jueves, 1 de agosto de 2013

Cómo empezar una novela (3 de 3)

¡Hola! He aquí la última entrada del verano sobre Cómo empezar una novela. Si en los anteriores posts os hablé de las ideas y de la documentación... ¿qué más puede faltar? Pues lo más importante y a su vez más difícil: ¡escribir!
Me vais a perdonar que no tenga la misma tipografía... 

Es curiosa la cantidad de material que hay para escritores: consejos, ánimos, foros de discusión, entrevistas... Todo eso alimenta nuestras ganas de escribir, pero luego estas se desvanecen rápidamente cuando encontramos algo que nos satisface más rápido. Es decir, la escritura es una carrera de fondo y los resultados no se ven al instante, ni siquiera tras meses de trabajo. Una escritora podría no estar satisfecha con su novela nunca. Por eso muchas veces nos abandonamos a la recompensa fácil que ofrecen otros hobbies. Escribir es divertido, pero también exige un compromiso disciplinar que, seamos justos, no todo el mundo puede aceptar. Yo soy una de ellas. Escribo lentamente porque prefiero jugar a videojuegos, leer o vaguear antes que sentarme y coger el boli.

No quiero que esta entrada sea otra de esas en las que una persona anima a un colectivo a enfrentarse a sus miedos -aquí, la hoja en blanco, la pereza o nuestra propia cobardía: ¿podré terminar una novela?-; quiero terminar este reportaje con el convencimiento de que habrá trabajo duro en lo que queda de agosto, septiembre y meses venideros. Que no dejaremos de escribir. Que nada puede con la pasión verdadera, que es, como dice J. Donne, lo que da impulso a una mente sincera.

Escribir no tiene unas reglas fijas. Es por eso que esta entrada está más encaminada a la charla interpersonal con nuestro autor interior, ese que crea mundos en los que nos gustaría vivir. 
bertrumthumbcat © Facebook
A) ¿Cómo averiguo qué tipo de escritor soy?
En el primer post hablé muy por encima de los escritores de mapa o de brújula, refiriéndose a si establecemos las bases de la historia previamente con un pequeño guion o desarrollamos intuitivamente la trama a partir de una idea. Diría que la respuesta está en el grado de maduración del escritor para con sus personajes. Si yo apenas sé un par de rasgos sobre mi protagonista y cuando me pongo a escribir no sé cómo debería reaccionar ante una determinada situación, significa que no he conectado con él tanto como debería. No obstante, también puede suceder que aun teniendo solo dos o tres rasgos, logre plasmar su personalidad en el papel; es una idea que se transforma y se moldea a medida que escribo. 

A veces tenemos tan interiorizados algunos personajes que no necesitamos apuntar qué son o qué hacen para saberlo. Simplemente les conocemos. La información está organizada en nuestra cabeza como un fichero... O como una habitación desordenada. La cosa es que la información está y la entropía puede ayudarnos a encontrarla.
Como ya dije en su momento, no es mejor un tipo de escritor u otro. Solo nos complementa. Quizás al más intuitivo le haga falta disciplina, pues solo escribe cuando le "llega la inspiración", y el cartógrafo necesita una colleja para sentir más y pensar menos. ¡¡Escribe, cajones!!, eso le diría yo. Eso me gustaría que me dijeran a mí con voz seria y cara de enfado.
El despacho de Layton también es un desastre. Esto me recuerda a un puzzle...
B) Escribir a ordenador o a mano
Soy muy fan de la tecnología en general, pero esta vez apuesto por apagar el ordenador, sacar la libreta y el boli y escribir a mano. Me concentro mucho más porque no tengo nada que me distraiga. Sé que no soy lo suficientemente fuerte para quitar internet o mirar Twitter de vez en cuando, así que actúo en consecuencia. Además, las frases fluyen con más soltura. Puede que menos pulidas porque tachar y reescribir es un proceso más lento que darle a las teclas, pero podrían perfeccionarse en las revisiones o a la hora de pasarlo a ordenador.

Como todo, es cuestión de gustos. Hay quien prefiere la inmediatez del Word o similares. "Borro aquí, quito allá, y por supuesto pierdo quince minutos eligiendo tipografía y color" y chorraditas similares. Antes muertos que sencillos, ya lo sé, qué me vais a contar. Otros consiguen páginas limpias, esto es, escriben páginas casi definitivas y apenas tienen que cambiar cosas en la relectura. Dijo W.S Maugham:
Hay tres reglas para escribir una novela. Desafortunadamente, nadie sabe cuáles son.
Y con eso deberíamos quedarnos. Hay tantas formas de afrontar la escritura como personas.

C) Glosario
Como viene siendo habitual, en verano hago una pequeña recopilación con los posts por y para escritores más leídos. Esta vez, además, incluyo algunos sobre fichas de personajes por si aún no la tenéis y algunos tips a la hora de abordar los narradores. Espero que sean útiles.

Aquí está la primera recopilación de posts del año pasado, ideal para los que habéis conocido el blog hace poco. :) Todos son de actualidad permanente. Y este año...

1. Las absurdas, barrocas y archiaburridas descripciones que no dicen nada
2. Narradores imposibles (con ficha de personaje de regalo, 100 preguntas)
¡Hasta aquí el megarreportaje! Tan solo me queda desearos un verano buenísimo, lleno de cosas que os gusten: sol, playa, montaña, piscina, leer, la oscuridad de vuestra habitación... Con que seáis felices me vale. ¡Nos vemos a la vuelta! :***

1 comentario:

  1. Gracias por este artículo tan interesante, leí las tres partes y ahora sólo quiero continuar con mi novela. Saludos n.n

    ResponderEliminar

¡Pasa, pasa! A este comentario invita la casa. ;)