martes, 21 de abril de 2015

La fantasía es cuestión de enfoque

Ilustración oficial.
Lo dijo Pratchett en la que probablemente fue la primera entrevista concedida a un medio de habla no inglesa cuando le preguntaron por qué había abandonado la fantasía pura.
¿Qué es la 'fantasía 100% pura'? ¿Te refieres al tipo con la espada, las runas místicas, la torre del hechiero y todo el material típico reciclado de Tolkien? Eso no se puede llevar muy lejos. La maldad no es muy interesante cuando vive en lo alto de una torre a 6000 kilómetros. Yo diría que lo que escribo ahora no es ni más ni menos 'fantástico' que, por ejemplo, El Color de la Magia. La fantasía no es una cuestión de escenario, es una cuestión de enfoque. Es tratar absolutamente todo como si fuera raro y extraño.
Los autores cambian con sus obras. De hecho, sería horrible si no lo hicieran. En la misma entrevista contesta al gran interrogante: "¿cuáles son tus fuentes de inspiración?"
Hay un proceso constante que sigue funcionando. Tomo notas todo el tiempo. Pero es algo imposible de describir, sobre todo porque 'escribir una novela en seis meses' es una frase que ignora el hecho de que podría haberla estado pensando durante tres años un autor que ha tenido que estar vivo durante 50 años antes de adquirir la capacidad necesaria. Y realmente no puedo contestar a la pregunta de la inspiración; viene de todas partes, en cantidades diminutas, durante un largo periodo de tiempo. Y entonces, en algún lugar de mi mente, se ensambla. Esa pregunta siempre me pone nervioso. Juraría que, últimamente, la gente piensa que hay una página web secreta desde la que se puede descargar la inspiración. No puede ser. Es como la suerte, se tiene que trabajar en ella.
Y un último enfoque fantástico, esta vez desde el New Zealand Herald, donde el periodista pone de manifiesto que Pratchett es un autor prolífico, "y eso, a ojos de algunos críticos, es bastante sospechoso":
El lado bueno es que tienes un montón de lectores y te pagan una buena cantidad de dinero. ¿El malo? Probablemente que debería bajar el ritmo a largo plazo, pero me entrené como periodista, por lo que poner palabras en un orden aceptable a cambio de dinero viene de fábrica. En periodismo, el bloqueo del escritor no existe. [...] Por supuesto, a veces te atascas. Pero eso es distinto: significa que has cogido el callejón equivocado. Debes volver atrás y trastear, averiguar qué es lo que se está interponiendo entre el texto y tú.  Ese es el momento en el que más duro trabajas. No llega el flujo de ideas, así que solo te queda sentarte y escribir hasta que doblas la historia hacia la dirección adecuada.
Me gusta tirar de hemeroteca.