miércoles, 12 de febrero de 2014

Sobre los cuentos de hadas

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Antes de nada, recomiendo leer el post con esta canción


Inmersa en las lecturas del máster, hace unos días terminé con el ensayo de Tolkien Sobre los cuentos de hadas  -On fairy stories en inglés-, recopilado en el libro Los Monstruos y los Críticos y publicado por Minotauro allá por 1983. En él se recoge un buen análisis sobre los cuentos de hadas, su origen, su ambición, su relación con el mito y la religión y su influencia primaria en la humanidad. Así como escribiendo se me hace tosco y denso, en el ensayo Tolkien ha resultado ser un hombre muy didáctico. No es una obviedad, puesto que ser filólogo no le da a uno el don de la expresión.

Como no podía ser de otra manera -y soy muy dada a hacer anotaciones en los libros-, he recogido algunas perlas para invitaros a una reflexión y, de paso, romper con la monotonía que llevaba el blog con el reto literario.
La asociación de niños y cuentos de hadas es un accidente de nuestra historia doméstica. En nuestro mundo ilustrado, han sido relegados al cuarto de los niños, de la misma forma que un mueble destartalado pasa de moda […] No es la preferencia de los niños lo que decide una cosa así.
Podéis llamarme ignorante a la cara que yo con gusto lo aceptaré, pero nunca se me había pasado por la cabeza que los cuentos de hadas -separados por una fina línea de los cuentos infantiles, que son en su mayoría adaptaciones de los primeros; Tolkien se refiere a las adaptaciones como "peligrosas pero necesarias"- fueran simplemente una tradición impuesta en nuestra niñez. Es decir, mis padres me leyeron cuentos casi por automatismo, así como sus padres a ellos, y me remontaría atrás en el tiempo hasta que los cuentos fueran transmitidos oralmente, donde, imagino, encontraríamos la esencia última. 
Naturalmente que los niños son capaces de una fe literaria cuando el arte del escritor es lo bastante bueno como para producirla. A ese estado de la mente se lo ha denominado como voluntaria suspensión de la incredulidad. Esta suspensión es con frecuencia la posición de los adultos ante un cuento de hadas. Los retiene y sostiene el sentimiento (recuerdos de la niñez, nostalgia); creen que el cuento debería gustarles. Pero si les gustara verdaderamente por sí mismo, no tendrían que dejar la incredulidad en suspenso: creerían sin más.
Puede que seguir reflexionando sobre por qué nos gusta algo sea una vuelta de tuerca innecesaria. Es decir, es evidente que algo nos gusta por cómo interactuamos con ello. No habría necesidad de pensar en una razón lógica para convencernos de algo que ya sabemos. Sería una idiotez, y sin embargo, es cierto que a veces he sentido conexión con un cuento por alusiones a mi yo de niña. Pero creo que Tolkien es impreciso aquí: significa eso que si ahora leo un cuento y me gusta, ¿estoy sometida a esa suspensión de la credulidad, y que solo me gusta porque me recuerda a mí misma de peque? Y si así fuera, ¿cómo distinguir la nostalgia de una emoción separada de ésta?  
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Los cuentos de hadas no se ocupan de lo posible, sino de lo deseable. 
En palabras de Andrew Lang, “quien desee entrar en el Reino de la Fantasía habrá de tener corazón de niño”. Porque tenerlo resulta necesario en toda gran aventura... ¿no?
¿Cuáles serían los valores y cuáles las funciones de los cuentos de hadas? Esta es, en mi opinión, la última y definitiva de las respuestas. Entre otros, podrían ser: Fantasía, Renovación, Evasión y Consuelo, de todos los cuales, por regla general, necesitan los niños menos que los adultos. Y actualmente, la mayoría de estas cosas se tienen hoy por perjudiciales.
Y qué cierto es esto último, y también qué paradójico. Me atrevería a decir que el auge de la literatura fantástica está promovido por esa necesidad de evasión; estamos cansados de la no-ficción, de hechos reales, de una vida que ya palpamos con nuestros propios dedos y que en muchas ocasiones nos sabe a sopa de piedras. Toda literatura, creo, debe tener un cariz balsámico

Finaliza así este apartado dedicado a los niños y los cuentos de hadas. No buscaría en Sobre los cuentos de hadas el conocimiento definitivo de los cuentos de hadas pero sí es un buen recurso para acercarse a ellos de la mano de Tolkien, que dedicó toda su vida a estudiarlos, y en gran medida, a rellenar sus espacios vacíos. 

5 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado la entrada! Se me ha hecho corta incluso, pero tampoco íbamos a adentrarnos más allá. :P

    Quizás yo esté de acuerdo con Tolkien. Quizás, cada género literario con el que empatizamos de una forma especial es gracias a un vínculo, y para la fantasía épica o los cuentos de hadas —como con otros muchos géneros— la vista adulta está llena de prejuicios de modo que hechos tan fantasiosos e incluso calificados como «infantiles» —ahí ya cada uno— únicamente puedan ser comprendidos/ o que empaticen con ellos desde un punto de vista infantil, lo que le llevan consecuentemente a su niñez.Su misión es crear un mundo en que los problemas se atenacen con valores comprensibles hasta para un niño, que todo sea posible se equipara a que todo en la mente de un niño es alcanzable —a través de la imaginación y los sueños—. Y creo que por eso mismo es la vía de escape perfecta cuando uno está saturado de leer sobre problemas reales además de cargar con los suyos propios, y creo que también da esperanza e infunde buenos valores que a lo mejor en otros géneros no profundizan. Me dan que son un tipo de lectura enriquecedora, carismática, pero que muchas veces se infravalora por la popularidad del concepto de «cuentos para niños».

    Creo que me he ido por las ramas, ¿no? Bueno, es que este tema me apasiona aunque poco o nada pueda decir o saber yo xD. ¿Qué master estudia? —perdón por ser tan entrometida—.

    Un beso y ¡quiero más entradicas de estas, guapi! :D

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  2. Hola Eleazar!
    Me ha encantado la entrada, no conocía esta faceta de Tolkien! Muy interesante.
    Me sorprende que empieces (e imagino que él también) diciendo que los cuentos de hadas en origen no eran para niños, pero que después todo el debate se centre en eso. Más que me sorprende, me da pena. Adultos! Despertemos ya y viajemos a los mundos de fantasía!
    Pienso que éstos no deberían tener edad, y que si no son aptos para alguien, es para los niños: pueden tener dificultades para comprender su riqueza lingüística (a no ser que sean adaptados a las edades apropiadas).
    Estoy de acuerdo contigo en que tal vez el auge de la fantasía (ooh, sí, tenía que llegar!) se deba a esa búsqueda de evasión que precisa nuestra sociedad en este momento. Una pena también que no sea por mero crecimiento cultural.

    Por otro lado, totalmente de acuerdo contigo en eso de la "voluntaria suspensión de la incredulidad". Qué demonios?? Tlkien pensaba así? menudo chasco...

    Realmente interesante tu entrada! Me ha encantado!
    Abrazos!

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  3. hola busque tu blog porque una amiguita me hablo de ti muy interesante tus comentarios y lo que hace, a mi en particular me gusta mucho escribir sobre fantasias de princesas y hadas en hechos reales escribo por que es una salida a lo real besos pasate por mi blog

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  4. Hola!

    Me gustaría comentar algunas cosas a partir del último punto que señalas, sobre las funciones de los cuentos hadas identificadas por Tolkien y que, por extensión, pueden aplicarse también a la Fantasía feérica o la Fantasía como estética literaria y no como moda o rótulo editorial. (Un pequeño paréntesis antes: el título original es On fairy stories y no On fairy tales. Tolkien añade un matiz interesante que creo que permite distinguir entre el cuento de hadas literario (fairy story), origen de la Fantasía como estética, y el cuento de hadas tradicional).

    No se trata exactamente de que la literatura fantástica en general se sostenga en la evasión como una forma de escape de la realidad, que es uno de los prejuicios más habituales de sus detractores. Tolkien plantea la evasión como la necesidad de trascender los límites humanos a los que nos vemos restringidos y así acceder a una dimensión mayor de la existencia. Una de sus figuras esenciales para entender esto es la comparación con el escape del cobarde en contraposición a la huida del prisionero.

    La Fantasía es una vía distinta de poder aprehender la realidad con otra mirada; de ahí el concepto de renovación. Es, sin duda, un viaje de una ida y una vuelta. Así como lo señalas, existe por cierto una intención de bálsamo o consuelo, pero no es esto algo que se sustente en esta fuga absoluta de la "ingrata" realidad, sino en el acto de entender y vivir una dimensión distinta de ella y retornar para sanarla y para sanar uno mismo. Creo que, lamentablemente, muchas obras fantásticas en boga hoy en día caen en el problema del escapismo o en una concepción errada del "final feliz", cuando el efecto último de la Fantasía, la eucatástrofe, no tiene nada que ver con eso. Eché en falta que señalaras ese concepto en esta nota. Creo que es fundamental.

    Personalmente he trabajado académicamente con este estudio y me emociona mucho toda vez que vuelvo a él. Creo que es una suerte de poética indirecta del propio Tolkien. Ojalá puedas volver a él. ¡Siempre se descubren cosas nuevas y hermosas en sus palabras! En verdad te lo sugiero mucho. Es un texto mucho más complejo de lo que parece.

    Saludos.

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    1. ¡Hola! Muchas gracias por pasarte por el blog, es un verdadero gustazo que venga alguien que sabe y me dé mil vueltas. Primero, voy a corregir el título en inglés, sin duda una errata fea >__< pero supongo que con las prisas me confundí. Gracias por la alerta.

      Uno de mis miedos con esta entrada era dejarme algo de todo lo que dice Tolkien, que no es poco, y a veces muy acertado (otras no tanto según mi punto de vista, pero es que es improbable coincidir en todo con alguien); además es un hombre lleno de subtexto. Sobre lo que indicas del bálsamo hoy en día, mi percepción es que ya no tiene tanta importancia si la literatura fantástica es pura evasión, o si ese concepto es negativo, porque lo que siempre ha permitido la fantasía es extrapolar problemas "reales" a un mundo paralelo que puede o no funcionar acorde a nuestras leyes.

      Con todo, tengo claro que es uno de esos ensayos que cada vez que lees recoges nuevas ideas. ¡Precisamente lo subí al blog porque me pareció un ensayo con el que la gente no está familiarizada! Y yo, suerte que tengo de tutor del máster, que este libro como parte de su tesis.

      Un super placer hablar contigo, ¡pásate más a menudo!

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