miércoles, 12 de noviembre de 2014

#WeNeedDiverseBooks

Sin rodeos: el mundo no quiere la diversidad. Es diverso, pero prefiere esconderlo. Sus intenciones no son diversas ni tampoco el mercado pretende ofrecernos diversidad. Al menos esto es lo que pienso cuando leo el recuento anual de Publisher's Weekly de 2013 sobre los libros juveniles más vendidos. No he querido hacer un análisis de la procedencia de los autores, temáticas, protagonistas con discapacidad o pertenecientes a la comunidad LGBTIQA pero otros sí lo han hecho, y además exhaustivamente. Merece la pena. Yo me voy a dedicar a dar a conocer la campaña y a reflexionar, siempre reflexionar. Una infografía de resumen:


Desde su página web la iniciativa #WeNeedDiverseBooks denuncia la falta de diversidad en los libros juveniles o young adults, etiqueta que, y no quiero profundizar sobre ello, ha nacido para ser una herramienta de mercado que cualquiera estira y dobla como mejor le conviene. En palabras de la campaña:
We Need Diverse Books cree que la diversidad conduce a la aceptación, a la empatía, y en última instancia, a la igualdad. Reconocemos toda clase de diversidades, incluidas (pero no limitadas a) la LGBTIQA, personas de color, discapacitados, diferentes sexualidades y minorías étnicas, culturales y religiosas. Nuestra misión es promover y ampliar los esfuerzos por la diversidad, aumentar la visibilidad de estos libros y sus autores y comprometer a un amplio espectro de lectores en el proceso.
Para llevar a cabo nuestra misión contamos con grupos relacionados con los libros infantiles y juveniles, incluidos (pero no limitados a) editores, autores, distribuidoras, librerías, educadores, padres y estudiantes.
De vez en cuando me gusta recordar que la diversidad es tan necesaria en la literatura como en todos los aspectos de nuestras vidas porque no existen dos personas iguales aunque compartan raíces. A edades tempranas es indispensable mostrar el mundo más allá de nuestras fronteras, con otras personas, otras costumbres, otros modos de vida, y es más: hoy en día no hace falta salir del país para descubrir nuevas miradas. Por eso me da rabia ver imágenes como las que están más abajo. Attanya está cansada de que los dragones y los robots parezcan más probables que los personajes con otro color de piel. O Jennifer, que cuenta que con 13 años una niña le dijo que era egoísta que todas sus protagonistas fueran latinas porque ella, simplemente, solo podía sentirse identificada con personajes blancos.

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Los escritores son el pilar fundamental de la diversidad. Está en sus manos (en nuestras manos) ser la voz de las historias que no se cuentan y plantear ciertas cuestiones. Se me ocurre una fundamental, aunque relacionada: la ambientación. Muchos tienden a situar sus historias en el marco anglosajón, americano o nórdico, a utilizar su mitología, y me parece tan lícito como el que apuesta por lo local. Solo quiero parar el tiempo un instante y preguntarnos por qué. ¿Por qué Londres y no Getaria? ¿Por qué Jack y no Farid? ¿Por qué lo de siempre, por qué no atrevernos con lo desconocido? ¿Por qué hacemos tan difícil la diversidad?

8 comentarios:

  1. Me encanta y, la verdad da que pensar. ¿Por qué no nos atrevemos con la diversidad? No lo sé, ¿quizá porque no estamos acostumbrados a ella? Es muy posible. Me ha llamado mucho la atención una de las preguntas: ¿Por qué Jack y no Farid? Es cierto. ¿Por qué? Es extraño, pero creo que estamos tan acostumbrados a los mismos patrones una y otra vez que se nos olvida el hecho de que se pueden romper.

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  2. Porque cuando intentas escribir sobre otras culturas que no son la tuya y metes la pata en cuanto a costumbres, ambientación y demás, se te comen los lobos ^^'

    De acuerdo, sé que no es excusa, que para eso está la documentación y tal. Pero a mí personalmente me ha pasado de pensar en ambientar algo en otra cultura y después rajarme por lo que te cuento.

    Yo creo que no está mal del todo que un autor escriba "sobre lo que conoce". Que explorar está bien, no te digo que no. Y si alguien quiere hacerlo, no se lo deberían comer los lobos. Pero quizás el principal problema aquí no esté en que los escritores blancos escribamos sobre protagonistas blancos, sino que las editoriales deberían abrirse un poco a autores extranjeros/pertenecientes a minorías que hablan de lo que ellos conocen. Que un tal Abdul, escribiera un libro protagonizado por un Farid y nosotros lo leyéramos. O que una chica homosexual escribiera una novela protagonizada por una lesbiana y eso no se considerara literatura para lesbianas.

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    1. Wops, se me ha olvidado mencionar esto, pero sí: creo que se debe amplificar la voz de las personas con identidades minorizadas que escriben sobre ellas antes que las de una persona que no pertenece a esos grupos, aunque escriba también sobre esas identidades.

      ¡Lo que no te quita que si no tienes ese tipo de identidad debas desentenderte! Y si te equivocas, escucha por qué lo has hecho y hazlo mejor la próxima vez.

      Pero publicita y publica a Abdul hablando de Farid antes que a Jack hablando de Farid, por ejemplo.

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    2. Irilaya, sobre lo que dices de que cuando escribes de otras culturas y metes la pata se te comen los lobos... No veo que eso nos esté suponiendo un gran problema a día de hoy (no hablo de tu caso, ojo [no pretendo "echarte la bronca" ni nada así xD yo soy la primera que es muy vaga y prefiere escribir sobre cosas conocidas]). Lo que quiero decir es que no hago más que leer literatura juvenil y "young adult" (lo que diantres sea eso, que sigo sin tenerlo claro) de escritores españoles que se emperran en ambientas sus historias en Estados Unidos, y se ve desde medio mundo de distancia que no tienen ni remotísima de lo que están hablando, más allá de ponerles nombre inglés a (algunos de) sus personajes. Puestos a escribir sobre cosas de las que no tienen ni zorra, yo prefiero que se arriesguen con algo un poco más original, que al menos se saldrán un poco del montón por eso.

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  3. Justo hoy leía que en el Reino Unido, las películas deberán cumplir con una serie de "cuotas" (esta palabra es superfea) de diversidad para recibir financiación estatal. Que es triste que haya que hacer esto, y que va a tener poco efecto porque el mundo del cine está HIPERdominado por Estados Unidos, pero vaya. Un anglosajón.

    El problema es que creo que vemos al personaje blanco como predeterminado (ni siquiera necesariamente porque vivamos donde vivamos; 'Jack' es más común que 'Juan', por ejemplo) y que cambiarlo es una decisión consciente y una "desviación", ¡y a veces lo refuerzas con cosas supertontas! Fíjate cómo muchos escritores (entre los que me incluyo, aunque estoy esforzándome para dejarlo) toman el blanco como default y... solo aclaran el color de piel de los personajes que no lo son. ¡Y eso pasa con otros aspectos! Aunque esto no quita que tengas que aclarar estas cosas. Lo que pasa es que tienes que decir que X era negro Y ADEMÁS, con la misma importancia, que Y era blanco. Si solo dices que X era negro, asumes que no negro es el default (una autora inglesa escribió un libro en que hacía esto mismo, pero al revés; solo decía explícitamente qué personajes eran blancos, poniendo no blanco como default).

    ¡Hay que hablar de las identidades minorizadas como si fueran defaults! No como si fueran cosas especiales, porque eso contribuye al problema.

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  4. Lo que me preocupa de poner estos temas al fin sobre la mesa para discutir, es que se malinterprete la necesidad de una mayor representación de la diversad de nuestra sociedad y esto degrade en un panfleto que se ponga por sobre el sentido estético.

    Me explico con un ejemplo muy localista: hace poco en mi país se publicó un libro infantil que pretendía retratar la vida de un niño que tenía dos papás y que causó gran polémica en la comunidad. Evidentemente, este libro surgió con un fin pedagógico e ideológico loable: naturalizar y difundir un modelo de familia real, pero invisibilizado y atacado por los sectores conservadores. ¿El problema? Tal y como lo analizaron algunos especialistas en LIJ, pues que el libro no tenía ningún valor estético, lo que a su vez implicaba serios problemas en su discurso de fondo. En otras palabras, había una visión muy simplista y domesticada de lo que significaba para un niño tener dos papás; todo era miel sobre hojuelas y no se exploraba ninguna inquietud o tema más profundo desde la experiencia. Eso hizo de la historia algo falso, tanto para el arte por el arte como para la necesidad de diversidad en sus obras.

    Temo que este movimiento pudiese hacer surgir nuevas obras, respaldadas por la crítica no especializada o instituciones no literarias, que sólo logren un espacio porque hablen de una manera -superficial- de este tipo de situaciones. Personalmente abogo por un equilibrio: no olvidemos la estética por nada del mundo. De lo contrario, sería más útil elegir otros medios que no tengan que ver con el arte necesariamente, como campañas o charlas.

    Sobre lo relacionado con diversidad racial y cultural, tengo una opinión similar. Aquí también se da mucho que las obras intenten abordar la vida de los pueblos originarios, incluso llegando al punto de caer en una tibia eurofobia. Eso me parece una vergonzosa e impresentable insensatez, además de que casi siempre el pueblo elegido es el mapuche, con toda la variedad que podría elegirse y estudiarse. Eso te da cuenta de que no hay un interés genuino por rescatar nuestro legado, sino sólo anclarse en algo que está bien mirado hoy en día en los sectores de poder, en parte para cubrir los propios crímenes e injusticias que se perpetran contra las comunidades mapuche que quedan.

    Además, que una persona prefiera, por ejemplo, una ambientación europea para sus trabajos puede no deberse a un desprecio por su propia cultura o ignorancia, sino a una cercanía de imaginario. Porque pensamos desde la estética, que es algo mucho más íntimo incluso que la pertenencia a una sociedad. En una oportunidad estuve buscando mitos y leyendas asociadas a las aves y en mi país no encontré nada que me emocionara. Y llegué a Finlandia y exploté y quise escribir una historia con eso. No lo pude evitar. No quiero evitarlo.

    Lo único que destaco de obras juveniles que toman referentes precolombinos que he leído es el trabajo de la argentina Liliana Bodoc. Ahí sí ves un interés legítimo en rescatar este acervo, pero trascendiendo con creces el panfleto rencoroso y acercándose a la trascendencia de la Fantasía. Y, lo mejor de todo, a mi juicio, es que cualquier persona podría identificarse con la invasión que se perpetra a las Tierras Fértiles, porque los invasores NO SON españoles y este continente NO ES América :)

    Eso quería comentar, más que nada. Que una obra que intente desarrollar temas de diversidad (de cualquier tipo) no necesariamente será valiosa sólo por eso. Paradójicamente, para conseguir que estos tengan la hondura necesaria, creo, deberán nacer de una genuina voluntad en su autor: que el tema sea urgente para él. Que no sea un tema, incluso, sino una realidad. Y eso le llevará a pulir al máximo el lenguaje con el que contará su historia. Porque le importa. De verdad.

    Saludos.

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  5. Yo creo que la razón fundamental de la falta de diversidad en los personajes es la falta de diversidad en los autores. Cada uno escribe sobre lo que conoce, así que si eres blanco lo más probable es que tus personajes (tus protagonistas, sobre todo), sean blancos. Y no me parece algo malo.

    Vamos, que no creo que sea tanto cuestión de "vamos todos a crear personajes diversos", sino más de "vamos a dar más oportunidades a escritores diversos", porque ellos mismos, desde su autoconocimiento, escribirán de manera natural sobre esos personajes diversos.Yo cuando estoy leyendo y no me han dado una descripción del protagonista, tiendo a imaginármelo lo más parecido a mí; así que imagino que a los escritores les pasará algo parecido.

    Lo que me parece muy curioso es lo que cuentas en tu último párrafo. Me parece lógico que los estadounidenses ambienten sus novelas en EEUU (por lo que ya he dicho, cada uno escribe sobre lo que conoce), pero ¿por qué también los españoles? (o de otras nacionalidades). ¿Por qué es mejor ambientar tu novela en un pueblo perdido de Missouri que en el pueblo de tus abuelos, que conocerás mejor?

    Saludos!
    Ainis

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  6. Tengo que decir qeu si algo han conseguido mis recientes experiencias con libros alejados de la mentalidad «occidental» es precisamente dar cuenta de esa necesidad de una diversidad. Son obras que, por sí mismas, tienen valor, y puestas en contexto aun más, ya que aportan unas voces alejadas de lo habitual. Me gustaría, ya que estamos en este tema, recomendar tres obras distintas, todas dentro de la fantasía, y que abogan precisamente por esa diversidad: HJWN, El leviatán de Babel y Alchemist of Souls. Las dos primeras abogan por una diversidad étnica, la tercera por una más orientada al público LGBT. Las tres son buenas obras que, desde distintas perspectivas, muestran esa diversidad sin abordarla directamente. Que es el método que, en mi humilde opinión, realmente puede conseguir una normalización de dicha diversidad. Con esto no quiero decir que no se tengan que hacer obras «directamente relacionadas», sino que esas tienen que ser las que rompan el muro y las otras las que mantengan la puerta abierta.

    Es decir, yo creo que el libro «de los dos papás» es la forma de romper un muro social y tradicional que posteriormente tiene que mantenerse abierto con obras que vean eso como parte del universo sin necesidad de «focalizarlo» o «argumentarlo». Es decir, que son capaces de asumir que hay personajes homosexuales en el universo (y, probablemente, el protagonista o algunos secundarios lo sean) pero eso no sea el centro de la trama.

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