martes, 5 de agosto de 2014

Brandon Sanderson: "Los escritores de fantasía deben dar un paso atrás y situarse justo donde empezó Tolkien"

Hago un parón en mis vacaciones para traeros varias entradas sobre el Celsius 232, festival que se celebró los días 30, 31, 1 y 2 de agosto en Avilés. Primero que todo, así, de golpe, gracias a la organización y también gracias al traductor tan bueno que nos acompañó en cada charla. Y hoy, como ya suponéis...

Flickr © John Scalzi
Legión, Los Nacidos de la Bruma, Elantris, El alma del Emperador y así hasta veintidós títulos son el número de novelas que ha escrito Brandon Sanderson en nueve años. Para los asiduos aquí sabéis que es mi escritor favorito, así que por mi parte no necesita presentación (y si la hubiera, qué mejor que una de sus novelas). Lo primero que le vino a la cabeza a la entrevistadora fue preguntar cómo es capaz de lograr algo así. Sanderson contestó, sonriendo, que cuando le hacían esta clase de preguntas se sentía como si en realidad le dijeran: “¡Brandon, para de trabajar!”. Esta gran variedad de historias forma parte de su hábito para fortalecer los músculos de escritor, cada una con un proceso creativo diferente.
Algunas comienzan con una escena; otras, con un título o una idea, pero no suelo sentarme a escribir directamente. Normalmente no empiezo a escribir hasta que no tengo una buena idea. Creo que uno de los fallos de los escritores que empiezan es que no meten suficientes buenas ideas a sus historias; piensan que una sola idea puede sostener la novela entera.
La riqueza se halla en una multitud de ideas que se integran en la principal, pero actúan como una sola.

En el minuto doce del encuentro Sanderson confesó que escribiría una segunda parte de Elantris una vez tuviera encaminadas las sagas abiertas. Y otro dato más: ya ha vendido los derechos de publicación de Legión II a Estados Unidos y Reino Unido, y supone que los de España están al caer. La charla duró hora y cuarto, así que echad cuentas y adivinad cuántas sorpresas más os depara este post.

El calvo de la lotería protagonizó la portada española
El autor estadounidense se considera un gran amante de las sagas, pero también de los libros autoconclusivos, y con ellos inició su carrera literaria. Ahora bien: si alguna vez habéis sospechado que Elantris está conectado con los Nacidos de la Bruma, estáis en lo cierto. Todos sus libros están ambientados en Cosmere, es decir, se amparan bajo un mismo universo. Pero si no lo habíais captado tampoco pasa nada. Con tantas series abiertas y las que todavía están por llegar, Sanderson explicó que no quería intimidar a nuevos lectores con lecturas interminables.
Si te gustan las historias épicas gigantes está bien que sepas que entre distintos mundos existe una conexión, aunque esté entre bambalinas. Pero si eres del tipo de lector que se agobia no quiero que pienses que tiene que haber un significado oculto porque cada saga funciona por sí sola.
De momento, todas estas notas sobre Cosmere descansan en una especie de Wiki que solo está, dijo, en el servidor de su ordenador y en el de sus asistentes. ¡Quién la pillara!

Pero la verdadera pregunta que nos hacemos muchos fans al leerle es: ¿cómo consigue mezclar magia y ciencia de manera tan eficiente, tan original? Es posible que muchas veces suene como una auténtica fangirl; en mi defensa diré que el propio Sanderson es consciente de su punto fuerte. Para explicarlo recurrió a la revolución científica.
En el siglo XX se consideraba que la ciencia era casi magia. Podía resolver todos los problemas. Hay incluso un ensayo de 1910 en el que unos científicos analizan la técnica de los cavadores de zanjas para luego ir donde otros cavadores de zanjas a enseñarles cómo hacerlo mejor. Porque tenían la sensación de que la ciencia podía resolver absolutamente todo. […] Para mí existen tres edades de la ciencia en la época moderna que cambiaron el sentido de la maravilla: primero, la ciencia como elemento para resolver problemas; segundo, la ciencia como algo que nos amenaza…; y la ciencia como algo que nos abruma y ya no nos vemos capaces de entender. Intento sumar todas esas emociones en una sola y crear una rama que tenga un pie en la ciencia y otro en la superstición.
Con todo, Sanderson redactó tres artículos llamados “Las leyes Sanderson” (confesando entre risas que era muy humilde por haberlas titulado así) en los que expone las ideas que le han funcionado a la hora de crear sistemas de magia y su integración dentro de la historia. Añadió que tiene pensado escribir uno más, la ley cero, cuya premisa es, literalmente, “escribir algo que mole mucho”. Y lo decía en serio. Joder, Sanderson es genial.

El jueves, fuera de la charla, Sanderson comentó que los escritores de fantasía debían dar un paso atrás y situarse justo donde empezó Tolkien antes de escribir El Señor de los Anillos. Si hay algo que los apodados “tres tenores de la literatura fantástica” tienen en común es que han sabido ver más allá del profesor, sin desmerecer su contribución al género ni la de otros autores posteriores. Es un tema delicado para los fans acérrimos de El Señor de los Anillos.
Es hora de ir más allá y dejar de prestar atención a la mitología de Tolkien y usar su metodología para crear algo único. Si un escritor es capaz de utilizar su metodología, podrá crear mundos evocadores, originales, únicos. Leemos fantasía por el sentido de la maravilla. Porque todos queremos que nos maravillen, porque queremos ver algo diferente. Y si nos encontramos con lo mismo una y otra vez, el mismo tipo de mundo,  historia y héroe que describe Campbell perderemos el sentido de la maravilla. Y acabaremos abandonando la fantasía, aburrido, pensando que todos los libros son iguales. ¡Y no es verdad! El problema no es de la fantasía, el problema es no dar algo que mantenga vivo ese sentido de la maravilla. Si no tratamos de conservar la capacidad de maravillar a nuestros lectores, el género se estancará y acabará echándose a perder.
Siempre tan rotundo al hablar. Sanderson cree que muchos escritores se preocupan demasiado de lo que Campbell opinaría de sus personajes en vez de seguir su propio instinto. No es una lista de requisitos que deban seguir, y de hecho, si así fuera, tendríamos siempre las mismas historias.
Por si fuera poco, todos los héroes de Campbell son hombres. Harry Potter, Luke Skywalker son ejemplos de héroes perfectos. ¡Y hay mucha gente que no son hombres! Cuando creo personajes trato de llevar todas estas cuestiones a la mínima expresión. Por eso en lugar de preguntarme cuál va a ser su destino, me pregunto qué les apasiona y dejo que esa pasión les lleve a su destino.
Asimismo, y a raíz de la publicación de Steelheart, comentó que los poderes eran la base de la fantasía. Aunque lo que realmente le interesan de ellos es “qué hace el individuo con lo que ha recibido, un individuo con carencias y debilidades que será llevado a situaciones extrañas”.
En la ronda de preguntas hubo espacio para los videojuegos. Sanderson confirmó que seguía esperando noticias sobre el estudio que estaba desarrollando el juego de Mistborn, así que deberemos ser pacientes. Tampoco hay novedades con respecto a la adaptación cinematográfica, pero no descarta vender los derechos a una productora de animación o de series de televisión.

¡Más preguntas! Es que no podíamos parar. La religión sí afecta a su forma de construir historias.  Le fascinan los personajes que exploran distintos aspectos de la experiencia humana, incluidos al ateísmo y el agnosticismo:
Como escritor trato de basarme en gente con creencias muy diversas. Si haces algo, tienes que hacerlo respetando las creencias de todas las personas. Trato que mis personajes se presenten de manera ecuánime, como me gustaría a mí que un escritor respetara mis creencias al escribir sobre ellas.
Dos apuntes aquí: es mormón y lo reconoce abiertamente. Lo que digo con esto es que hay muchas personas creyentes en general que tienen miedo o se avergüenzan por lo que los demás puedan pensar de ellos. La ciencia y la religión no son agua y aceite.

Siguiendo con la ronda de preguntas, Sanderson afirmó que Legión era una metáfora de la psicosis del escritor que tiene tantos personajes en la cabeza. Sin embargo, reniega de lo típico de “el personaje ha dominado la escena” o “es imposible controlar mis personajes” porque si un personaje le sorprende significa que no le comprende, y es esencial conocer a los personajes para escribir su historia.
Todo muy elantrino
Como ya sabréis, Sanderson tiene por costumbre escribir en los vuelos para entretenerse y ha asegurado que la historia que está empezando y que continuará en su viaje de vuelta desde España será de ciencia-ficción. Y aun así, tiene pensado escribir en un futuro sobre viajes interplanetarios en Cosmere, donde cada poder será la llave que abre una puerta y no la puerta en sí misma. Por ejemplo, un alomántico podría usar su poder en Elantris.

El encuentro acabó con una petición. Resulta que Sanderson colecciona monedas de los sitios en los que ha estado. Pidió una peseta a cambio de la última camiseta promocional de Steelheart y recibió… ¡un montón! Personalmente salí muy contenta y con la mano dolorida porque no paré de tomar notas. También estaba grabando la charla, pero nunca está de más apuntar lo importante (que resultó ser casi todo). Ese mismo día me saqué una foto con él. Mi primera impresión fue decirle que era muy alto, sighs. El sábado conseguí que me firmara dos ejemplares de Elantris (el de @Izoldaval y el mío) y me dijo: ¿tú eres Eleazar? (que pronunciaba “Eliéisar”) ¡es un nombre del Antiguo Testamento! También me envalentoné y le pregunté qué consejo le daría a un escritor cuando se desanima con sus historias. Primero me preguntó si era para un amigo o para mí (y ya sabéis la respuesta) y luego me recomendó sus podcasts de Writing Excuses (que ya conocía) y contestó dos cosas: que no era tan malo como pensaba y que debía aprender a lidiar porque absolutamente todos pasamos por ello, él incluido. “El desánimo nunca podrá con tus ganas de mejorar. ¡Por favor, sigue escribiendo!”