domingo, 14 de abril de 2013

Ánima

SunsetinParis © tumblr
No creía que los besos tuvieran fuerza para cambiar el curso del destino. Si bien algunos senderos aparecen sin hollar, como recodos de nieve virgen, lo creía profundamente marcado desde el día en que nacemos. También creía que los sentimientos estaban hechos de átomos y no de alientos; que el insomnio solo podía padecerlo por ansiedad y no por una caricia; que el corazón solo sabía detenerse ante las malas noticias y no a dos centímetros de otro como él, un corazón herido y cálido, fiero e ilusionado.