora y quisiera ambientar algo en Kioto, por ejemplo, y no tengo dinero para viajar allí, tengo que hacer un trabajo de teletransportación mental. Voy a patearme el internet y las bibliotecas para conseguir la atmósfera del sitio que solo puedo conseguir si voy de verdad. Todo el mundo puede buscar dónde está cada lugar, pero solo si has recorrido las calles puedes absorber los detalles -esos que incluso pasan desapercibidos en el primer contacto pero al escribir vienen en forma de reminiscencias- y enriquecer posteriormente la historia.

Hasta aquí todos estamos de acuerdo. Ahora bien: ¿y en las historias fantásticas? ¿qué pasa con los mundos que no existen? Responderé esto con una anécdota. Hace poco felicité a un escritor joven al que estoy corrigiendo por lo visual de sus descripciones. Para ser un mundo irreal, los paisajes eran auténticas delicias. Podía imaginarlos a la perfección. Y le dije: "¿cómo lo haces? Es precioso" y él me contestó: "los veo. Solo eso: los veo". Sencillo y efectivo. Ver lo que estamos escribiendo para que el lector lo vea también.

C) Problema: te aburres un montón
Hacer la 'duck face' ya era tendencia en el s. XVI
 Puede que te pase como a mí, que cuando tengo que documentarme sobre casi todos los temas históricos tipo conquistas, reyes y politiqueo del momento, me aburro como una ostra. Intento no hacerlo porque luego eso es lo que voy a transmitir al lector, pero es que es inevitable. Tampoco quiero tener vacíos en el background, así que si sois de los míos tengo una solución que podría interesaros: dramatizar.

Sí, habéis leído bien. Dramatizarlo todo. Situación 1: leyendo la wikipedia sobre los teutones en voz alta, dándole color y forma a cada palabra para empaparme y no perder la concentración. Si leyera para mí acabaría en Twitter quejándome de la aburrida vida de los teutones. Y los acabaría llamando "tetones". Solo intento hacerme la documentación más llevadera, divertida. Situación 2: leyendo sobre técnicas de batalla, armas y movimientos. No me aburre, pero es más gráfico y quedarme solo con lo escrito me sabe a poco. ¿Qué hago? Me levanto y empiezo a pelear contra mí misma en la habitación. Repaso los movimientos de las escenas de acción. Esta situación se da también con los diálogos.

+D) Resumen: Hemingway, Úrsula K. Le Guin y J. K. Rowling
Le Guin | © Artista: Taros
Cualquiera de vosotros puede buscar en internet consejos para una buena documentación, así que no voy a extenderme en ese tema. Además, cada uno se hace más caso o menos de según qué blogs y a todos no nos funciona lo mismo. Lo que he hecho es traer un par de citas interesantes sobre la documentación desde el punto de vista de los tres autores mencionados en el apartado. Vamos con Hemingway:
Siempre trato de escribir de acuerdo con el principio del iceberg. Hay nueve décimos bajo el agua por cada parte que se ve de él. Uno pueed eliminar cualquier cosa que sepa, y eso solo fortalecerá el iceberg. Si un escritor omite algo porque no lo sabe, habrá un agujero en su relato. El viejo y el mar podría haber tenido más de mil páginas, y dar cuenta de cada personaje de la aldea y del proceso de cómo vivían, cómo habían nacido, tenido hijos (...). No cuento ninguna de las historias que conozco sobre la aldea de pescadores. Pero ese conocimiento es lo que constituye la parte sumergida del iceberg.
Este señor siempre se explica mucho mejor que yo. En realidad eso no es muy complicado. Es un buen resumen de la entrada, ¿no? El principio del iceberg es parecido a la pirámide invertida que utilizan los periodistas para redactar una información. Aunque la forma justamente sea al revés, esta pirámide consigue que tengamos acceso a lo primordial, de manera que los detalles queda relegado al final o incluso podríamos no verlo. Un buen ejemplo de ello es todo el material extra que hay en Pottermore. ¿Quién iba a adivinar la increíble historia de la profesora McGonagall?

Con respecto a la ambientación fantástica y futurista, el blog Fantasía Austral hizo una entrevista a la maestra Le Guin. Toda ella es muy interesante, pero he rescatado este párrafo para nuestro disfrute:
La regla de la Ciencia ficción es: no intentes contradecir las Leyes de la Naturaleza en la medida en que la ciencia las conoce. La regla de la Fantasía es: puedes contradecir las Leyes de la Naturaleza libremente, pero nunca las leyes que has creado para tu historia.
Parece una obviedad, pero no lo es. No hay más que ver los miles de libros que tienen giros tan inesperados como imposibles. Si el autor mismo se contradice, ¿qué podemos esperar los demás? ¡Menuda estafa!

Hasta aquí la segunda parte. ¿Qué tan difícil es para vosotros la documentación? ¿Qué problemas tenéis? ¡Espero que os haya servido de ayuda!

3 comentarios:

  1. Oye, pues me están gustando mucho estos posts. La verdad es que consigues motivarme :)

    ¡Un abrazo!

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  2. Un post muy interesante y me ha recordado mucho de mis demonios cuando tengo que documentarm, aunque falta mi coco personal: qué hace cuando dos fuentes se contradicen xD

    Pongo mi caso. En una novela que escribí con un violinista como protagonista, dado que no tengo ni puñetera idea de violín, me reuní con amigos músicos, pregunté, miré la wikipedia y a punto estuve de arrancarme de los pelos. Primero porque algunas cosas importantes que cogí de la wiki estaban mal y luego porque no se ponían de acuerdo entre ellos en algunas cosas. Y yo entre en una fase de crisis nerviosa maldiciendo la novela realista y a los bichos raros de los músicos xD Al final, donde menos dudé fue en lo que señalas: lo que viví en mis carnes. Cogí un violín y lo básico que me enseñaron lo usé para desarrollar al personaje mientras aprendía a tocar.

    Me he reído con el post y me ha parecido muy instructivo. A ver cuál es el tercero ^^

    PD: En historia, la wiki mete muchas leyendas urbanas como si fueran verdad. Cuidado xD

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  3. Para mí es una parte tediosa xD, pero intentaré seguir tus consejos para no desmotivarme.

    ¡Ya tengo ganas de leer la tercera parte!

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