lunes, 18 de mayo de 2015

7 recursos interesantes para escritores y correctores

Fuente.
Rebuscando en borradores antiguos me he dado cuenta de que nunca llegué a publicar una entrada sobre recursos para escritores y correctores. Antes, la lista iba precedida por una queja bastante ácida sobre lo infravaloradas que están la escritura y la corrección y la poca credibilidad que ofrece cualquier página web o elemento publicitario con erratas (como por ejemplo, un “quiénes somos” sin tilde en la web de una editorial o en la del Ministerio de Educación), pero ahora prefiero pasar directamente al meollo del asunto.

Fundéu: buscador urgente de dudas. Sus aportaciones son sensatas, nos gusten más o menos. En  2013 su Estilo, manual para nuevos medios y las redes sociales fue nominado a los premios Bitácora. Asimismo, en la web se incluyen los diez consejos sobre redacción en internet. Acudo muchísimo a la Fundéu, tanto desde la web como desde Twitter. Son muy diligentes, enseguida te echan un cable con esa palabra que la RAE todavía no ha incluido en su gramática y ortografía online (que no está actualizada ya que es del 2001; la del 2014 de momento solo está en papel) o aparecen con un artículo sobre otra palabreja que, quieras que no, se está abriendo pasos a empujones en nuestro diccionario particular.

Wikilengua: de la mano de la Fundéu, Wikilengua es un portal de gramática y ortografía abierto a la participación ciudadana. Dicho así suena hasta aburrido, pero nada más lejos de la realidad: tiene dos herramientas geniales, una de toponimia, ideal para ese pueblecito en la punta de Australia que sabes cómo se llama pero ni idea de cómo formar el gentilicio, y otra que hace las veces de apartado de dudas frecuentes, poblado de formas femeninas recientes o locuciones latinas algo sospechosas. Ponedlo en marcadores y ya me contaréis.

Goodrae: el primer diccionario hipertextual e inverso. ¿Y esto qué significa? Pues que cualquier palabra de la definición que busques funciona como link a esa otra palabra. Su creador, Sergio Abad, es un profesor de primaria que descubrió que los diccionarios tradicionales no ayudaban a sus alumnos. Así lo cuenta en la propia web:
Soy maestro de Primaria y una situación parecida a la siguiente se daba en clase con demasiada frecuencia. Algo había que hacer.
—Maestro, ¿qué es "abaleadura"?
—Búscalo en el diccionario, Ramón.
(...tic, tac, tic, tac...)
—Acción y efecto de abalear. Y ¿qué es "abalear"?
—Pues búscalo en el diccionario, Ramón
( ...tic, tac, tic, tac...)
—Separar del trigo, cebada, etc., después de aventados, y con escoba a propósito para ello, los granzones y la paja gruesa. ¿Y qué es "aventados"? ¿y qué son "granzones"?
—Ehhhhh....
Si os suena esta escena entenderéis mejor por qué resulta práctico un diccionario hipertextual. Así surgió Goodrae y, ya puestos, ¿por qué no hacer un diccionario "al revés" y añadirle un buscador?
La función inversa busca los resultados en los que aparezca la palabra seleccionada. Por ejemplo, si ponéis “perro”, en los resultados saldrán todas aquellas definiciones que la incluyan. Eficaz, ¿no?

  —Asociación de Academias de la Lengua Española: de aquí me gustaría señalaros el diccionario de americanismos. Ahora mismo estoy escribiendo una novela con una protagonista mexicana, así que lo uso día sí, día también. Para acceder a él solo tenéis que marcar “diccionario de americanismos” en el menú desplegable del lateral derecho. Es un glosario convencional en el sentido de que muestra la procedencia de la palabra, los significados y áreas de uso, pero ahí es nada. Latinoamérica es enorme, y su riqueza verbal, más.

Onomateca: tiene cositas tan curiosas como “Don Gramaticón” (te dice cuántos adjetivos y verbos figuran en tu texto), la “RAE poética” (definiciones que se salen de lo habitual, ¡y no quiero contar más!) o el Textímetro (un contador de formas, lemas y palabras; básicamente introduces el texto que quieras y elabora una lista de palabras ordenadas según los porcentaje de aparición). Este último es especialmente interesante para saber cuántas veces repetimos ciertos adjetivos. Si me apuráis hasta podría ser un indicador de falta de vocabulario.

Ideas Afines: se define como un generador de ideas. No al estilo plot generator, sino como un lugar donde cohabitan ideas, términos y expresiones relacionadas dentro de un mismo marco semántico. Es un buscador de sinónimos brutal; su base de datos es tan grande que pueden saliros más de cien conceptos similares para una sola palabra. Os dejo con un pantallazo de ejemplo:
Clic para ampliar.
Como veis, la palabra nevada posee su propio cajón de sinónimos y luego se cuela en los conceptos de “tormenta”, “frío” y “lluvia”, los tres con sus respectivas subsecciones clasificadas por significado. Es, con diferencia, la web que más uso, mucho más que WordReference. Para mí es un must

Ngram Viewer: es una herramienta de Google que nos permite comparar palabras en los más de cinco millones de libros publicados entre 1500 y 2008 en Google Books. Esto supone comparar entre unas 500 mil millones de palabras en francés, alemán, ruso, inglés, español y chino; lo que viene a ser un porrón. ¿Y cómo sacarle el jugo a esto? Por ejemplo: vosotros sabéis que “fue” no lleva tilde, pero alguien os cuenta que la suele poner porque antes, como monosílabo, era acentuado. Ngram Viewer elabora un gráfico para observar la evolución de ambas palabras, las fluctuaciones e intercambios entre ellas a lo largo del tiempo.
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Todos conocemos la lucha encarnizada de los monosílabos con la tilde diacrítica. Lo de "Fué" y "fue" se remonta a la época de Tutankamón (por lo menos). En 1955 ambas se cruzan por última vez para luego dejar la última como uso mayoritario. Y he aquí otro ejemplo curioso: la palabra “blog” desde 1985 hasta la actualidad.

En efecto: clic para ampliar.
Tuvo unos tímidos intentos en 1986 y después en 1992, que coinciden con los primeros coletazos serios de internet, pero no despegó de verdad hasta 2003. Por aquel entonces la RAE recomendaba el uso de “bitácora” en vez de “blog”, pero ya veis que a partir del 2006 la segunda se eleva sin intención de detenerse. “Bitácora” también aumenta su uso con respecto al pasado, aunque la curva es muchísimo menos pronunciada.

Los recursos son infinitos; Internet puede proveernos bien hasta el aburrimiento, bien hasta especializarnos en un tema concreto de un tiempo determinado. He aquí mi selección, a veces más encaminada a la curiosidad que a la ayuda técnica. ¿Qué soléis utilizar vosotras?

8 comentarios:

  1. Qué útil! Hay muchos recursos que usaré, pero hacía tiempo que buscaba una herramienta como Ngram Viewer. Hasta ahora iba tirando con el CREA y el CORDE de la RAE, pero aunque esos tengan datos históricos, Ngram seguro que tiene un corpus mucho más grande, y los resultados son mucho más visuales.
    Gracias por la entrada!

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  2. Hola! Vaya que hay recursos interesantes, gracias por compartirlos!

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  3. me ayuda mucho para mi nueva novela gracias.

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  4. Muy interesante, algunos los conozco por el curso de corrección y estilo que hice el año pasado en Coursera, y otros son nuevos para mí. En todo caso siempre es útil recordar que existen. Gracias por compartirlos!

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  5. Me ha gustado muchísimo esta entrada, gracias por compartir todas esas herramientas, me
    has abierto todo un nuevo mundo de posibilidades.

    Hasta ahora vivía en la web de la RAE y en WordReference.

    ¡GRACIAS! :D

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  6. Muchas gracias! No se me había ocurrido nunca usar Ngram de esa manera.

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  7. Me guardo varios de los que has mencionado. En especial, el onomaticón me va a ser muy útil. Ideas afines lo vengo usando desde hace un par de años y me ha salvado muchas veces.
    Gracias por compartir ♥ Un beso.

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  8. Muy interesante! Especialmente el Ngram Viewer!

    Saludos!

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