miércoles, 30 de diciembre de 2015

Lo que leí en 2015

Ha llegado la hora de hacer balance del 2015. Esta fecha también es ideal para hablar de los errores y aciertos a lo largo del año en materia literaria, que sin duda, en mi caso, no ha despuntado en cuestión de cantidad sino en calidad. Según mi perfil de Goodreads he acabado 14 libros de 20 que me había propuesto. Han sido pocos libros, con un solo cómic en el total. Cualquier devoralibros podría abofetearme con su propio ranking de más de 50 libros leídos (y alguno más que entre derrapando estos últimos días), pero dada la vorágine en la que se ha convertido mi vida, me alegra saber que la lectura sigue siendo mi vía de escape favorita.

Solo tú puedes salvar a la humanidad es el libro más corto que he leído, en comparación con Neimhain, el más largo, con 207 y 860 páginas respectivamente. Prima la fantasía, y en general, prima la ficción de imaginación desbordante y aventurera. Recuerdo que leía Solo tú puedes salvar a la humanidad en el jardín de mi casa en el norte, el sol de media tarde apagándose poco a poco y Kuki y yo apoyados en la verja disfrutando del silencio rural. Esa fue, además, la última foto que nos hicimos antes de que Kuki pasara a mejor vida. Neimhaim me acompañó más de un mes a trabajar. Aprovecho para leer en transporte público cuando voy lo suficientemente despierta. Fantasía épica escrita por una española con una habilidad bonita para las descripciones. He sacado pasajes preciosos de la novela. Lo terminé acurrucada con una manta, recuperándome de un resfriado peleón, y en pleno invierno, aunque sin nieve ni tormentas.

La primera mitad de 2015 tuve más ojo a la hora de escoger las lecturas. Fueron obras compradas entre varias mudanzas. La única razón por la que no se perdieron por el camino es que prácticamente eran lo único que debía transportar además de la ropa y los trastos de kendo. En enero terminé La historia silenciosa pensando que pocas cosas podrían igualar una trama tan inusual en un formato tan bueno como son las crónicas entrelazadasLa historia silenciosa habla de una extraña enfermedad que padecen ciertos niños, el silencio, y de la transformación de la sociedad a raíz de la búsqueda del porqué. Es posible que no suene atractivo a primera vista, pero ya os he dicho que dejó el listón muy alto. Me indigna que haya pasado tan desapercibido para la crítica.

Salté de una increíble ficción a una obra de mi escritor favorito, Brandon Sanderson. Leí un ejemplar de pruebas de El Rithmatista gracias a Nova y a Alexander Páez, que me dejó colaborar en su monográfico de Sanderson. Podéis leerlo aquí. Yo escribí sobre el mito del héroe. El Rithmatista refrescó el panorama de la literatura juvenil por la diversión y el misterio a través de sus páginas, y sin ser un libro perfecto, tiene todos los ingredientes para dar caña a lectores de todas las edades.
¿Mola o no mola el cartel de la película?
Pero si hubo un libro que podía superar a La historia silenciosa, sería uno aún más loco y especial y de sensaciones tan contradictorias en un mismo párrafo. Hablo, en efecto, de John muere al final. Los que me seguís en Twitter sabéis que me encantó solo por la cantidad de citas que subía, pero la emoción no acabó ahí: me abrí un blog de reseñas como excusa para dar rienda suelta a una verborrea de halagos y estupideces sobre el libro. Hoy, de hecho, he abierto el libro aleatoriamente y me he reído mucho, y un párrafo después estaba ocurriendo algo que me ha puesto los pelos de punta. Me atrevería a decir que John muere al final es Mad Max: fury road en literatura. Frenesí, humor, miedo, despiporre, una adaptación cinematográfica de lo más resultona y una edición que vale lo que cuesta. De verdad, si no lo habéis leído, ponedlo como propósito de 2016. Y a propósito, mi reseña está aquí.

El peso del corazón ha sido otra novela de mi 2015. Rosa Montero tiene algo en la prosa que me atrapa, no sé si es la intensidad, la precisión de lo escrito o la humanidad de las historias. Con Bruna Husky, personaje revelación de la ciencia ficción española que ha caminado un poco entre bastidores, acertar siempre es fácil. ¿Un thriller ambientado en el universo de Philip K. Dick y su Blade Runner? Compro. Compré, de hecho, y me enamoré una vez más de la construcción de los personajes y del worldbuilding. Tuve que escribir sobre él, claro. Y tras este y El Castillo Ambulante, del que había oído mil veces que el libro era totalmente diferente a la película, que es precioso, que sin esforzarte mucho es como si vivieras en el castillo con Calcifer y los demás, que Diana Wynne Jones tiene un noséqué, vino una época de lecturas no tan maravillosas, aunque sí amables y de mucho corazón. Me leí Los Incursores, editado por Blackie Books con un cariño especial, y me devolvió a los años en los que no hacía falta preocuparse por nada. Fue un regalo, tanto el libro como la experiencia. Lo mismo ocurrió con la tercera entrega de Los Gatos Guerreros, El Bosque de los Secretos, una saga que mejora con cada aventura. Gatos, clanes y situaciones peliagudas para la edad del lector recomendado, a partir de doce años.

Luego una época rara me pilló con Después del banquete, mi primera novela de Yukio Mishima. Me sorprendió por lo retorcido de los personajes. Supongo que la narrativa oscura y llena de subtexto acentuaba la relación entre los protagonistas. Tal para cual. Como se amaron, se destruyeron. Reconozco que tuvo un impacto fuerte en mí. No sé cómo hacen los libros para escogerse justo en el momento adecuado. Es como si aparecieran sin más. Una movida. El caso es que después de un libro raro vino otro aún más raro: Refugio 3/9. Anna Starobinets es otra escritora que se las trae. La historia es lo que dice y lo que no dice. Probablemente es más importante lo que uno calla; esa es la conclusión que extraje de la novela. La recomiendo a medias porque no es para todo el mundo, pero no existe un tipo de persona ideal para leerlo.
Parte de la portada de Covenant's End, de Ari Marmell
Como dije líneas más arriba, en invierno me acompañó Neimhaim. Entre medias leí Seraphina y lo abandoné; es posible que guardara unas expectativas que al final no se vieron cumplidas. Reconozco que me gustó mucho más el que vino después. Tenía muchas ganas de leer a John Scalzi. La Vieja Guardia fue la novela elegida para empezar. Lo acabé hecha una bola en una butaca ajena, en casa ajena, con luz natural, despeinada y sin muchas ganas de desperezarme. Lo de la luz natural es importante porque vivo en un bajo. Me encantan las comedias porque me hacen reír, simple y llanamente, aunque también porque son una invitación a reflexionar desde un ángulo desenfadado. Solo diré boy scouts espaciales. Ya está.

Ahora acabo el año con Thief's Covenant, de Ari Marmell, estrenando el Paperwhite. Este libro no está traducido al español ni tiene pinta de estarlo en mucho tiempo. Lo encontré en un artículo de novedades de fantasía extranjera que trajeron La Espada en la Tinta. Trata de una jovencita enrolada en un grupo de ladrones que se mete en serios problemas por intentar estafar a la jefa del cotarro. Le acompaña un dios sin voz que a veces le presta su poder para salir airosa. Young Adult muy entretenido hasta el momento. En mi caso es más que ideal para seguir leyendo en inglés.

No sé lo que traerá 2016. Hace tiempo que dejé de planear los libros que escogería. Me muevo por impulsos, compro novelas que igual leo años más tarde, justo en el momento exacto. En mi estantería esperan La noche de la séptima luna, de Holt, The Raven Boys: La Profecía, de Maggie Stiefvater y La Hija de Robert Poste, de Stella Gibbons. Nos miramos de vez en cuando.

Al próximo año solo le pido aventuras igual de buenas o mejores. En la ficción nos reflejamos, y las historias se reflejan en nosotros. Sed felices, carpe diem. ¡Feliz 2016! :)

domingo, 13 de diciembre de 2015

Cuando la página en blanco no es lo que parece

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Hace meses que no escribo nada. Hace meses que me siento todos los días durante al menos una hora a dejar que los dedos vuelen sobre el teclado y solo de vez en cuando caen palabras en forma de frases. Un buen día equivale a quinientas palabras. Los días de mil, o mil y pico palabras, son tan maravillosos como infrecuentes. Pero existen y me agarro a ellos como un clavo ardiendo. Cuando digo que escribo, me refiero a todo: relatos, artículos, historietas…, cualquier cosa que rellene folios físicos o digitales; y no me refiero a nada más, no pienso en la calidad ni en la coherencia de lo que escribo, ni en la técnica. Nada. Escribir. Solo escribir.

Al principio lo achaqué a que había empezado a trabajar. Ocho horas, cinco días a la semana quitan mucho tiempo. El resto lo comparten kendo, las tareas del hogar y mis aficiones, entre las que incluyo socializar, leer, ir al cine y un sinfín de cosas que alargarían innecesariamente este párrafo. Intentar llegar a todo es una auténtica locura, me dije después de un mes levantándome a las siete de la mañana para escribir, así que debo priorizar. Me compré una pizarra e hice una lista en función de lo que quería hacer y las ganas que tenía de hacerlo, y resultó, claro, que no quería gastar tiempo en forzarme a escribir, y que cuanto más lo hacía, peor me salía, y cuanto peor me salía, más eludía el momento. Las consecuencias fueron que dejé de llegar no solo a los plazos de los demás, sino a los que me proponía yo misma. Dejé de presentarme a concursos. Dejé apartado el blog. Dejé de currármelo. Me bastaba con redactar algo para salir del paso, esperando que en algún momento mi cabeza volviera a su sitio. A veces pasa, ¿no? Se oye un clack y los engranajes vuelven a funcionar. Bueno, tampoco fue así.

El grifo de ideas nunca se ha secado aunque estuviera peleando con esto. Han surgido proyectos de diversa índole que, francamente, me encantaría abordar, pero me siento como si hubiera una barrera entre el qué y el cómo y entre el qué y el cuándo. Algunas personas me siguen llamando escritora, pero yo ya ni me atrevo a decirlo en voz baja. Ni en la mente, casi. Escritora es la que escribe, no quien se estresa solo con pensar en escribir y se agobia cuando comprueba que es incapaz de hacerlo.

2015 ha sido un año de golpes duros y cambios, de madurar aceleradamente para poder seguir el ritmo de la vida. En otra ciudad, con un trabajo del que no puedes desprenderte porque quieres seguir donde estás, te das cuenta de los privilegios que tienen muchos otros con respecto a sus inquietudes profesionales y deseas y piensas: ojalá pudiera ser uno de ellos, ojalá me atreviera a dar otro salto de fe sin pensar en la caída. Ahora apenas puedo juntar palabras sin arrugarme el cerebro. Y no hablemos de la extraña presión en el pecho cuando no logro llegar a la meta, o cuando me rindo antes de empezar porque sé que me apagaré a mitad de camino. Pelear con esas sensaciones es duro. Mi equipaje, unas veces más liviano que otras, me ha empujado a abandonar durante un tiempo algo que a otros les ha salvado la vida.

La página en blanco también puede ser depresión. Así lo cuenta la autora Mary Robinette Kowal en su blog personal, una experiencia que apenas entra en detalles privados sobre una etapa complicada entre ella y la escritura. Al final reúne una lista de consejos, desde hacer ejercicio por las mañanas hasta convertir tareas aburridas en pequeños retos.
The biggest thing to say to you though, is that if you are having trouble writing take a look at what’s going on. Ask yourself if something is wrong with the story, or if the thing that is wrong is outside the story.
Ensayo y error; probar y fracasar y volver a probar y quizás pronto empezar a ganar. En el fondo siento que debía dar una explicación de esta ausencia. Tampoco quiero terminar el post sin hacer una segunda lista, más corta y perfeccionada, de lo que me gustaría hacer a partir de este punto:
Para eso estoy leyendo mucho. Escribir es mi reacción particular a la lectura. Me empuja a imaginar a mis personajes en situaciones que he leído. Esa fue la razón por la que empecé, y me alegro de ver que no ha cambiado.
Y añado: y escribir solo para mí. Si consigo entrar en algún proyecto conjunto o me veo preparada, adelante; si no, tampoco pasa nada. Una preocupación menos. Esto no implica que vaya a abandonar cualquier idea que conlleve un esfuerzo. Hablo de no penalizarme a mí misma.
Escribir es una carrera en solitario. Sin embargo, a nadie le hace daño compartir sus alegrías y sus penas aunque sea para darse cuenta de que no está solo. Existen mil millones de autoras y autores en el mundo, experimentamos situaciones similares a lo largo del tiempo… Esa es la realidad: no estamos solos.

La literatura tiene esa parte sanadora que viaja entre el autor y el lector. Es un poco contradictorio escribir para entender qué ocurre con el acto personal de escribir, pero liberador también. Nos cuesta hablar de lo que sucede dentro de nuestras cabezas, no sé si porque nos han educado para verlo como una debilidad. En cualquier caso, hoy ha sido un día maravilloso. 1013 palabras.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Una pinta con Lois McMaster Bujold

Oculto las portadas españolas por una buena razón.
Lois McMaster Bujold forma parte del pequeño grupo de escritores clásicos de ciencia ficción que aterrizó en España y nos dejó algunas de sus obras traducidas a la lengua del Quijote. La conoceréis por El aprendiz del guerrero, su primer space opera y en el que comenzaron las aventuras de Miles Vorkosigan. A principios de 2015 supimos que han vendido los derechos para una nueva novela de La Saga de los Vorkosigan. Si todavía no os suena, obtuvo cinco Hugos y siete nominaciones al dicho premio, tres Nébula y otras cinco nominaciones y tres Locus en las categorías de mejor novela de ciencia ficción y mejor novela de fantasía. Con semejante historial, por lo menos convendría echarle un ojo. La bibliografía de Bujold en español es extensa y podéis comprobar los títulos aquí

Mi parte preferida del material que tengo sobre ella son las entrevistas. En general me parece un buen método para conocer a los autores más allá de por lo que publican porque fuera de prosa surgen  el carácter, bromas y ciertas líneas de pensamiento que los convierte en lo que son: personas. Esto suponiendo que aún haya quien crea en el mito del escritor que fuma en pipa delante de su máquina de escribir. En cualquier caso, las entrevistas a veces son más enriquecedoras que los libros. Me pasa con Rothfuss; lo considero un buenísimo autor y profesor, pero no consigue engancharme con sus novelas. Pero volvamos a las entrevistas de Bujold. Ojo a este primer recorte:
Los premios y el sistema de premios son principalmente una distracción para un escritor que está trabajando, pero ganar el Hugo o el Nébula parece que ayuda a los derechos de venta en el extranjero. Los premios, de todas formas, no te convierten en un best-seller automáticamente, aunque ayudan a que los libros se editen durante más tiempo (no siempre, sin embargo) y permiten trabajar al autor por todas esas ilusiones que los rodean. No obstante, creo firmemente que los libros forjan la trascendencia del premio, no al revés. Es similar a lo que pienso con los críticos: los libros no serán juzgados por lo que los críticos dicen de ellos, sino que los críticos serán juzgados por lo que ellos dijeron de esos libros.
Las últimas cuatro líneas me parecen claves. Todos los autores conocen los certámenes fuertes, saben el alcance que podría dar a su trayectoria profesional si lo ganaran, además del dinero que se llevan (que en el fondo no es más que la cesión de derechos por una novela que, en teoría, tendrá publicidad a bombo y platillo), pero quizás se olvidan de que es una relación bidireccional. Los lectores, de hecho, también aportan su granito de arena, y no hablemos ya de la influencia que tienen las polémicas vertidas sobre algunos grandes concursos.
Fuente.
En esta misma entrevista le preguntaron también por cómo pulía su estilo libro tras libro. Su máxima es intentar escribir siempre con claridad, un objetivo que ha mejorado “gracias al cuidado de la pronunciación y la gramática”. Amigas, quién nos lo iba a decir...
Más allá de las cosas básicas, considero que prácticamente a todo a lo que suelen llamar "mi estilo" forma parte de un subconjunto: cada punto de vista debería tener su propia voz, sus propias expresiones y su forma de ver la vida ceñidas en cada una de las frases que diga (aunque existan frases necesariamente neutras). Los párrafos tienen su propia estructura interna y ritmo, como pequeños poemas de prosa, uniendo lo que hubo con lo que habrá después; las frases pueden ser más largas o más cortas dependiendo de la cadencia o del efecto. Los párrafos oscilan entre largos discursos y una sola palabra, con principios, nudos y desenlaces que deberían acabar en algún lugar que merezca la pena. Lo mismo para las escenas.
De McMaster Bujold aprendí que la mejor manera para organizar mis historias es mediante escenas. Ahora suelo escribir un guión basándome en imágenes de situaciones importantes y uniéndolas con otras imágenes más pequeñas, como si conectara islas con puentes. Es posible que suene a Teletienda si digo que esta forma me ha cambiado la vida (literaria), y que soy mucho más efectiva ahora que antes. En mis ratos libres, claro. Cuando me apetece, por supuesto. Leed a Lois McMaster Bujold.

Enlaces de interés
Interview: Lois McMaster Bujold en Lightspeed Magazine
Interview with Award-Winning Author Lois McMaster Bujold en Amazing Stories
Bujold, Lois McMaster en SFE: The Encyclopedia of Science Fiction
Lois McMaster Bujold vuelve a la saga de los Vorkosigan en 2016, en La Espada en la Tinta

lunes, 26 de octubre de 2015

Hogar

Fuente.
"¿Te imaginas que alguien nos estuviera observando ahora mismo?" Sonreí, pero mi mente ya estaba en otra parte. Durante un instante el silencio se derramó sobre la explanada y solo quedamos nosotros, personas tendidas en medio de ninguna parte buscando estrellas que se llevaran nuestros deseos. La Vía Láctea evocaba un sendero estrecho pero poblado de luces diminutas. Pensé en cómo sería caminar sobre ellas; pensé en dónde acabarían mis pies si la recorriera. No muy lejos de lo que la vista unía se hallaba Andrómeda, aunque en realidad un océano de tiempo la separaba de nuestra casa.
Las estrellas se reflejaban en tus pupilas. Lo sé porque te estaba mirando.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Escriban ustedes lo que les venga en gana

Yo cuando un libro no me gusta. Fuente.
Las modas y las críticas comparten ese carácter cíclico por el que pasan todos los artistas. Siempre habrá quien te diga qué debe gustarte según tus aspiraciones o qué ponerte según la impresión que quieras causar, y hablo tanto de jerseys como de ese libro que llevas en la mano en el metro. Sé que es fácil criticar. Yo también lo hago. De puertas para dentro rajo de los 'booms' literarios que alimentan al monstruo editorial a corto plazo y que acaban vaciando los bolsillos y las expectativas de los lectores. Yo también hablo sin piedad de la fama en detrimento de la calidad, yo también me meto con Grey y con los que aprecian a E. L. James. No puedo evitarlo. Sacan lo peor de mí. Les prendería fuego... pero en el fondo no serviría de nada.

El título de este post corresponde al editorial del quinto número de Pulpmagazine, una revista que durante varios años recuperó obras de la literatura de entre los años 20 y los 60 acompañándolas de colaboraciones amateurs, artículos, reseñas de series como Perdidos en el Espacio, novelas por entregas, crucigramas y una sección de respuestas al correo bastante divertida. La publicación estuvo a cargo de Mario Moreno Cortina y Román Goicoechea Luna. El fanzine, presentado en a4 y tapa blanda, costaba 600 pesetas hasta que la entrada del euro lo revalorizó a 3,60 euros.
Escriban ustedes lo que les venga en gana. No pongan límites a su imaginación. En serio, no le pongan límites: escriban, inventen, dejen volar la imaginación... pero no se constriñan a la ciencia ficción. La literatura que nos ocupa, el pulp, abarcaba la ciencia ficción, la fantasía heroica, espada y brujería, el terror, el misterio puro y duro... Todo. [...] Si les apetece que un detective con sombrero stetson y gabardina investiga a un vampiro que asola Nueva York, Badalona o la capital imperial del Ekumene, adelante, escríbanlo, nos encantará leerlo. ¿Que a alguien se le antoja mandar a "Gloria, la valiente prospectora" a Arcturus a que se encuentre con las ruinas de una antigua civilización? Pues métala en su nave Mari Celeste y hágala despegar del espaciopuerto más cercano. ¿O qué tal si metemos en un nuevo lío a nuestro amigo Doc? ¿O hacemos que se enfade nuestro bárbaro favorito, Skroto Encefaloplano, con los Oscuros Adoradores del dios Gan-Ga?
[...] Dejen que les pongan normas en la carretera, en el trabajo y en casa, den al César lo que es del César, pero no dejen que nadie les diga cómo deben escribir, qué tipo de literatura deben disfrutar, qué autores son de segunda o de primera fila. Ese criterio les pertenece solo a ustedes; es, quizá, la única libertad auténtica de la que disfrutarán en la vida. No permitan que se la arrebaten.
Soy consciente de que leer no es una labor evangelizadora. Es inútil decirle a alguien que lo que está leyendo es basura porque a nadie le gusta que devalúen sus gustos a la cara, y de hecho, con más fuerza se aferrará a ellos. Diría que lo mejor es recomendar novelas acorde a la persona, si eso, y ya está. O buscar formas de popularizar a nuestros autores favoritos. O también podríamos asumir que el mundo está lleno de personas con gustos dispares que no tenemos por qué entender. Preguntar: "¿por qué lees esta clase de libros?" encierra una respuesta que no nos va a satisfacer de ningún modo básicamente porque no es asunto nuestro. En el fondo no ganamos nada vetando a Corín Tellado, primero porque ¿quién soy yo para tomar esa decisión?, y segundo y más importante, porque estaríamos perdiendo un lector. Eso sí que no podemos permitírnoslo. Leer es importante. Como pasatiempo, como antesala a los sueños, como vocación o como profesión, o todas juntas. Hakuna matata: lee y deja leer.

Con la escritura ocurre tres cuartos de lo mismo. Un buen autor escribe sin pensar en si la historia se ciñe a un género. En su cabeza cada elemento tiene sentido, forma parte de un rompecabezas. Y lo demás está de más.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Nancy Kress: "La ciencia-ficción es una literatura de ideas"

De izda. a dcha: Susana Vallejo, Nancy Kress, Patricia Cadigan. Fuente.
El pasado 29 de julio tuvo lugar la charla Grandes Damas de la Ciencia Ficción en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid. Las invitadas fueron Nancy Kress (Saga de los Insomnes) y Pat Cadigan (Matrices), autoras clásicas del género, y la moderación estuvo a cargo de Susana Vallejo. Este evento se celebró dos días antes del festival Celsius 232 en Avilés para abrir boca a los asistentes. Los que no pudimos asistir nos conformamos con una enriquecedora charla entre dos escritoras tan prolíficas como desconocidas en nuestro país, al menos en lo que literatura en español se refiere.

En general, y esto es una apreciación subjetiva, las respuestas fueron tan dispares entre sí que crearon un contraste rico en matices. Yo tenía muchas ganas de conocer a Nancy Kress y apenas había oído hablar de Pat Cadigan. No os describiré mis impresiones. Prefiero dejar que os hagáis las vuestras.

Vallejo quería que empezaran por el principio y nos contaran qué las motivó a escribirKress comenzó sin planearlo, y cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde para abandonar; Cadigan se considera afortunada por saber desde siempre a qué se dedicaría, puesto que supo que sería escritora desde que tuvo un libro en sus manos. Se marcó una primerísima meta: aparecer en la antología editada por Judith Merril. Lo consiguió.

En una época donde las bibliotecas “tenían sección de chicos y de chicas”, Kress se zambullía de pleno en la que aparecían naves espaciales, guerras y mundos desconocidos…, la de chicos. Entre risas comentaba que nunca habría podido ser la jovencita que se tumba en el piano del chico mientras le escucha tocar, sino la que se pasea por sus estanterías buscando historias prohibidas. En un tono conciliador, afirmó que la ciencia ficción por aquel entonces “era sexista, pero también uno de los géneros más aperturistas de la literatura”. Se enamoró de los personajes y de la ambientación de Ursula Le Guin y Arthur Clarke, y de Walter Miller Jr. con The view from the stars.

De Pat Cadigan solo os diré que tiene la voz ronca por la edad e iba con un vestido de flores. Lo cuento porque en realidad le pega mucho más una chupa de cuero y un puño americano. Se expresaba con mayor vehemencia: “La ciencia ficción es maravillosa porque los personajes hacen cosas que nosotros nunca podremos hacer, como colonizar Marte y vivir aventuras, pero nada de esto se disfruta tanto sin una buena caracterización”. Kress secundó a su compañera: “La ciencia ficción es una literatura de ideas, de ahí que muchos autores se olviden de los personajes”. Ambas autoras insistieron en que el género debería ser un escenario en el que colocar a las personas y ver, por ejemplo, cómo la tecnología afecta la comunicación o la perspectiva.
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De profesión, futurista
Cada vez es más frecuente que ciertas personas asesoren a empresas privadas acerca del futuro. Tanto Nancy Kress como Pat Cadigan y otros escritores son contratados como consultores para explorar las diferentes trayectorias que podría llevar un producto o una institución. Así, Cadigan contó que estuvo trabajando como futurista para Kodak justo cuando pretendían reinventar su negocio (¡y la fotografía digital se les antojaba imposible!). Allí la autora norteamericana aprendió que la preservación, la información y el almacenamiento son los tres conceptos que más preocupan a la sociedad. No hubo tiempo de ahondar en esto, pero no es ninguna tontería: preservación, de cara a ser más longevos; información, por lo evidente; y almacenamiento, imagino, por la forma de conservar datos y recuerdos de nuestra vida. “Cualquier futuro es más extremo de lo que imaginamos”, añadió con una carcajada ronca de motera experimentada. O bueno, eso me pareció.

Nancy Kress no se queda atrás con la futurología. Si los apuntes no me fallan, estudió posibles escenarios en el sector educativo para el gobierno de los Estados Unidos. Ahí es nada, amigas. La conversación derivó hacia su pasión por la ingeniería genética, lanzando un mensaje que prefiero citar directamente:
La ingeniería genética es la gran protagonista del siglo XXI junto con la biología. […] Y vuestra generación es la generación de las decisiones difíciles. Sed precavidos; no penséis que la tecnología está controlada. Siempre correrá el riesgo de ser utilizada como arma.
También hubo espacio para hablar, cómo no, de las redes sociales, y de cómo estas habían cambiado la forma de concebir la amistad. Cadigan se limitó a comentar que Internet no es una barrera comunicacional per se, sino que gracias a ello la amistad ha adquirido nuevos niveles de profundidad, inconcebibles para los que se encuentran al otro lado de la brecha digital y habituales para los que crecieron conociendo el término de “amigos de internet”.

Bonitas portadas extranjeras, terribles españolas. Lo siento.
Mujeres e implantes biónicos
Pocas cosas me motivan tanto como ver a dos artistas dejándose llevar en una conversación. Tuvimos la suerte de ver interactuar un buen rato a Nancy Kress y a Pat Cadigan especulando nada más y nada menos de las primeras reacciones ante los implantes biónicos. Para poneros un poco en situación, imaginad un futuro (no muy lejano, espero) al más puro estilo cyberpunk. Establecieron tres periodos concretos, similares a la respuesta que obtuvo la revolución científica del siglo XX:
  1. Early adapters: los que desean probar los avances más recientes.
  2. Cautious people: los que observan al primer grupo para ver cómo se desarrolla el avance.
  3. The watch-it-from-far guys: los que prefieren no acercarse, o en su defecto, los que tardarán mucho en adaptarse a lo nuevo.
Es posible que yo haya retocado los nombres de las etapas, pero en esencia es exactamente lo mismo. Poco después llegó La Pregunta; esa que hacen a todas y cada una de las mujeres, esa que yo misma he hecho entrevistando a otras mujeres y esa misma que ojalá nadie tuviera que hacer y que cada día aborrezco un poco más: ¿ser mujer os ha influenciado en vuestra escritura?
¿Y cuáles fueron las respuestas?

“Nunca hubo prejuicios para publicarme por ser mujer”, dijo primero Nancy Kress. “De hecho, mis editores han defendido mis obras siempre que lo han creído necesario por su calidad y sin establecer razones de género”. Pat Cadigan contestó algo muy diferente:
La ambigüedad de mi nombre [Pat] me dio ciertas facilidades, pero ahí acaban las ventajas. He sido insultada por fans, críticos de toda clase, supuestos compañeros literarios… y defendida a muerte por mis editores. A lo largo de nuestra historia, las mujeres hemos tenido menos acceso a la educación y a la ciencia que los hombres; puede que por eso nos hayamos visto en una espiral de reconocimiento constante para ser valoradas. Afortunadamente, la situación está cambiando. 
Cadigan es considerada madre del movimiento cyberpunk (aunque ella no se ve reflejada en él), género en el que le costó 30 años ser reconocida como escritora de ciencia ficción dura pese al éxito que ha cosechado prácticamente desde el inicio de su carrera profesional. 

Ronda de preguntas
El público tardó en lanzarse a satisfacer su curiosidad, así que Susana Vallejo continuó con un par de preguntas relacionadas con el libro preferido que hubieran escrito y el proceso creativo. Kress se decantó por Stinger (1998), no publicado en España, y Cadigan por ninguno en especial: “mi libro preferido es siempre el que estoy escribiendo”. En cuanto al proceso creativo, otra pregunta que me provoca urticaria, Kress lo dividió en dos partes: imaginación y esquema. La primera para crear, la segunda para organizarse y no dejar que la historia se desborde. Cadigan prefiere descubrir la historia a medida que la construye, aunque se organiza por secuencias de escenas.

Pudimos preguntarles acerca de la producción audiovisual actual de ciencia ficción. Manteniendo el tono escueto, Kress calificó la mayoría de ridículas (y muchos estuvimos de acuerdo), y Pat Cadigan, al hilo de su compañera, destacó Star Trek, Out of Limits y Alien, y recomendó The Story of Your Life y F.A.Q about Time Travel. El resto, pasajero.
Arañando el finalísimo final del evento no me pude resistir a hacerles mi pregunta favorita: ¿cuál es el último libro que habéis leído? Nancy Kress estaba inmersa en la lectura de Regenesis, de George Church, un ensayo de no ficción acerca de la biología sintética; Pat Cadigan, The Three Body Problem de Cixin Liu, recién galardonada con un Premio Hugo; y Susana Vallejo, Sombras verdes, ballena blanca de Ray Bradbury.

Si yo fuera editora, tardaría poco en mover lo necesario para publicar parte de la obra de estas dos señoritas. Solemos perdernos en autores habituales y no echamos mano de los universos de largo recorrido que han triunfado en otros países.

Las tres Marías. Fuente.

lunes, 27 de julio de 2015

@DystopianYANovel o el humor de los estereotipos

Del boom que por suerte cada vez leemos y escuchamos menos aún quedan ciertas perlas de sabiduría en forma de humor. No estoy hablando de un remake de la maravillosa Perla Shumajer (que ya quisiéramos la esfera Blogger tener un ápice de su... descaro), sino de @DistopianYANovel. Este Twitter cuenta fragmentos de una historia aleatoria basándose en los estereotipos que nos ha dejado el género apocalíptico en literatura juvenil. Seguro que muchos ya lo conocéis, pero me apetecía reincorporarme al blog con un tema divertido antes de entrar en materia.

Por suerte, mi padre me enseñó a pelear con su viejo puñal. Voy a por los de seguridad y sus termopistolas.
Muy poco visto, ¿verdad? La habilidad del protagonista marcándose unas águilas de Tolkien para resolver ciertos aprietos de la trama. Esta ventaja tiene la mala costumbre de aparecer inesperadamente, de manera que el lector no está familiarizado con ese dato y le chirría. Comentábamos en el taller de personajes de Pulpture que no podemos dar atributos que resuelvan los problemas de los personajes. Por ejemplo: un hombre mudo que es capaz de comunicarse a través de un aparato complejo que emula la voz humana y está conectado a su mente. Ese rasgo (la mudez), que a priori podría matizar su personalidad, se convierte en atrezzo. No vamos a caracterizar a un personaje para hacerlo especial, sino para hacerlo real

Fuera de la Colonia, la tierra es tanto bosque como desierto, y también las ruinas de una ciudad de acero.
Esas descripciones que mezclan un poco de todo, no sé si para que el escenario sea diferente, atractivo, exótico o muy raro... Como escritora se me hace complicado imaginar un sitio de cero, todavía más si no tengo referencias y apenas lo he visualizado en mi mente. El tiempo me ayuda a perfilar el concepto, pero mi fuente principal de inspiración son las ilustraciones y los videojuegos. Solo así consigo volcar una fotografía más o menos completa en papel. Y ni siquiera está garantizado. 

"¿Por qué no hay adultos aquí?", pregunto en voz baja. "La hay", contesta Ermias. "Nos están viendo. Todo esto forma parte de La Prueba".
Reconozco que cuando era adolescente me fascinaba la idea de un mundo sin adultos (y por consiguiente, sin reglas, sin personas que igual no te comprenden porque tienen otras responsabilidades, o porque no te quieren y punto), pero en un momento dado empecé a preguntarme por qué su ausencia se había convertido en la norma. ¿Son realmente un estorbo para el desarrollo de la historia? Bueno, es posible. Si fuera madre no me gustaría que mi hijo se convirtiera en el héroe de una nueva y misteriosa tierra poblada de criaturas mágicas. No de la noche a la mañana, y menos aceptando que el business es el business y que mejor no le espere despierta. Pero ¿por qué no darle una vuelta de tuerca al rol de los progenitores? En Corazón de Tinta de Cornelia Funke, la protagonista no solo se lleva genial con su padre, sino que además este es parte activa desde la primera página. Seguro que se os ocurren otros ejemplos.

"¿Por qué no puedes aceptar tu sitio en la Sociedad y ya está?", ruge el Líder. "¡Porque soy Especial!", replico.
Esta es de regalo. No necesita explicación, ¿verdad? 

lunes, 18 de mayo de 2015

7 recursos interesantes para escritores y correctores

Fuente.
Rebuscando en borradores antiguos me he dado cuenta de que nunca llegué a publicar una entrada sobre recursos para escritores y correctores. Antes, la lista iba precedida por una queja bastante ácida sobre lo infravaloradas que están la escritura y la corrección y la poca credibilidad que ofrece cualquier página web o elemento publicitario con erratas (como por ejemplo, un “quiénes somos” sin tilde en la web de una editorial o en la del Ministerio de Educación), pero ahora prefiero pasar directamente al meollo del asunto.

Fundéu: buscador urgente de dudas. Sus aportaciones son sensatas, nos gusten más o menos. En  2013 su Estilo, manual para nuevos medios y las redes sociales fue nominado a los premios Bitácora. Asimismo, en la web se incluyen los diez consejos sobre redacción en internet. Acudo muchísimo a la Fundéu, tanto desde la web como desde Twitter. Son muy diligentes, enseguida te echan un cable con esa palabra que la RAE todavía no ha incluido en su gramática y ortografía online (que no está actualizada ya que es del 2001; la del 2014 de momento solo está en papel) o aparecen con un artículo sobre otra palabreja que, quieras que no, se está abriendo pasos a empujones en nuestro diccionario particular.

Wikilengua: de la mano de la Fundéu, Wikilengua es un portal de gramática y ortografía abierto a la participación ciudadana. Dicho así suena hasta aburrido, pero nada más lejos de la realidad: tiene dos herramientas geniales, una de toponimia, ideal para ese pueblecito en la punta de Australia que sabes cómo se llama pero ni idea de cómo formar el gentilicio, y otra que hace las veces de apartado de dudas frecuentes, poblado de formas femeninas recientes o locuciones latinas algo sospechosas. Ponedlo en marcadores y ya me contaréis.

Goodrae: el primer diccionario hipertextual e inverso. ¿Y esto qué significa? Pues que cualquier palabra de la definición que busques funciona como link a esa otra palabra. Su creador, Sergio Abad, es un profesor de primaria que descubrió que los diccionarios tradicionales no ayudaban a sus alumnos. Así lo cuenta en la propia web:
Soy maestro de Primaria y una situación parecida a la siguiente se daba en clase con demasiada frecuencia. Algo había que hacer.
—Maestro, ¿qué es "abaleadura"?
—Búscalo en el diccionario, Ramón.
(...tic, tac, tic, tac...)
—Acción y efecto de abalear. Y ¿qué es "abalear"?
—Pues búscalo en el diccionario, Ramón
( ...tic, tac, tic, tac...)
—Separar del trigo, cebada, etc., después de aventados, y con escoba a propósito para ello, los granzones y la paja gruesa. ¿Y qué es "aventados"? ¿y qué son "granzones"?
—Ehhhhh....
Si os suena esta escena entenderéis mejor por qué resulta práctico un diccionario hipertextual. Así surgió Goodrae y, ya puestos, ¿por qué no hacer un diccionario "al revés" y añadirle un buscador?
La función inversa busca los resultados en los que aparezca la palabra seleccionada. Por ejemplo, si ponéis “perro”, en los resultados saldrán todas aquellas definiciones que la incluyan. Eficaz, ¿no?

  —Asociación de Academias de la Lengua Española: de aquí me gustaría señalaros el diccionario de americanismos. Ahora mismo estoy escribiendo una novela con una protagonista mexicana, así que lo uso día sí, día también. Para acceder a él solo tenéis que marcar “diccionario de americanismos” en el menú desplegable del lateral derecho. Es un glosario convencional en el sentido de que muestra la procedencia de la palabra, los significados y áreas de uso, pero ahí es nada. Latinoamérica es enorme, y su riqueza verbal, más.

Onomateca: tiene cositas tan curiosas como “Don Gramaticón” (te dice cuántos adjetivos y verbos figuran en tu texto), la “RAE poética” (definiciones que se salen de lo habitual, ¡y no quiero contar más!) o el Textímetro (un contador de formas, lemas y palabras; básicamente introduces el texto que quieras y elabora una lista de palabras ordenadas según los porcentaje de aparición). Este último es especialmente interesante para saber cuántas veces repetimos ciertos adjetivos. Si me apuráis hasta podría ser un indicador de falta de vocabulario.

Ideas Afines: se define como un generador de ideas. No al estilo plot generator, sino como un lugar donde cohabitan ideas, términos y expresiones relacionadas dentro de un mismo marco semántico. Es un buscador de sinónimos brutal; su base de datos es tan grande que pueden saliros más de cien conceptos similares para una sola palabra. Os dejo con un pantallazo de ejemplo:
Clic para ampliar.
Como veis, la palabra nevada posee su propio cajón de sinónimos y luego se cuela en los conceptos de “tormenta”, “frío” y “lluvia”, los tres con sus respectivas subsecciones clasificadas por significado. Es, con diferencia, la web que más uso, mucho más que WordReference. Para mí es un must

Ngram Viewer: es una herramienta de Google que nos permite comparar palabras en los más de cinco millones de libros publicados entre 1500 y 2008 en Google Books. Esto supone comparar entre unas 500 mil millones de palabras en francés, alemán, ruso, inglés, español y chino; lo que viene a ser un porrón. ¿Y cómo sacarle el jugo a esto? Por ejemplo: vosotros sabéis que “fue” no lleva tilde, pero alguien os cuenta que la suele poner porque antes, como monosílabo, era acentuado. Ngram Viewer elabora un gráfico para observar la evolución de ambas palabras, las fluctuaciones e intercambios entre ellas a lo largo del tiempo.
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Todos conocemos la lucha encarnizada de los monosílabos con la tilde diacrítica. Lo de "Fué" y "fue" se remonta a la época de Tutankamón (por lo menos). En 1955 ambas se cruzan por última vez para luego dejar la última como uso mayoritario. Y he aquí otro ejemplo curioso: la palabra “blog” desde 1985 hasta la actualidad.

En efecto: clic para ampliar.
Tuvo unos tímidos intentos en 1986 y después en 1992, que coinciden con los primeros coletazos serios de internet, pero no despegó de verdad hasta 2003. Por aquel entonces la RAE recomendaba el uso de “bitácora” en vez de “blog”, pero ya veis que a partir del 2006 la segunda se eleva sin intención de detenerse. “Bitácora” también aumenta su uso con respecto al pasado, aunque la curva es muchísimo menos pronunciada.

Los recursos son infinitos; Internet puede proveernos bien hasta el aburrimiento, bien hasta especializarnos en un tema concreto de un tiempo determinado. He aquí mi selección, a veces más encaminada a la curiosidad que a la ayuda técnica. ¿Qué soléis utilizar vosotras?

martes, 21 de abril de 2015

La fantasía es cuestión de enfoque

Ilustración oficial.
Lo dijo Pratchett en la que probablemente fue la primera entrevista concedida a un medio de habla no inglesa cuando le preguntaron por qué había abandonado la fantasía pura.
¿Qué es la 'fantasía 100% pura'? ¿Te refieres al tipo con la espada, las runas místicas, la torre del hechiero y todo el material típico reciclado de Tolkien? Eso no se puede llevar muy lejos. La maldad no es muy interesante cuando vive en lo alto de una torre a 6000 kilómetros. Yo diría que lo que escribo ahora no es ni más ni menos 'fantástico' que, por ejemplo, El Color de la Magia. La fantasía no es una cuestión de escenario, es una cuestión de enfoque. Es tratar absolutamente todo como si fuera raro y extraño.
Los autores cambian con sus obras. De hecho, sería horrible si no lo hicieran. En la misma entrevista contesta al gran interrogante: "¿cuáles son tus fuentes de inspiración?"
Hay un proceso constante que sigue funcionando. Tomo notas todo el tiempo. Pero es algo imposible de describir, sobre todo porque 'escribir una novela en seis meses' es una frase que ignora el hecho de que podría haberla estado pensando durante tres años un autor que ha tenido que estar vivo durante 50 años antes de adquirir la capacidad necesaria. Y realmente no puedo contestar a la pregunta de la inspiración; viene de todas partes, en cantidades diminutas, durante un largo periodo de tiempo. Y entonces, en algún lugar de mi mente, se ensambla. Esa pregunta siempre me pone nervioso. Juraría que, últimamente, la gente piensa que hay una página web secreta desde la que se puede descargar la inspiración. No puede ser. Es como la suerte, se tiene que trabajar en ella.
Y un último enfoque fantástico, esta vez desde el New Zealand Herald, donde el periodista pone de manifiesto que Pratchett es un autor prolífico, "y eso, a ojos de algunos críticos, es bastante sospechoso":
El lado bueno es que tienes un montón de lectores y te pagan una buena cantidad de dinero. ¿El malo? Probablemente que debería bajar el ritmo a largo plazo, pero me entrené como periodista, por lo que poner palabras en un orden aceptable a cambio de dinero viene de fábrica. En periodismo, el bloqueo del escritor no existe. [...] Por supuesto, a veces te atascas. Pero eso es distinto: significa que has cogido el callejón equivocado. Debes volver atrás y trastear, averiguar qué es lo que se está interponiendo entre el texto y tú.  Ese es el momento en el que más duro trabajas. No llega el flujo de ideas, así que solo te queda sentarte y escribir hasta que doblas la historia hacia la dirección adecuada.
Me gusta tirar de hemeroteca.

viernes, 17 de abril de 2015

De qué hablo cuando hablo de narrar

... Parafraseando a Murakami. Hace poco salí del cine y sin venir a cuento solucioné uno de los grandes problemas del proyecto que tengo ahora entre manos. No sabía qué hacer porque lo concebía como un problema abstracto que se solucionaría a medida que avanzara la trama. Lo que ocurrió fue que en diciembre tuve un parón por cuestiones personales y se alargó indefinidamente. Había intentado retomarlo muchas otras veces, y me sentaba a escribir y no estaba cómoda con la historia. Primero se lo achaqué al estilo (que siempre es mejorable), luego a los personajes y al argumento, ¡a todo! Solo faltaba echarle la culpa a mi perrito por estar cerca cada vez que abría el documento. Incluso intenté seguir a mano, un recurso que utilizo mucho cuando me bloqueo, sin suerte.

El problema era el narrador. Pero veréis, mi forma de escribir se apoya mucho en lo visual. Mis guiones son escaletas donde apunto planos y escenas y no tanto una sucesión de acontecimientos que gira en torno a la idea principal. Así las cosas, cuando yo hablo de la voz narrativa no hablo solo de saber si está en primera o tercera persona, presente o pasado, sino que me imagino una cámara paseando por el lugar de los hechos.

Fuente.
Antes estaba escribiendo desde esta perspectiva. Quería que el punto de vista fuera en tercera persona para dar cierta objetividad al conflicto tomando como referencia los movimientos del protagonista. Quedaría entonces como veis en la imagen: un shooter en tercera persona. Es mi enfoque preferido para jugar. El drama era, sencillamente, que no estaba cómoda. No me notaba fluida, no conseguía que las palabras salieran de manera natural, pero tampoco sabía qué hacer para arreglarlo. Cambiar el registro estaba descartado.

El cine me vacía mucho la mente; voy siempre que necesito despejarme. Y ahí estaba yo, yendo para casa, cuando me vino la imagen de la voz narrativa adecuada para esta historia:

Fuente.
La primera persona me parece algo arriesgada. Pasa con Katniss, pasa con Tris, pasa con Arkarian y pasa con cualquiera: todas las interpretaciones están sujetas al filtro del protagonista. Tengo la sensación de que se sacrifica objetividad por empatía. Por poner un ejemplo conocido, me habría gustado saber cómo funciona el sistema de patrocinadores en Los Juegos del Hambre, pero su autora tenía otros planes para Katniss. O, sin ir más lejos, saber con seguridad cuál fue la catástrofe que convirtió su sociedad en una falsa utopía. No obstante, un buen personaje y una primera persona bien desarrollada pueden sostener fácilmente una trama mediocre y pocas veces ocurre al revés. El eterno debate: Si no pudierais elegir ambas opciones, ¿qué es más importante: una historia original o personajes memorables? Yo suelo inclinarme hacia los personajes porque perduran en mi memoria.

Fuente.
Una novela coral es la mejor opción si la historia tiene prioridad sobre los personajes. La variedad de voces dificulta posicionarse en un lado o en otro; diría que es el punto fuerte de Canción de Hielo y Fuego. Sin embargo, lo que yo estoy desarrollando no es tan complejo. Me estaría metiendo en una camisa de ocho varas. ¡Por no hablar del resto de opciones, como la segunda persona o la mezcla de tiempos verbales! Prefiero experimentar en los relatos y ser un poco más uniforme en proyectos largos, más por mí que por el lector, confieso. Lo ideal sería juntar todas las perrerías narrativas que quieras sin perder lectores por el camino.

A esta clase de reflexiones me enfrento siempre que voy a escribir, no importa la extensión ni la temática (por nombrar dos factores que suelen influir en la estructura interna). Creo que las referencias visuales me vienen dadas por la transmedialidad entre videojuegos, cómics, películas, libros... Y como yo, miles. Normalmente tengo claro el enfoque que quiero darle a cada idea, pero como suele ocurrir en la vida, a veces madurar implica cambiar de punto de vista.

miércoles, 8 de abril de 2015

El tea party de la ciencia-ficción

El pasado sábado 4 de abril se dieron a conocer los finalistas a los premios Hugo, uno de los eventos más importantes a nivel mundial en lo que a fantasía, ciencia ficción y terror se refiere. De un tiempo a esta parte, los premios llevan de capa caída ante los intentos del sector ultraconservador de colar ciertas obras. Algo así como convencer a tus compañeros de clase para votar como delegado al tonto de la clase. Este año, un grupo autodenominado Sad Puppies y perteneciente a este sector ha vuelto a movilizar el voto masivo en torno a una lista de novelas y autores cerrada. Las redes sociales estallaron en cuanto se difundió la primera parte del artículo del escritor John C. Wright, Saving Science Fiction from Strong Female Characters, que es el tema central de este post. Desde el principio pido disculpas porque no es ni la mitad de técnico y sosegado que me gustaría. Está escrito desde la furia.

Saving Science Fiction from Strong Female Characters intenta encontrar una respuesta a la nueva ola de autores de fantasía y ciencia ficción que ha incorporado perspectivas contemporáneas a sus obras, rompiendo así con el tratamiento habitual de género (mujeres cuyas únicas funciones son ser salvadas, ser prostitutas o servir como móvil emocional al protagonista; hombres fuertes por naturaleza que luchan contra la barbarie) y de argumento. Esta nueva ola no nació ayer, sino que se remonta la búsqueda de diversidad en todas sus acepciones. Lo que viene a ser escribir coherentemente. He hecho una pequeña recopilación de las perlas, pero si tenéis tiempo y ganas, sobre todo ganas de amargaros, podéis leer el artículo entero.
Un hombre rudo puede inspirar miedo y respeto porque ni siquiera teme a Dios. [...] Una mujer tosca inspira desprecio; desprecia al hombre y a Dios. La diferencia entre ambos radica en que la mujer que pierde su natural delicadeza y modestia no se convierte en una figura de respeto, sino en una de desdén y asco porque su aura de pureza, la que normalmente atrae a los hombres, ha desaparecido.
La cita viene pisando fuerte, y eso que no es la primera frase del artículo. No sé ni qué comentar al respecto. Más adelante, Wright explica que pese a todo, tanto la mujer como el hombre pueden oponerse a su naturaleza y no seguir sus impulsos. Porque, efectivamente, es una cuestión enteramente biológica. “Sería absurdo dar a las mujeres un aparato sexual capaz de traer otra vida al mundo sin darles al mismo tiempo el deseo natural que necesitan para usar esos órganos adecuadamente o sin la capacidad innata de criar a sus hijos”. Qué tal, cómo os quedáis. Luego se corona diciendo que la naturaleza puede ser arbitraria, pero mira, el hijo necesita la figura protectora del padre y la tierna de la madre para desarrollarse. Supongo que por eso se tiró de los pelos con el canon de Avatar: La leyenda de Korra.

Durísimas declaraciones de Korra.
Pero los hombres también salen perjudicados por los ideales del cromañón:
A nosotros, los hombres, no nos importa cómo te sientas hasta que el trabajo esté terminado, y no queremos oír ni una sola queja. Diligentes, estoicos y disciplinados, relegamos la realidad espiritual y psicológica a un segundo plano[…]
Después ha opinado sobre el cortejo al más puro estilo Orgullo y Prejuicio, que es, según él, la quintaesencia de lo femenino, y más les vale a las chicas jóvenes empezar a apreciar esta clase de historias (¡literal!). Básicamente, si como mujer buscas satisfacer el deseo sexual inmediato, dejarás de ser un objetivo para el hombre, dado que el mensaje que recibe es que eres fácil. Lo de siempre, la llave y las cerraduras.
Existe una razón por la cual el mito de Superman y Lois Lane sigue vivo más de media década mientras que casi nadie se acuerda de Wonder Woman rescatando a Steve Trevor: […] el hombre no debería admirar la fuerza física de la mujer, dado que es la característica que les diferencia. La cultura debería exagerar esta oposición complementaria mediante formas de vestir y de actuar.
Lo que propone Wright es potenciar aún más las diferencias. Supongo que para que podamos distinguir a un hombre de una mujer a primera vista, porque como no lo hacemos ya... El colectivo LGTBi no está incluido por razones obvias. Bueno, ¿y qué tiene que ver todo esto con la ciencia ficción? Porque son siete páginas de word.
[…]Introducir rasgos masculinos en personajes femeninos no los convierte en fuertes, sino en irreales hasta rozar la deshonestidad. En otras palabras, cuando los reseñadores instan a los escritores a crear personajes femeninos fuertes en sus obras, lo que en realidad están pidiendo es incorporar amazonas, mujeres con comportamiento de hombres. La única pega es que las amazonas son seres mitológicos.
Es cuanto menos curioso que un escritor base su argumento en que la mitología no es real y por tanto no puede aplicarse en la ficción. Y cierra así la primera parte del artículo:
¿El afán de introducir personajes femeninos que manifiesten virtudes masculinas en lugar de femeninas puede dañar la ciencia ficción?
No, en absoluto. Pero en todos los géneros se cuecen fachas.

Enlaces de interés:

The Guardian: Are the Hugo nominees really the best sci-fi books of the year?
Donde acaba el infinito: La intolerancia del género
Philip Sandifer, Writer: The day the fandom ended
Blackgate: A detailed explanation
Mary Robinette Kowal: Please, stop the death threats and hate mail
Elizabeth Bear in Matociquala: I spent all day yesterday waiting at the red light
George RR Martin in Not A Blog: Puppygate
Brad R. Torgersen: Sad Puppies 3: the unraveling of an unrealiable field
El Fantascopio: fachas del espacio

martes, 31 de marzo de 2015

I Certamen Blazar: relatos de ciencia ficción

Uy, ¿pero qué es esto?


Se trata de las bases del certamen que preceden a la nueva antología de Pulpture en formato a5, Blazar, cuya temática será la ciencia-ficción... de humor. De humor, habéis leído bien. Y estoy muy contenta de anunciaros que formo parte del jurado.

¿Por qué ciencia ficción de humor? Muchos sabréis que es el tema central de mi proyecto de fin de máster. En literatura fantástica tenemos al fallecido Terry Pratchett entre los pesos pesados, pero en ciencia ficción apenas se conocen autores que se apoyen en el humor para colorear sus historias. Sin embargo, me sobran ejemplos: John Scalzi y los Redshirts, Lois McMaster Bujold y los Vorkosigan, Stanislaw Lem y el piloto Pirx, Douglas Adams y La Guía del Autoestopista Galáctico... Y no he citado solo clásicos de los ochenta; sin ir más lejos, McMaster Bujold tiene preparada una nueva novela de la saga de los Vorkosigan para 2016. Es cierto que los autores de humor parecen estar entre bambalinas, primero porque se ve que la ciencia ficción no es un género apetitoso para el lector de a pie (así que imaginad un subgénero tan concreto), y segundo porque siempre se han imbuido en un tono muy serio para darles un toque más veraz. Como si el humor no pudiera ser ácido y certero.

De modo que hace unos meses empecé a fraguar la idea de un concurso de relatos amateur de ciencia ficción humorística, por presentar algo diferente a lo que traen los catálogos últimamente (sin desmerecer las novedades que van a acabar con mis bolsillos, vaya),  pero enseguida pensé que la participación sería escasa por no poder aportar un premio en metálico. El alcance también es limitado si lo comparamos con el que tiene bajo el sello de la editorial, así que tras presentarlo y ajustar algunas ideas, ¡aquí está!
1. El tema es la ciencia ficción/espada y planeta y sus respectivos subgéneros. El único requisito es que deberán ser pulp y de humor, entendiéndose por humor la ironía, el sarcasmo, parodia o el humor absurdo (Ej. Terry Pratchett, Scalzi…).
2. Podrá participar cualquier persona, sin importar la nacionalidad o país de residencia, siempre y cuando el relato esté escrito en lengua castellana.
3. Se presentará un solo relato por autor. La extensión oscilará entre 1200-4500 palabras.
4. Los relatos presentados deberán ser originales e inéditos y no podrán haber sido proclamados ganadores de ningún otro Certamen o concurso, ya sea digital o impreso.
a. Los relatos se enviarán a este correo electrónico: contacto@pulpture.com en formato .doc o .docx para que puedan ser corregidos. El archivo irá como adjunto en mail.
b. En el asunto del mail deberán poner: "Relato compendio Blazar".
5. Serán descartados los relatos que tengan más de cinco faltas de ortografía graves y los que no se ajusten a las normas de guiones de diálogo de la RAE.
6. La recepción de los relatos acaba el 10 de mayo a las 23.59 horas.
7. El jurado estará compuesto por Eleazar Herrera, Julio M. Freixa y Cris Miguel.
8. El veredicto del jurado será el 24 de mayo. Y será inapelable.
9. Serán seleccionados 10 relatos, con 9 finalistas y 1 ganador. Los premios consistirán en:
a. Ganador: Publicación en papel + 30 euros en metálico + libro de la antología en papel.
b. 9 finalistas: Publicación en papel + versión digital del compendio.
10. El jurado podrá declarar desierto el certamen.
11. Los participantes se responsabilizan del cumplimiento de las disposiciones legales vigentes en materia de propiedad intelectual y del derecho a la propia imagen, declarando, responsablemente, que la difusión o reproducción de la obra en el marco del presente concurso no lesionará o perjudicará derecho alguno del participante ni de terceros.
12. Los derechos de explotación de las obras finalistas quedarán en propiedad de Pulpture. El resto serán destruidas (digitalmente) y los autores recuperarán el derecho de las mismas, a no ser que la organización decida utilizarlas previo acuerdo con el autor.
13. La participación en el concurso implica la aceptación de estas bases.
He destacado cositas como la extensión y las fechas, así como el quinto punto, que descarta cualquier relato con más de cinco faltas graves y que no se ajusten a las normas de raya de diálogo. Ante todo, son medidas que hemos tenido que tomar después de ver la cantidad de morralla que llega al email. Es casi una broma de mal gusto que alguien presente un relato con "avía" en vez de "había". Las erratas son producto del despiste, no de la ignorancia. Las faltas ortográficas no dan pie a la interpretación.

La cuestión de la raya es más especial. Me sorprende corregir a muchos autores que no saben diferenciar el guión de la raya, ni cómo se utilizan ambos dentro de un texto. Es decir, dentro del aprendizaje natural del escritor se encuentra estudiar  los signos de puntuación. Hoy en día no es necesario acudir al tocho de la RAE. Si me apuráis, basta con coger el libro que estéis leyendo (aunque no es la primera vez que están mal maquetados). Creo que es un punto que nos ayudará a ser más exigentes.

No descarto seguir con planes cienciaficcionescos a largo plazo, así que si algún bloguero quiere estoy abierta al diálogo. De momento, me gustaría que Blazar fuera un proyecto tan interesante como divertido. Animaos a participar. Pronto facilitaré una dirección para los sobornos, stay tuned!

miércoles, 18 de febrero de 2015

Elizabeth Bear: "El mercado de ciencia-ficción y fantasía ronda el 6% de la literatura de ficción"

Fuente.
Elizabeth Bear nació el mismo día que Frodo y Bilbo Bolsón, solo que en diferentes años. Esto, junto a que se zampó el diccionario por diversión en su tierna infancia, la condujo a escribir ficción especulativa.

La editorial Fata Libelli ha sido la primera en traer a España Arcana Mundi, una antología de relatos de ciencia-ficción y fantasía a partes iguales que explora el feminismo, la multiculturalidad y la identidad sexual con un estilo versátil; me sorprendió encontrar una narrativa capaz de mezclar conceptos contrarios en perfecto equilibrio, como si fuera natural que un androide pudiera denotar humanidad sin perder el pensamiento racional con el que ha sido programado. Arcana Mundi merece la pena, pero no es lo único que trae la autora bajo el brazo. De hecho es una escritora canon de literatura de género: seis trilogías, cuatro novelas autoconclusivas y dos compendios hasta la fecha. Atrapó a la crítica desde su debut con Hammered, y desde entonces no la suelta.

sábado, 14 de febrero de 2015

Mis 5 citas de San Valentín

Este es el primer año que celebro San Valentín de una forma especial. No soy alguien muy consciente de fechas e historias y lo he demostrado incontables veces con mis fallidos intentos de memorizar aniversarios, así que en 2015 he roto con la dinámica amorosa por completo. Y es que no conforme con tener una persona especial, he decidido citarme con los cinco personajes literarios que más me han cautivado... por muchas razones. ¿Un paseo por mi biblioteca? ¡Acepto el reto!

1. Will Laurence
Fuente
Por Temerario lo conoceréis, actualmente la mejor saga histórico-fantástica escrita por Naomi Navik y cuyos libros no están todos traducidos al español. Las aventuras del capitán Will Laurence nos llegan de pascuas a ramos, pero aún hoy puedo releer El dragón de su majestad sin que pierda esa frescura que solo puedes obtener al mezclar dragones y las Guerras Napoleónicas.
Mi cita ideal sería a lomos de Temerario, surcando los cielos de Francia e Inglaterra. Llevaría una especie de picnic con comida variada y ligera, sobre todo por si me da un mal de altura.

2. Geralt de Rivia
Screenshot de The Witcher 3
Casi no necesita presentación. Protagonista de una serie fantástica que lleva su mismo nombre y escrita por Andrej Sapkowski, Geralt de Rivia es un brujo que se gana la vida cazando monstruos de toda clase y formas. Muchos lectores lo consideran el heredero directo del famoso género espada y brujería porque encuentran en él un héroe que se dirige a donde le llevan sus pies, cínico, irónico hasta decir basta, peleón como él solo y con un don de gentes que le arrastra aventura tras aventura. Normal que Sapkowski escribiera siete libros sobre él. Además, el videojuego The Witcher 3 continúa la historia de Geralt tras el último volumen de la heptalogía, La dama del lago.
El sitio perfecto con este madurito interesante sería una taberna con la música de los bardos de fondo. Nos emborracharíamos y Dios sabe qué más.

3. Kaidan Alenko
Fuente
Sabíais que esto iba a pasar. El biótico de moda forma parte del pelotón en la trilogía Mass Effect; acompaña a la Comandante Shepard en su lucha para vencer a los segadores, y de paso puede tener un romance con él que te caes para atrás. Me gusta porque tiene una historia que va más allá de ser el típico hombre florero para contentar a las gamers (que conste que yo acepto de buen grado los pectorales) y porque la relación con Shepard tiene un montón de altibajos, cosa que agradezco. Los libros tienden a vendernos una versión 'light' de lo que es el amor. A ser posible lo prefiero crudo, bonito e intenso.
Con el señor Alenko me iría a una casa rural. Incluso me pondría romántica: luz tenue, copichuelas, paseos por la naturaleza, fotos para el recuerdo...

4. Chaol Westfall
Fuente
Uno de los vértices del triángulo amoroso en Trono de Cristal, de la autora Sarah J. Maas. Pese a que la sinopsis del libro te vende algo así como un Canción de Hielo y Fuego juvenil y luego es poco más que unas peleas y un romance de por medio, reconozco que me enganchó bastante. Este personaje en concreto me pareció más noble y mejor tipo que su superior, el príncipe Dorian. ¡Y además sabe manejar una espada!
Invitaría a Chaol a una ruta a caballo. Luego, por qué no, echar un combate a capa y espada. 

5. Channon Yarrow
En Transmetropolitan
No solo de hombres va la cosa. Channon trabaja como asistente de Spider Jerusalem, el periodista gonzo de Transmetropolitan, cómic de Warren Ellis y Darick Robertson a los pinceles. Es un personaje femenino potente, y cuando digo potente me refiero a un carácter bestial, un latigazo de palabrotas, de feminidad, de juventud y de sueños... y casi la única capaz de soportar a Spider. Me gusta porque esa personalidad arrolladora esconde una mujer con ganas de tener suerte.
Sin saber por qué derroteros sigue su historia, creo que intentaría un plan casero al más puro estilo peli y manta, y si tuviéramos que salir, cine y cena en un restaurante agradable. 

Es posible que sea la peor persona para organizar citas, pero al final lo que importa es la compañía, ¿no? ¿Con qué personaje ficticio os iríais este sábado? ¡Feliz San Valentín!

martes, 10 de febrero de 2015

Tópicos de terror (2 de 2)

Metroid, el survival infravalorado.
Desde el blog de Frictional Games dan ciertos consejos sobre cómo construir un videojuego de terror a través de los puzzles, detalles, ambientación, personajes e historia. Como prometí, hoy toca comentar algunos párrafos acerca de la trama. Aquí tenéis el primer post sobre tópicos de terror.
El argumento no tiene por qué tratar los demonios personales del protagonista. Tampoco le eches la culpa de todo a malísimas megacorporaciones; no necesitas un equipo de Fuerzas Especiales con acrónimo. No incluyas una secuencia de un niño gateando por un pasillo para abrir una puerta. Olvídate de los helicópteros elevándose con una explosión de fondo. Y descarta subtramas sobre drogas.
Resident Evil cumple tres de estas cinco afirmaciones. Es curioso, ¿verdad? Seguro que vosotras habéis caído en otros ejemplos. Al final estamos condicionados por lo que vemos y leemos y nos cuesta salir del esquema previo, de ahí que las primeras hornadas de videojuegos de terror compartan raíces. No quita que lo pasemos bien, claro está.
Venga, hasta luego.
Sé que siempre voy a cuchillo con los estereotipos, pero solo porque me gusta ejercitar el ojo localizándolos. ¿Cuántas veces habré disfrutado con los clichés?
Nadie se creería que las contraseñas de un recinto de alta seguridad militar están escritas en trozos de papel. Si tu trama involucra una oscura y secretísima secta, deberías parar.
Un escritor es capaz de construir una buena historia protagonizada por un elenco de personajes creíbles... y luego pecar de pequeñas incoherencias. Contradicciones de la vida, supongo, y que tres o cuatro pares de ojos ven más que dos. Hasta las mejores novelas tienen fallos,