miércoles, 5 de octubre de 2016

Neverwhere, de Neil Gaiman

Pues sí: veinte años después de su publicación original en 1996 y tras unos meses desde que Roca Editorial lo reeditara, me he animado a leer Neverwhere, de Neil Gaiman. Esta última edición trae consigo una carta del autor a los lectores españoles y una novela corta ambientada en el mismo universo. ¿Me gustó? Claro. Repetiría y todo.
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca Editorial
Páginas: 416
Precio: 19,90 euros
Sinopsis: En el subsuelo de Londres, como debajo de cada gran ciudad, existe un mundo desconocido e invisible, plagado de extraños seres, en el que sobrevivir depende de abrir las puertas adecuadas Hay mundos bajo tus pies, espías bajo las escaleras y formas que esperan al otro lado de los portales, que solo has atisbado en tus sueños. Tras leer Neverwhere, nunca volverás a pasar por los sombríos lugares del mundo moderno con la misma confianza infantil. 

Me flipan las dimensiones paralelas. Es así. Por eso cuando Gaiman presenta su Londres de Arriba a través de Richard y la estela de mala suerte que parece perseguirle antes del primer encuentro con Puerta, ya supe que iba a gustarme. El mundo subterráneo, Londres de Abajo, resultó ser un entramado riquísimo en matices curiosos y personajes excéntricos: los rata-parlantes, los Dominicos de Blackfriars, las Siete Hermanas, todos los que habitan en la Corte del Conde… Enumerarlos tiene poco sentido sin saber a qué me refiero; lo único que debéis saber es que Neverwhere está plagado de referencias al metro de Londres. La obra se convierte, además, en un paseo agradable por las calles de la ciudad, y si habéis ido más de una vez reconoceréis muchos de los espacios en los que transcurre la trama.

Dos puntos a destacar de la novela: la construcción de los personajes y el color. En pocas páginas, Richard es alienado de su propio mundo, en el que es invisible para los demás, y queda atrapado en otra dimensión en la que también sufre los estragos de la invisibilidad, pero de otra manera; a fin de cuentas, él es la representación de la ignorancia. Un extraño en un lugar extraño. Un ‘mandao’ en ambos Londres. Richard es el personaje más sensible a lo que le rodea, de modo que se vuelve un preguntón. Su comportamiento es coherente: se crispa, se relaja, ironiza, se hace pequeño. En el transcurso de la historia, Richard asume que si quiere volver a casa, tendrá que tomar las riendas de sus acciones, y en este punto de no retorno comienza a forjarse su verdadero carácter.

Puerta y Richard en el cómic. Original.
Si me he detenido tanto con Richard es porque me ha impresionado lo bien que encaja en un cuadro de personajes tan variado como es el elenco protagonista. Todos y cada uno poseen identidad propia, es decir, no son PNJs cuya única función es avanzar la trama. Me gustaría hacer una mención especial a Croup y Vandemar, los antagonistas. Hablando en plata: dan puto miedo. Siniestros, sádicos, maquiavélicos, juegan a torturarse entre ellos para pasar el rato mientras siguen su empresa personal. Se definen como asesinos profesionales, y es justamente lo que cualquiera pensaría de ellos.

Neil Gaiman es uno de mis autores habituales. De vez en cuando vuelvo a él con publicaciones recientes o antiguas, o en este caso, con reediciones, y me dejo llevar por su prosa suave y oscura, como si contara algo precioso en un párrafo y lo destruyera en el siguiente. Neverwhere me recordó a Stardust por proximidad, con ese cuento de hadas nada feliz pero lleno de luces al mismo tiempo. El contraste de colores me deja reflexionando (atención, tesis) sobre la importancia de adecuar el estilo al tono de la obra.
Jessica era muy guapa, tanto que a veces Richard no podía evitar mirarla embobado, preguntándose: ¿cómo es posible que esté conmigo? Y después de hacer el amor siempre en el piso que Jessica tenía en el exclusivo barrio de Kensington, en la cama de latón de Jessica con sus impecables sábanas blancas de hilo (pues sus padres le habían dicho que los edredones eran algo decadente) a oscuras, ella le abrazaba con fuerza, con su larga y rizada melena castaña derramándose sobre su pecho, y le susurraba lo mucho que le quería, y él le decía que la amaba y que quería estar siempre a su lado, y los dos creían que era verdad.
Lo único que no me interesó mucho fue la misión personal de Puerta, y eso que actúa como motor principal, quizás porque quedó eclipsada por el resto de acontecimientos. Igual yo esperaba un misterio mucho más explosivo de cara al desenlace y me dio en toda la cara; aun así, no empaña la calidad del libro, sino que le otorga cierta dosis de realidad. Al fin y al cabo, es la historia de Richard.

Neverwhere también fue editado en España en formato cómic por ECC Ediciones, con Mike Carey y Glenn Fabry en el apartado artístico. De una manera u otra os invito a darle una oportunidad seáis lectores de fantasía o no, porque tiene ese carácter propio de las novelas que merecen la pena. 

1 comentario:

  1. Hola :) A mi me encanto la lectura, es uno de mis Gaiman favoritos. Croup y Vandemar son la mejor pareja de asesinos que he visto en mi vida desde hace bastante tiempo, son la nota discordante de la novela. Tampoco se me borraran cosas como los Rataparlantes, el mercado o el vagon de La silla del rey en constante fiesta. Tengo ganas de ver la serie que preparan, fijo que es una gozada. Un abrazo^^

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