martes, 13 de septiembre de 2011

Me llamo Ange, y estoy soñando

Desde pequeño me traslado a esta ciudad tan solitaria. Son años ya los que paseo por aquí, e inconscientemente, me propuse averiguar todo acerca de este sitio. La verdad es que nunca he visto nada vivo que no sea yo; a veces hasta los árboles parecen cartulina arrugada y reblandecida por la humedad. Muchas veces, sobre todo momentos antes de doblar una esquina, siento que alguien me está esperando al otro lado. Una súbita sensación de impaciencia, furia y ansia me invade hasta límites insospechados. O quizá, sospechosamente, hasta que descubro que nadie aguarda más allá. Después me siento frustrado y dolido, abandonado y desamparado, pero vuelven a sucederse las esquinas, y en cada esquina vuelvo a sentir ilusión, y tras la ilusión vuelve el vacío…

La Ciudadela, II

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