viernes, 25 de octubre de 2013

El lector implícito

teachingliteracy © tumblr
Dicen los escritores que no escriben sino para sí mismos, poseídos por un frenesí creativo que les empuja a concebir una obra. Yo misma pensaba así hasta las primeras clases de Teoría de la recepción del máster, donde estudiamos las diferentes corrientes literarias de cada generación y sus correspondientes métodos teniendo en cuenta la posición del lector. Entre estos métodos existentes para estudiar las entrañas de una obra y calificarla como literatura o no, hallamos el concepto del "lector implícito", denominado así por W. Iser. Dice la Wikipedia:
En el transcurso del acto de leer, a partir de lo que es la pura presencia del texto, percibimos lagunas o ausencias. El narrador puede no darnos todos los datos para comprender a un personaje, puede omitir incluso la situación decisiva para el desarrollo de la intriga, puede describirnos escenarios de forma incompleta, etc. Todas estas ausencias, vacíos, blancos, lagunas o indeterminaciones, que pertenecen al texto pues son elementos constitutivos del mismo, componen el espectro de la noción de lector implícito, junto con aquellas otras técnicas de narración o escritura que exigen una determinada forma de decodificación (la ironía, por ejemplo). 
Nota mental: tengo las hojas de Iser a mi lado, pero he preferido coger la Wikipedia. No sé qué dice eso de mí exactamente, pero no me juzguéis: las hojas tienen un lenguaje muy complejo y no estoy segura de entenderle. La wikipedia no está especialmente clara tampoco, pero yo entiendo que el lector tiene un trabajo de comprensión, y, a través de esta comprensión, él mismo construye la historia.

A raíz de esto, empecé a pensar en la premisa con la que he iniciado el post. ¿Los escritores no escriben para nadie... o no saben para quién escriben? Dicho de otra manera, ¿no piensan en el lector o no saben en qué lector están pensando? Puede que ellos, los autores como tales, no; pero sí su narrador o los personajes que toman conciencia a través de sus dedos. Entonces la novela coexiste con este lector implícito -una interpretación, como ya digo, muy libre de la teoría de Iser. Probablemente no merezca ni relacionarse con ello, pero no sé de qué otra forma llamarlo- que solo está de manifiesto en el subconsciente del escritor. Si él escribe lo quiere leer, significa que cree que fuera, en el exterior, más allá de su novela o de sus circunstancias que rodeen la relación lector&autor, puede existir alguien que quiera leer lo mismo. En otras palabras, el escritor escribe para un lector imaginario que puede coincidir -o no- con el lector real. Pero está ahí, y se encarga de alimentar las expectativas del juntaletras.

Viendo que me estaba encerrando en mí misma, decidí hacer la pregunta por twitter para que algunos de vosotros me dierais vuestra opinión, y me he encontrado nada más y nada menos que... ¡veintisiete interacciones! ¡Muchas gracias por colaborar! Y he aquí, como prometí, algunas respuestas:



 *Siento si las imágenes se descompensan dependiendo del navegador.
¿Entonces es verdad que no escribimos para nadie, o en última instancia, solo para nosotros mismos? ¿Es importante ser conscientes de ello? Creo que esta afirmación tiene más de vanidad que de certeza. No digo que no sea posible, sino que parte del típico elitismo de "escritor" que no siempre se ve en otras artes.

2 comentarios:

  1. Creo que siempre se debe tener un mínimo en cuenta el lector. ¿Estamos transmitiendo exactamente lo que queremos? ¿Está bien explicado? ¿Está bien construido? Aún así, también hay que contentar al lector interno, muchas veces el más exigente de todos. Así que creo que es un poco de todo y dependiendo de cada uno.

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  2. Como cualquier otro arte, la escritura es una forma de comunicación, aunque no sepamos con quién lo estamos haciendo. Siempre escribimos para un hipotético lector, lo que no quiere decir que no estemos pensando en él cuando lo hacemos. :)

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¡Pasa, pasa! A este comentario invita la casa. ;)