martes, 28 de octubre de 2014

Entrevista a la Editorial Valinor (2 de 2)










En la primera parte de la entrevista a los editores Valinor hablamos sobre sus lecturas influyentes, los criterios a la hora de valorar un manuscrito y la importancia de contestar a los autores tanto para dar una respuesta positiva como negativa. Violeta Moreno afirmó que muchas editoriales bombardean a los lectores "con productos poco originales que intentan aprovechar el tirón de obras triunfadoras". Si queréis saber qué se dijo en la segunda parte, seguid leyendo. :)


EE: ¿Por qué “literatura fantástica, terror, ciencia ficción y cuentos infantiles”?

Jessica Tornos.- Si bien es cierto que el mercado literario de un nicho tan exclusivo y concreto como es el de la fantasía, el terror y la ciencia ficción (e incluso la literatura infantil) tiene un público minoritario si lo comparamos con otros géneros más realistas, también es cierto que se trata de un público mucho más fiel y altamente exigente. Además, la principal razón es que nosotros mismos somos consumidores de este tipo de libros, películas o videojuegos. Es algo que nos ha apasionado siempre.

EE: ¿Qué características debería tener la literatura infantil?

Violeta Moreno.- Los niños son muy inteligentes y espontáneos, tienen muy claro lo que les gusta y lo que no, y si la historia les aburre, la van a dejar. En las historias pensadas para niños deben primar los personajes con los que ellos puedan identificarse, un lenguaje accesible a la edad para la cual se está escribiendo —hay una diferencia abismal entre un niño de cinco años y uno de ocho— y sobre todo, muchas dosis de diversión, fantasía e imaginación. Lo peor que se le puede hacer a un niño con un libro no es golpearle con él, es aburrirle. Un niño que se aburre con los libros no querrá leer cuando sea adulto.

EE: ¿Qué novelas infantiles recordáis con más cariño?

Jessica Tornos.-  En mi caso tengo una saga de novelas infantiles única y exclusiva que me hizo darme cuenta, en torno a los 8 años, de por qué no me gustaba leer los típicos libros aburridos de El Barco de Vapor sobre niños buenos (risas). Es la saga de El Pequeño Vampiro de Angela Sommer-Bodenburg. Me sentía muy identificada con Anton, su protagonista y amaba a Rudiger, a Lumpi, a la hermanita, incluso a la tía deforme ¡Tengo toda la colección de Alfaguara!

Myriam Crespo.- No tengo ningún libro infantil favorito, al menos, no entendido como tal. Recuerdo con muchísimo cariño los libros de cuentos ilustrados, ¡y los de “crea tu propia aventura”!

Diego Bober.- Mercedes e Inés o cuando la tierra da vueltas al revés, de Consuelo Armijo, sin duda. Creo que no hay libro que me haya impactado tanto en mi vida. Desde que lo leí hubo algo que cambió para siempre en mi pequeña cabeza de entonces y vi los garbanzos de otra manera. Fue fascinante.

EE: ¿Es posible que el ‘boom’ de editoriales de género haya nacido como respuesta a la visión popular de que la fantasía, el terror y la ciencia ficción son, en el mejor de los casos, pseudoliteratura barata con fines evasivos?

Jessica Tornos.- Espero, creo y deseo que no haya sido esa la razón. Desde luego quien intente sacar adelante una editorial de estos géneros con una visión tan limitada —y tan errónea— pensando que la literatura fantástica es una literatura de “baño” o de “quita y pon” no podría estar más errado, porque, tal y como hemos indicado anteriormente, es uno de los géneros que cuenta con el público más fiel y sobre todo más exigente. Y  para los que no sea así, es porque realmente no consumen fantasía porque les guste de verdad sino por un extraño qué dirán, por moda o a saber qué. Creo que todo ha de hacerse con pasión y vehemencia, entrega y un poquito de interés por el campo al que uno se está acercando. Tanto el acto de escribir o editar como el de consumir. Y esto vale para todo en la vida.

Diego Bober.- Considero la imaginación como la más alta de las virtudes humanas, y la fantasía como una puerta por la que todos podemos pasar pero que sólo unos pocos pueden abrir. Sumando estos dos conceptos, encuentro en estos géneros algo que jamás me van a poder ofrecer en otros mejor considerados por aquellos que, quizá, jamás han cruzado ese umbral: la sorpresa y la confusión. Muchas obras sencillas y narrativas ocultan en sus páginas asombrosos vórtices descontrolados gracias, precisamente, a la ausencia de cadenas literarias.

EE: ¿La Editorial Valinor surgió a raíz de esta revolución literaria, en el sentido de querer demostrar que la calidad es independiente al género de la novela?

Violeta Moreno.- Creo que ninguno de nosotros pensamos en ello. Lo que realmente nos empuja es abrir una pequeña ventana, o una gran puerta si se da el caso (ojalá) a los autores del género en nuestro país y en Latinoamérica, que por ser autores noveles o por no ser americanos o ingleses sienten que sus manuscritos no le importan a nadie. Queremos ser un vínculo entre ellos y los lectores ávidos de nuevas obras que no sean «más de lo mismo». No queremos demostrar nada, la verdad, solo intentamos hacer bien el trabajo y poner nuestro granito de arena en el mundo editorial. Yo personalmente creo que juzgar la calidad de una obra por el género al que pertenece es una chorrada como un templo.

Ilustraciones promocionales de las primeras obras
EE: Haciendo un barrido general, ¿el sector editorial está más inclinado a publicar libros comerciales (donde “comercial” significa “que vende mucho”, sin implicaciones a nivel argumental o estilístico) o a la búsqueda de talento, de un diamante en bruto?

Violeta Moreno.- El sector editorial no es homogéneo, pero no hay que olvidar que una editorial es un negocio, y si no vendes libros, tienes un problema. Lo tienes tú como editor y lo tienen también tus escritores. Actualmente, el sector está en un punto crítico. No se sabe muy bien hacia dónde va a soplar el viento. Además, existe una clara tendencia en las grandes casas editoriales: en vez de buscar nuevos talentos publican libros de gente famosa. Es una forma de asegurarse el éxito en vez de arriesgarse con un novato. La situación es muy complicada, la verdad.

EE: Actualmente, y por desgracia, la publicación digital sigue generando cierto rechazo, bien por el falso elitismo que otorga el papel, bien por el miedo a la piratería. ¿Os inquieta pensar que la edición digital pueda daros un volumen de ventas menor que la edición física?

Jessica Tornos.- Pensamos que el formato electrónico es un modelo en auge, mucho más barato para el lector que el libro impreso tradicional y también más justo en cuanto a ganancias para los autores que pueden llegar a recibir hasta casi el 40 -50 % de las ventas de un ebook, cuando en formato impreso eso sería imposible debido a los múltiples gastos e intermediarios (imprenta, distribución, tiendas, etc) con los cuales al final los beneficios para el autor se pueden reducir hasta el 10% del total. Obviamente dejamos abierta la puerta a editar en papel, pero siempre será bajo pedido 
expreso del autor y por supuesto con otras condiciones y otro contrato totalmente distinto al del formato digital.

Myriam Crespo.- Es un hecho que la edición digital cada vez tiene más acogida, en especial si puede ofrecerse a los lectores un precio asequible que sea justo para todos. Es un mundo nuevo y puede que muchos se asomen a él con recelos, pero lo que está claro es que está revolucionando el mundo editorial, y queramos o no, es el futuro o buena parte de él. Por mi parte, esa inquietud no existe, creo que los volúmenes de ventas en digital si no superan ya a los físicos, pronto lo harán, y con esto no auguro que el libro en papel vaya a desaparecer, creo que nunca desaparecerá, pero la comodidad y el precio de los libros digitales los hace accesibles a muchísimas más personas.

Diego Bober.- Me acojo a la quinta enmienda, soy uno de esos elitistas del papel. Trabajo en una imprenta (risas).

Violeta Moreno.- No tengo mucho que añadir a lo dicho por Jessica y Myriam. Las ventas importan, claro. Importan por nuestros escritores, por los lectores y por nosotros, pero tampoco es algo que nos obsesione. La verdad, si quisiéramos hacernos ricos venderíamos droga en vez de libros (risas). Para dedicarte a esto tienes que tener mucha vocación y mucho amor al arte. Y a ser posible, un buen fondo de pensiones.

EE: Última pregunta: ¿qué estáis leyendo ahora mismo, o cuál es el último libro que habéis leído?

Jessica Tornos.- Ahora mismo estoy con varios a la vez (risas). Estoy leyendo El Huerto del Espantapájaros de Allan J. Arcal publicado por Dolmen muy recientemente, es casi como un cuento. También estoy con El Último Anillo de Kiril Yeskov, una curiosa novela que muestra cómo es el mundo de Tolkien pero desde la perspectiva de los orcos que son los buenos de esta historia. Y por supuesto seguimos con las lecturas de manuscritos que nos han llegado a la editorial desde que abrimos plazo hasta que éste finalizó el 30 de mayo ¡Son muchísimas!

Violeta Moreno.- Pues estoy con El nombre del viento, de Patrick Rothfuss, y con Asunder, una novela sobre la saga de videojuegos Dragon Age escrita por David Gaider.

Diego Bober.- De Madrid al infierno, de Marco Besas y José Antonio Pastor. No es una novela sino una "guía de crímenes en Madrid" que aborda de una forma muy vistosa y bien cuidada en el apartado gráfico los crímenes más famosos y curiosos en la villa. También suelo alternar lecturas, por lo que sería injusto no mencionar El día que España derrotó a Inglaterra, de Pablo Victoria, que trata la victoria en Cartagena de Indias del siempre fascinante Blas de Lezo. Y si de novelas se trata, la última que he leído y disfrutado ha sido Invictus, de Simone Sarasso. Una biografía novelada del gran emperador Constantino.

Myriam Crespo.- Me siento una especie de hereje cada vez que digo que no he leído El Señor de los Anillos, así que estoy poniéndole solución… a mi ritmo.

***

He aquí la entrevista completa. Me gustaría hacer una pequeñísima aclaración con respecto a la pregunta del boom de editoriales especializadas. La pregunta estaba orientada hacia que, por fin, han nacido editoriales especializadas que recogen el testigo de los autores que en su día fueron descalificados por escribir fantasía o ciencia ficción (quizá no se dio tanto con el terror, aunque depende de obras y de periodo histórico), es decir, se ha generado una respuesta positiva en España hacia estos géneros. Los editores han tenido a bien otra interpretación, y he querido dejarla así porque la respuesta sigue siendo muy interesante.

¿Qué os ha parecido la entrevista? ¿Qué les habríais preguntado vosotros?