martes, 25 de octubre de 2016

Irene Robles: "Si no se promocionan autoras de ciencia ficción, nadie apostará por ellas"

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Irene Robles publicó su primera novela con veintidós años y desde entonces no ha parado. Sí, sí, has leído bien. Alicantina y graduada en Interpretación y Traducción de Alemán, esta escritora destaca también por trasladar la sencillez con la que habla a sus historias. Le encantan las novelas de misterio, fantasía y ciencia ficción, género bajo el que ampara sus novelas Último tren a la Tierra y La noche perpetua, editadas por Círculo Rojo. Es secretaria de la Asociación Literaria y Cultural Escritores en su Tinta, cuyo objetivo es promover obras de autores alicantinos.

¿Qué es la ciencia ficción?
La ciencia ficción es un género que trata de avances de la ciencia y la tecnología que cambiarán significativamente la sociedad y su forma de ver el mundo.
Considero ciencia ficción tanto una historia que transcurre en varios planetas (La Fundación de Isaac Asimov, El juego de Ender de Orson Scott Card o Star Wars de George Lucas) como obras que buscan en el interior del ser humano, en su relación con la inteligencia artificial que ellos mismos han creado, o aquellas en las que el pasado prevalece sobre un futuro incierto (Un viaje alucinante de Isaac Asimov, Matrix de los hermanos Wachowski o El libro del día del juicio final de Connie Willis). En algunos casos, ha llegado a ser un género predictivo.

Fuiste la segunda autora más vendida de la 3ª Feria de Autores Escritores en su Tinta. ¿Qué tipo de lectores se llevaron tus libros?
Desde amantes de la ciencia ficción que decidieron darme una oportunidad hasta lectores que no se habían sentido atraídos por este género. Quizá vieron en mis libros una forma amena de empezar, especialmente gente muy joven, incluso niños.

¿Es posible que el público se interesara por un género lejos de lo convencional, pero sin carga científica?
Pienso que sí. Mis historias son bastante sencillas de leer, no demasiado extensas y sin tecnicismos.

Aun así, ¿por qué crees que el lector de a pie sigue mirándolo con recelo?
Todavía se considera algo complicado. Me he encontrado con gente que ni siquiera me ha permitido contarles de qué iban los libros porque ya tenían una idea preconcebida de la ciencia ficción.

En la charla-coloquio de Ciencia Ficción en la Feria de Autores te preguntaron si existen diferencias entre escritoras y escritores. ¿Comprarías un libro u otro en función del género del autor?
En su momento respondí que no encontraba diferencias significativas, pero aún no había terminado el primer libro que cogí de una autora de ciencia ficción, El libro del día del juicio final de Connie Willis. Ahora digo que sí, hay diferencias. El hecho de ser hombre o mujer influye en la manera de ver el mundo, así como en la época que le ha tocado vivir.
A la hora de leer nunca me fijo en si el autor es hombre o mujer, sino en el título, en la portada y sobre todo en la sinopsis. Aunque sí que es cierto que los dos libros de ciencia ficción escritos por mujeres que quise leer con especial interés (el anteriormente citado y La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula K. Le Guin) únicamente los encontré por Internet.

A propósito de Connie Willis, El libro del día del juicio final obtuvo tres galardones: los Nébula en 1992, Locus y Hugo en 1993. También fueron nominadas Ursula Le Guin, Lois McMaster Bujold, C. J. Cherryh, Pat Cadigan, por ejemplo, y sin embargo, muchas de sus obras siguen a la espera de una traducción al español. En otras palabras: se premia a las autoras, pero seguimos viendo una mayoría de autores masculinos en las librerías. ¿Qué necesita una mujer para ser realmente conocida en el género?
Más promoción. Ganar los premios Nébula, Locus y Hugo supone un gran reconocimiento para un autor, especialmente porque cada uno de estos premios los dan diferentes colectivos: la asociación de escritores norteamericanos de ciencia ficción, los miembros de la WorldCon y lectores de ciencia ficción.

¿Y para ser publicada en España?
Si nadie conoce a estas autoras fuera de sus países de origen, no se les da importancia o no se las promociona, raramente se traducirán sus obras y se apostará por ellas en el extranjero. El mundo editorial es un negocio. Nadie va a apostar por algo que en un principio no tendría salida. La literatura no es como el cine o la música, no es tan sencillo llegar a un público masivo.
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¿Cuál es tu autor preferido?
Es difícil decir solo uno. Me encanta Isaac Asimov, nunca deja de sorprenderme. Con Laura Gallego y J. K. Rowling aprendí a leer en serio, a engancharme a un libro. Molly Moon y el increíble libro del hipnotismo, de Georgia Byng, fue primer libro de fantasía que leí, con diez años.

Ahora toca el turno de los libros favoritos.
Podría decir De la Tierra a la Luna de Julio Verne, Hyperion y La caída de Hyperion de Dan Simmnos, La Fundación de Isaac Asimov, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y Ubik de Philip K. Dick, Pórtico de Frederik Pohl, La rebelión de Atlas de Ayn Rand, la serie de Harry Potter de J. K. Rowling, Frankenstein de Mary Shelley o La larga marcha de Stephen King.

Y al revés: ¿qué libros has abandonado?
De pequeña nunca fui capaz de leer más de dos páginas de Manolito Gafotas, de Elvira Lindo. Tampoco pude con La casa de los espíritus, de Isabel Allende. Aunque a veces descubres grandes autores e historias por las recomendaciones en el colegio, no me gusta leer por obligación.
En ciencia ficción abandoné Marte Rojo, de Kim Stanley Robinson. Me da rabia no terminarme un libro, pero pienso que si no le estoy prestando la atención suficiente, no merece la pena perder el tiempo. Hay un momento para cada libro.

En una de las presentaciones de tu primera novela, Último tren a la Tierra, comentabas que la ciencia ficción te permite hablar del pasado y del futuro e inventarte lo que quieras de manera sencilla. ¿No es un género complicado precisamente por su base científica?
Es complicado si la base científica es una parte fundamental de la historia. Julio Verne, Kim Stanely Robinson o Isaac Asimov dan detalles que posiblemente serían correctos o se acercarían mucho. Mi intención es otra: crear una historia con la que pasar un rato agradable. Tengo claro que escribo ciencia ficción, pero sobre todo ficción.

¿Notas tu evolución como autora de la primera novela a la segunda, La noche perpetua?
Sí. Último tren a la Tierra es especial por haber sido la primera que publiqué, pero he aprendido mucho de los errores que cometí. Las críticas de los lectores muy valiosas. No hay que dejarlas pasar. En La noche perpetua he tratado de mejorar la narración, las descripciones y el desarrollo de la historia. Hay que contar lo que uno quiere sin obsesionarse por la perfección, porque entonces la historia deja de ser lo que era.

Último tren a la Tierra fue tu primera publicación, pero ¿fue la primera historia que escribiste? 
No, escribí una novela antes que tengo guardada. La empecé a escribir con 13 o 14 años.

¿De qué iba?
Sin ni siquiera saberlo ya era una historia de ciencia ficción. La protagonista se veía envuelta en la desaparición de su padre y empezaba a descubrir todo lo que había detrás y quienes podían ser los responsables. Había un componente de misterio y el hecho de que todos nuestros actos tienen una explicación se veía claramente con los viajes en el tiempo. Puede que algún día la retome.

¿Podemos saber algo de tus futuros proyectos?
Mi tercera novela dará un paso más en el universo que ya comenzó con Último tren a la Tierra y La noche perpetua. Tengo intención de publicarla el año que viene. También me gustaría publicar un cuento con ilustraciones para acercar la ciencia ficción de una forma clara, atractiva y con enseñanzas. Además, la segunda edición de La noche perpetua saldrá publicada pronto. Existe otro proyecto en el que participaré, pero de momento no quiero desvelar más porque somos muchos trabajando en ello.

Una última pregunta: ¿Qué libro estás leyendo ahora mismo (o cuál fue el último que has leído, si justo acabas de terminar uno)?
Mi última lectura fue La Saga de los Heechee, formada por Pórtico, Tras el incierto horizonte, El encuentro y Los anales de los Heechee de Frederik Pohl. Antes de estos leí El Alquimista, de Paulo Coelho.

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Información de interés

Sinopsis de Último tren a la Tierra
Sinopsis de La noche perpetua
La autora: Página oficial de Irene Robles
Redes sociales: Facebook | Twitter | Google+

Si no os sonaba su nombre, espero que ahora tengáis un poco de curiosidad por saber cómo se escribe la ciencia ficción en Alicante. Toda difusión es poca ♥

miércoles, 5 de octubre de 2016

Neverwhere, de Neil Gaiman

Pues sí: veinte años después de su publicación original en 1996 y tras unos meses desde que Roca Editorial lo reeditara, me he animado a leer Neverwhere, de Neil Gaiman. Esta última edición trae consigo una carta del autor a los lectores españoles y una novela corta ambientada en el mismo universo. ¿Me gustó? Claro. Repetiría y todo.
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca Editorial
Páginas: 416
Precio: 19,90 euros
Sinopsis: En el subsuelo de Londres, como debajo de cada gran ciudad, existe un mundo desconocido e invisible, plagado de extraños seres, en el que sobrevivir depende de abrir las puertas adecuadas Hay mundos bajo tus pies, espías bajo las escaleras y formas que esperan al otro lado de los portales, que solo has atisbado en tus sueños. Tras leer Neverwhere, nunca volverás a pasar por los sombríos lugares del mundo moderno con la misma confianza infantil. 

Me flipan las dimensiones paralelas. Es así. Por eso cuando Gaiman presenta su Londres de Arriba a través de Richard y la estela de mala suerte que parece perseguirle antes del primer encuentro con Puerta, ya supe que iba a gustarme. El mundo subterráneo, Londres de Abajo, resultó ser un entramado riquísimo en matices curiosos y personajes excéntricos: los rata-parlantes, los Dominicos de Blackfriars, las Siete Hermanas, todos los que habitan en la Corte del Conde… Enumerarlos tiene poco sentido sin saber a qué me refiero; lo único que debéis saber es que Neverwhere está plagado de referencias al metro de Londres. La obra se convierte, además, en un paseo agradable por las calles de la ciudad, y si habéis ido más de una vez reconoceréis muchos de los espacios en los que transcurre la trama.

Dos puntos a destacar de la novela: la construcción de los personajes y el color. En pocas páginas, Richard es alienado de su propio mundo, en el que es invisible para los demás, y queda atrapado en otra dimensión en la que también sufre los estragos de la invisibilidad, pero de otra manera; a fin de cuentas, él es la representación de la ignorancia. Un extraño en un lugar extraño. Un ‘mandao’ en ambos Londres. Richard es el personaje más sensible a lo que le rodea, de modo que se vuelve un preguntón. Su comportamiento es coherente: se crispa, se relaja, ironiza, se hace pequeño. En el transcurso de la historia, Richard asume que si quiere volver a casa, tendrá que tomar las riendas de sus acciones, y en este punto de no retorno comienza a forjarse su verdadero carácter.

Puerta y Richard en el cómic. Original.
Si me he detenido tanto con Richard es porque me ha impresionado lo bien que encaja en un cuadro de personajes tan variado como es el elenco protagonista. Todos y cada uno poseen identidad propia, es decir, no son PNJs cuya única función es avanzar la trama. Me gustaría hacer una mención especial a Croup y Vandemar, los antagonistas. Hablando en plata: dan puto miedo. Siniestros, sádicos, maquiavélicos, juegan a torturarse entre ellos para pasar el rato mientras siguen su empresa personal. Se definen como asesinos profesionales, y es justamente lo que cualquiera pensaría de ellos.

Neil Gaiman es uno de mis autores habituales. De vez en cuando vuelvo a él con publicaciones recientes o antiguas, o en este caso, con reediciones, y me dejo llevar por su prosa suave y oscura, como si contara algo precioso en un párrafo y lo destruyera en el siguiente. Neverwhere me recordó a Stardust por proximidad, con ese cuento de hadas nada feliz pero lleno de luces al mismo tiempo. El contraste de colores me deja reflexionando (atención, tesis) sobre la importancia de adecuar el estilo al tono de la obra.
Jessica era muy guapa, tanto que a veces Richard no podía evitar mirarla embobado, preguntándose: ¿cómo es posible que esté conmigo? Y después de hacer el amor siempre en el piso que Jessica tenía en el exclusivo barrio de Kensington, en la cama de latón de Jessica con sus impecables sábanas blancas de hilo (pues sus padres le habían dicho que los edredones eran algo decadente) a oscuras, ella le abrazaba con fuerza, con su larga y rizada melena castaña derramándose sobre su pecho, y le susurraba lo mucho que le quería, y él le decía que la amaba y que quería estar siempre a su lado, y los dos creían que era verdad.
Lo único que no me interesó mucho fue la misión personal de Puerta, y eso que actúa como motor principal, quizás porque quedó eclipsada por el resto de acontecimientos. Igual yo esperaba un misterio mucho más explosivo de cara al desenlace y me dio en toda la cara; aun así, no empaña la calidad del libro, sino que le otorga cierta dosis de realidad. Al fin y al cabo, es la historia de Richard.

Neverwhere también fue editado en España en formato cómic por ECC Ediciones, con Mike Carey y Glenn Fabry en el apartado artístico. De una manera u otra os invito a darle una oportunidad seáis lectores de fantasía o no, porque tiene ese carácter propio de las novelas que merecen la pena.