jueves, 17 de noviembre de 2016

Heredero del invierno, de Mariela González

Empecé pensando que la novela que tenía entre las manos era un déjà vu de otras tantas historias con una sinopsis general sobre ladrones: está bien, me gusta, es entretenido. Sin más. Por si fuera poco, después de muchas lecturas de ciencia ficción, el contraste con el estilo de la autora me dejó más de una vez pensando si me gustaba o no. Spoiler: ¡sí! ¡Y mucho! Gracias mil a la editorial por el ejemplar.
La noche del golpe que tan cuidadosamente habían planeado cambiaría sus vidas para siempre. Aunque Llyra, con toda su experiencia como miembro de la hermandad de los ladrones, nunca hubiese imaginado hasta qué punto. Una frenética huida, una violenta emboscada y la aparición inesperada de un huraño encapuchado serán solo el principio de un viaje que la llevará al territorio de las leyendas, y a recuperar lo que creía perdido de su propio pasado.
De Heredero del invierno me gustaría destacar a los personajes, el estilo y la ambientación. Llyra y La Sombra, los protagonistas, se desarrollan a medida que los acontecimientos les obligan a cuestionar sus actos continuamente. Sus demonios personales, su equipaje a la espalda, condicionan la forma de relacionarse entre ellos. La autora plantea dudas morales y cambios de planes que si bien a veces no tenía muy claro a dónde se dirigían y por qué, tienen un efecto positivo en la trama. Como lectora he disfrutado bastante, sobre todo las pequeñas apariciones de Delsar. Ya sabréis por qué.

Esta evolución amable y coherente se sitúa en un mundo medieval de corte fantástico en el que la Magia (con mayúscula) no es algo frecuente, o al menos esa es la sensación que me dio a mí; los Magos existen más allá de las convenciones sociales a las que los ciudadanos de a pie y ladronzuelos están acostumbrados. Y… no quiero entrar en detalles por miedo a spoilers, así que imaginad un tríptico: la ambientación se despliega suavemente y la información aparece en el momento preciso en que el lector la necesita. La inmersión, por tanto, es buena, pero no lo sería tanto sin una narrativa que la acompañe.
Poco a poco se advirtieron en la lontananza las siluetas de un grupo de enormes árboles. Eran muy superiores en altura y grosor a todos los que hubieran visto hasta entonces. Cuanto más se aproximaban más se convencían los dos extranjeros de que no podrían ver un prodigio semejante en ningún lugar de las tierras exteriores. Llegaron por fin junto a uno de ellos: ejemplares de color marrón oscuro, recios, imponentes. Para abarcar su tronco harían falta al menos diez hombres. Las ramas, intrincadas como los ensortijados cabellos de un gigante, conformaban un amplio techo sobre sus cabezas, más allá de donde alcanzaba su vista.
Como dije antes, el estilo de Mariela González me dejó indecisa durante unas páginas, quizás porque llevaba una racha de libros con descripciones directas o poco introspectivas (ideales para lo que leía en ese momento). En Heredero del invierno, la autora se detiene a contemplar matices que enriquecen los paisajes, gestos que colorean aún más el relieve de los personajes y las razas. Las escenas de acción son muy dinámicas; los movimientos, precisos. Mientras escribo esta reseña la propia autora me ha contado que practica kenjutsu e iaido. ¡Ahora lo entiendo todo!

Cosas que he echado en falta: un mapa y mayor claridad. El mapa, por razones obvias, y es que me habría ubicado mejor por el camino que van recorriendo, aunque sea general. Con mayor claridad me refiero a que, sí, la Sombra se enfrenta a un cambio radical en su vida y no tiene ni idea de lo que debe hacer o incluso de cómo sentirse y la autora lo transmite perfectamente, pero al mismo tiempo me he sentido un poco veleta, leyendo sus aventuras según donde les marque el viento. Luego, cuando consiguen centrarse, el resto va sobre ruedas.
En aquellos tiempos nadie podía ser juzgado por su apariencia. Jóvenes imberbes resultaban ser poderosos hechiceros. Soldados con pinta de simio acometían hazaás. Compañeros que habían prometido lealtad de por vida rompían el juramento por un puñado de joyas, y leyendas infantiles aparecían vivas en la noche.
Heredero del invierno es, ante todo, una novela de personajes. Enseguida se saben el pilar argumental y en torno a ellos se arremolina un destino que les trae nubes de tormenta. Supongo que por eso Mariela González los ha descrito con tanto mimo. Ellos, sumado a un estilo colorido, dan como resultado una historia de ladrones que se desliga bastante de su género y de sus lugares comunes. Y por si fuera poco, puede existir un medievo sin una sola referencia sexista. ¿Algo más? Sí: que siga escribiendo.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

“La magia conecta con el inconsciente y el mundo creativo”

Todos juntos. :) Foto de la editorial.
El pasado 27 de octubre tuvo lugar el Encuentro con Ana Alonso y Chiki Fabregat en la Escuela de Escritores de Madrid con motivo de la publicación de las novelas La Puerta del Dragón y Me llamo Zoila, respectivamente, editadas por Edebé. La presentación recogió a no más de veinte aficionados a la literatura juvenil, que escucharon atentamente a las autoras hacer un recorrido por la génesis de sus obras.
Ella no ha pedido ser lo que es ni tener esas orejas. No ha pedido el poder de causar la muerte o curar heridas solo con el pensamiento, casi sin darse cuenta, ni leer la mente de otras personas, aunque hacerlo pueda facilitarle la vida. Su madre murió sin que los elfos hicieran nada para evitarlo y su padre humano los abandonó, a ella, y a su hermano mellizo. Solo su abuela, que los acogió como a sus hijos, se ha preocupado por formar una familia en la que hasta ahora han sido felices los tres.  Zoila tiene dieciséis años y le gustaría seguir yendo al instituto, preocuparse por los exámenes o mentir a su abuela para salir con un chico y volver un poco más tarde… Pero desearlo no es suficiente.

Chiki Fabregat fue la primera en hablar de Me llamo Zoila, primer volumen de una trilogía que explora la vida de una joven mitad elfa y humana que lucha por conciliar sus raíces. Esta trilogía fue concebida como un proceso individual que se separó después en varias novelas. “Me apetecía jugar con extensiones cortas. […] Sobre todo de cara a los lectores jóvenes, que parece que si no leen un tocho de 700 páginas, no leen nada”. Tampoco se paró a pensar en etiquetas. Cuando le preguntaron si consideraba Me llamo Zoila literatura fantástica, Fabregat respondió que solo quería contar la historia de dos hermanos. El mestizaje vino después: “En el metro, una niña me preguntó por qué llevaba el pelo verde. Le contesté que mi madre era elfa, y sin querer, empecé a construir la novela”. Ya sabéis: cualquier anécdota puede disparar la creatividad.

Marc y Lisa se esforzarán juntos por mantener abierta la Puerta del Dragón y por preservar el legado de Dana, en una aventura que los llevará a enamorarse el uno del otro y a correr grandes riesgos para mantenerse unidos cuando todo a su alrededor conspira para separarlos.
¡SUS MUNDOS NUNCA DEBERÍAN HABERSE ENCONTRADO! Una novela de acción que recorre una Barcelona oculta que nunca olvidarás.
La Puerta del Dragón tiene un corte de fantasía urbana donde la ciudad comparte protagonismo con los personajes que caminan por ella. Ana Alonso y Javier Pelegrín extrajeron la premisa clásica de los cuentos maravillosos europeos y la reinterpretaron para tejer una trama que hiciera brillar el alma mágica de la ciudad, en este caso, Barcelona. “La magia conecta con el inconsciente y el mundo creativo”. Cada novela es autoconclusiva y contará la historia de una ciudad diferente. La autora nos adelantó que la próxima puerta se hallaba nada menos que en Los Ángeles.

En la ronda de preguntas tuve la oportunidad de preguntarles cuáles habían sido sus últimas lecturas. Ana Alonso acababa de terminar Con pólvora y magnolias de Xosé Luís Méndez Ferrín, y Chiki Fabregat, La Reina de Cristal, del tándem Ana Alonso y Javier Pelegrín. Al final se animaron a firmar los ejemplares cedidos por la editorial... y descubrí que ambas son zurdas. Un detalle tonto, lo sé, ¡pero no puedo evitar que me llame la atención! Terrible. El caso: hace muchísimo que no leo literatura juvenil. Esta parece una buena oportunidad para retomarlo. En algún momento volveré para contaros qué me han parecido, y si las habéis leído, compartimos nuestras impresiones.

martes, 25 de octubre de 2016

Irene Robles: "Si no se promocionan autoras de ciencia ficción, nadie apostará por ellas"

Fuente.
Irene Robles publicó su primera novela con veintidós años y desde entonces no ha parado. Sí, sí, has leído bien. Alicantina y graduada en Interpretación y Traducción de Alemán, esta escritora destaca también por trasladar la sencillez con la que habla a sus historias. Le encantan las novelas de misterio, fantasía y ciencia ficción, género bajo el que ampara sus novelas Último tren a la Tierra y La noche perpetua, editadas por Círculo Rojo. Es secretaria de la Asociación Literaria y Cultural Escritores en su Tinta, cuyo objetivo es promover obras de autores alicantinos.

¿Qué es la ciencia ficción?
La ciencia ficción es un género que trata de avances de la ciencia y la tecnología que cambiarán significativamente la sociedad y su forma de ver el mundo.
Considero ciencia ficción tanto una historia que transcurre en varios planetas (La Fundación de Isaac Asimov, El juego de Ender de Orson Scott Card o Star Wars de George Lucas) como obras que buscan en el interior del ser humano, en su relación con la inteligencia artificial que ellos mismos han creado, o aquellas en las que el pasado prevalece sobre un futuro incierto (Un viaje alucinante de Isaac Asimov, Matrix de los hermanos Wachowski o El libro del día del juicio final de Connie Willis). En algunos casos, ha llegado a ser un género predictivo.

Fuiste la segunda autora más vendida de la 3ª Feria de Autores Escritores en su Tinta. ¿Qué tipo de lectores se llevaron tus libros?
Desde amantes de la ciencia ficción que decidieron darme una oportunidad hasta lectores que no se habían sentido atraídos por este género. Quizá vieron en mis libros una forma amena de empezar, especialmente gente muy joven, incluso niños.

¿Es posible que el público se interesara por un género lejos de lo convencional, pero sin carga científica?
Pienso que sí. Mis historias son bastante sencillas de leer, no demasiado extensas y sin tecnicismos.

Aun así, ¿por qué crees que el lector de a pie sigue mirándolo con recelo?
Todavía se considera algo complicado. Me he encontrado con gente que ni siquiera me ha permitido contarles de qué iban los libros porque ya tenían una idea preconcebida de la ciencia ficción.

En la charla-coloquio de Ciencia Ficción en la Feria de Autores te preguntaron si existen diferencias entre escritoras y escritores. ¿Comprarías un libro u otro en función del género del autor?
En su momento respondí que no encontraba diferencias significativas, pero aún no había terminado el primer libro que cogí de una autora de ciencia ficción, El libro del día del juicio final de Connie Willis. Ahora digo que sí, hay diferencias. El hecho de ser hombre o mujer influye en la manera de ver el mundo, así como en la época que le ha tocado vivir.
A la hora de leer nunca me fijo en si el autor es hombre o mujer, sino en el título, en la portada y sobre todo en la sinopsis. Aunque sí que es cierto que los dos libros de ciencia ficción escritos por mujeres que quise leer con especial interés (el anteriormente citado y La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula K. Le Guin) únicamente los encontré por Internet.

A propósito de Connie Willis, El libro del día del juicio final obtuvo tres galardones: los Nébula en 1992, Locus y Hugo en 1993. También fueron nominadas Ursula Le Guin, Lois McMaster Bujold, C. J. Cherryh, Pat Cadigan, por ejemplo, y sin embargo, muchas de sus obras siguen a la espera de una traducción al español. En otras palabras: se premia a las autoras, pero seguimos viendo una mayoría de autores masculinos en las librerías. ¿Qué necesita una mujer para ser realmente conocida en el género?
Más promoción. Ganar los premios Nébula, Locus y Hugo supone un gran reconocimiento para un autor, especialmente porque cada uno de estos premios los dan diferentes colectivos: la asociación de escritores norteamericanos de ciencia ficción, los miembros de la WorldCon y lectores de ciencia ficción.

¿Y para ser publicada en España?
Si nadie conoce a estas autoras fuera de sus países de origen, no se les da importancia o no se las promociona, raramente se traducirán sus obras y se apostará por ellas en el extranjero. El mundo editorial es un negocio. Nadie va a apostar por algo que en un principio no tendría salida. La literatura no es como el cine o la música, no es tan sencillo llegar a un público masivo.
Fuente.
¿Cuál es tu autor preferido?
Es difícil decir solo uno. Me encanta Isaac Asimov, nunca deja de sorprenderme. Con Laura Gallego y J. K. Rowling aprendí a leer en serio, a engancharme a un libro. Molly Moon y el increíble libro del hipnotismo, de Georgia Byng, fue primer libro de fantasía que leí, con diez años.

Ahora toca el turno de los libros favoritos.
Podría decir De la Tierra a la Luna de Julio Verne, Hyperion y La caída de Hyperion de Dan Simmnos, La Fundación de Isaac Asimov, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y Ubik de Philip K. Dick, Pórtico de Frederik Pohl, La rebelión de Atlas de Ayn Rand, la serie de Harry Potter de J. K. Rowling, Frankenstein de Mary Shelley o La larga marcha de Stephen King.

Y al revés: ¿qué libros has abandonado?
De pequeña nunca fui capaz de leer más de dos páginas de Manolito Gafotas, de Elvira Lindo. Tampoco pude con La casa de los espíritus, de Isabel Allende. Aunque a veces descubres grandes autores e historias por las recomendaciones en el colegio, no me gusta leer por obligación.
En ciencia ficción abandoné Marte Rojo, de Kim Stanley Robinson. Me da rabia no terminarme un libro, pero pienso que si no le estoy prestando la atención suficiente, no merece la pena perder el tiempo. Hay un momento para cada libro.

En una de las presentaciones de tu primera novela, Último tren a la Tierra, comentabas que la ciencia ficción te permite hablar del pasado y del futuro e inventarte lo que quieras de manera sencilla. ¿No es un género complicado precisamente por su base científica?
Es complicado si la base científica es una parte fundamental de la historia. Julio Verne, Kim Stanely Robinson o Isaac Asimov dan detalles que posiblemente serían correctos o se acercarían mucho. Mi intención es otra: crear una historia con la que pasar un rato agradable. Tengo claro que escribo ciencia ficción, pero sobre todo ficción.

¿Notas tu evolución como autora de la primera novela a la segunda, La noche perpetua?
Sí. Último tren a la Tierra es especial por haber sido la primera que publiqué, pero he aprendido mucho de los errores que cometí. Las críticas de los lectores muy valiosas. No hay que dejarlas pasar. En La noche perpetua he tratado de mejorar la narración, las descripciones y el desarrollo de la historia. Hay que contar lo que uno quiere sin obsesionarse por la perfección, porque entonces la historia deja de ser lo que era.

Último tren a la Tierra fue tu primera publicación, pero ¿fue la primera historia que escribiste? 
No, escribí una novela antes que tengo guardada. La empecé a escribir con 13 o 14 años.

¿De qué iba?
Sin ni siquiera saberlo ya era una historia de ciencia ficción. La protagonista se veía envuelta en la desaparición de su padre y empezaba a descubrir todo lo que había detrás y quienes podían ser los responsables. Había un componente de misterio y el hecho de que todos nuestros actos tienen una explicación se veía claramente con los viajes en el tiempo. Puede que algún día la retome.

¿Podemos saber algo de tus futuros proyectos?
Mi tercera novela dará un paso más en el universo que ya comenzó con Último tren a la Tierra y La noche perpetua. Tengo intención de publicarla el año que viene. También me gustaría publicar un cuento con ilustraciones para acercar la ciencia ficción de una forma clara, atractiva y con enseñanzas. Además, la segunda edición de La noche perpetua saldrá publicada pronto. Existe otro proyecto en el que participaré, pero de momento no quiero desvelar más porque somos muchos trabajando en ello.

Una última pregunta: ¿Qué libro estás leyendo ahora mismo (o cuál fue el último que has leído, si justo acabas de terminar uno)?
Mi última lectura fue La Saga de los Heechee, formada por Pórtico, Tras el incierto horizonte, El encuentro y Los anales de los Heechee de Frederik Pohl. Antes de estos leí El Alquimista, de Paulo Coelho.

***
Información de interés

Sinopsis de Último tren a la Tierra
Sinopsis de La noche perpetua
La autora: Página oficial de Irene Robles
Redes sociales: Facebook | Twitter | Google+

Si no os sonaba su nombre, espero que ahora tengáis un poco de curiosidad por saber cómo se escribe la ciencia ficción en Alicante. Toda difusión es poca ♥

miércoles, 5 de octubre de 2016

Neverwhere, de Neil Gaiman

Pues sí: veinte años después de su publicación original en 1996 y tras unos meses desde que Roca Editorial lo reeditara, me he animado a leer Neverwhere, de Neil Gaiman. Esta última edición trae consigo una carta del autor a los lectores españoles y una novela corta ambientada en el mismo universo. ¿Me gustó? Claro. Repetiría y todo.
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca Editorial
Páginas: 416
Precio: 19,90 euros
Sinopsis: En el subsuelo de Londres, como debajo de cada gran ciudad, existe un mundo desconocido e invisible, plagado de extraños seres, en el que sobrevivir depende de abrir las puertas adecuadas Hay mundos bajo tus pies, espías bajo las escaleras y formas que esperan al otro lado de los portales, que solo has atisbado en tus sueños. Tras leer Neverwhere, nunca volverás a pasar por los sombríos lugares del mundo moderno con la misma confianza infantil. 

Me flipan las dimensiones paralelas. Es así. Por eso cuando Gaiman presenta su Londres de Arriba a través de Richard y la estela de mala suerte que parece perseguirle antes del primer encuentro con Puerta, ya supe que iba a gustarme. El mundo subterráneo, Londres de Abajo, resultó ser un entramado riquísimo en matices curiosos y personajes excéntricos: los rata-parlantes, los Dominicos de Blackfriars, las Siete Hermanas, todos los que habitan en la Corte del Conde… Enumerarlos tiene poco sentido sin saber a qué me refiero; lo único que debéis saber es que Neverwhere está plagado de referencias al metro de Londres. La obra se convierte, además, en un paseo agradable por las calles de la ciudad, y si habéis ido más de una vez reconoceréis muchos de los espacios en los que transcurre la trama.

Dos puntos a destacar de la novela: la construcción de los personajes y el color. En pocas páginas, Richard es alienado de su propio mundo, en el que es invisible para los demás, y queda atrapado en otra dimensión en la que también sufre los estragos de la invisibilidad, pero de otra manera; a fin de cuentas, él es la representación de la ignorancia. Un extraño en un lugar extraño. Un ‘mandao’ en ambos Londres. Richard es el personaje más sensible a lo que le rodea, de modo que se vuelve un preguntón. Su comportamiento es coherente: se crispa, se relaja, ironiza, se hace pequeño. En el transcurso de la historia, Richard asume que si quiere volver a casa, tendrá que tomar las riendas de sus acciones, y en este punto de no retorno comienza a forjarse su verdadero carácter.

Puerta y Richard en el cómic. Original.
Si me he detenido tanto con Richard es porque me ha impresionado lo bien que encaja en un cuadro de personajes tan variado como es el elenco protagonista. Todos y cada uno poseen identidad propia, es decir, no son PNJs cuya única función es avanzar la trama. Me gustaría hacer una mención especial a Croup y Vandemar, los antagonistas. Hablando en plata: dan puto miedo. Siniestros, sádicos, maquiavélicos, juegan a torturarse entre ellos para pasar el rato mientras siguen su empresa personal. Se definen como asesinos profesionales, y es justamente lo que cualquiera pensaría de ellos.

Neil Gaiman es uno de mis autores habituales. De vez en cuando vuelvo a él con publicaciones recientes o antiguas, o en este caso, con reediciones, y me dejo llevar por su prosa suave y oscura, como si contara algo precioso en un párrafo y lo destruyera en el siguiente. Neverwhere me recordó a Stardust por proximidad, con ese cuento de hadas nada feliz pero lleno de luces al mismo tiempo. El contraste de colores me deja reflexionando (atención, tesis) sobre la importancia de adecuar el estilo al tono de la obra.
Jessica era muy guapa, tanto que a veces Richard no podía evitar mirarla embobado, preguntándose: ¿cómo es posible que esté conmigo? Y después de hacer el amor siempre en el piso que Jessica tenía en el exclusivo barrio de Kensington, en la cama de latón de Jessica con sus impecables sábanas blancas de hilo (pues sus padres le habían dicho que los edredones eran algo decadente) a oscuras, ella le abrazaba con fuerza, con su larga y rizada melena castaña derramándose sobre su pecho, y le susurraba lo mucho que le quería, y él le decía que la amaba y que quería estar siempre a su lado, y los dos creían que era verdad.
Lo único que no me interesó mucho fue la misión personal de Puerta, y eso que actúa como motor principal, quizás porque quedó eclipsada por el resto de acontecimientos. Igual yo esperaba un misterio mucho más explosivo de cara al desenlace y me dio en toda la cara; aun así, no empaña la calidad del libro, sino que le otorga cierta dosis de realidad. Al fin y al cabo, es la historia de Richard.

Neverwhere también fue editado en España en formato cómic por ECC Ediciones, con Mike Carey y Glenn Fabry en el apartado artístico. De una manera u otra os invito a darle una oportunidad seáis lectores de fantasía o no, porque tiene ese carácter propio de las novelas que merecen la pena. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

#LeoAutorasOct

Si algo se puede decir de las escritoras de fantasía, terror o ciencia ficción es que siempre han aportado grandes obras literarias. Sin embargo, nuestra historia las ha relegado a la sombra o las ha expuesto a la crítica tras un seudónimo masculino, de ahí que poco a poco y sin darnos cuenta se implantara una idea simple en la mente del lector común: "no existen escritoras de género". Por suerte, es una mentira como un piano, e Internet está ayudando a erradicar este concepto con muchísimas iniciativas cada una dentro de su marco de acción. Hoy, con el despegue reciente de La Nave Invisible, os traigo también el hastag #LeoAutorasOct, que reúne un único objetivo a cumplir por quien quiera participar: leer autoras en octubre.

Aquí el hastag.
Como todos los temas peliagudos, la visibilización trae consigo una serie de preguntas incómodas. ¿Las mujeres y los hombres escriben diferente? En pos de normalizar la situación, ¿no debería darse la misma importancia? De hecho, ¿no debería ser importante solo la obra y no quien la escriba? Bua, ¿se deben separar vida y autor? Inquietante. Ocurrió parecido con GaymerCon, la famosa convención de videojuegos LGTB de San Francisco, o sin irnos mucho más lejos, el I Encuentro de Gaymers, Boardgaymers y Frikicuriosos (apodada cariñosamente MaricCon 2016) en Bilbao. Si bien fueron acogidas con los brazos abiertos, siempre tendrán que enfrentarse a una aldea de irreductibles falos que ponen en entredicho los eventos prodiversidad. Dicho sea de paso, mi postura con respecto a la visibilización es "sí, claro, por supuesto, y cuanto más, mejor".

En #LeoAutorasOct cada uno se organiza como quiere. No hay ganador. No hay que leer un número mínimo de libros. No hay límites en general; se pueden escoger cinco autoras de ciencia ficción, cuatro de fantasía, una de cada o, imagino, decantarse por escritoras realistas o de otras corrientes. De hecho recomiendo encarecidamente a Annie Proulx (En terreno vedado: historias de Wyoming) por ofrecer una visión fresca y cruel del western. Así, exprés. Me encantó. Y el relato Brokeback Mountain merece muchísimo la pena.

Al rebuscar en mi biblioteca me he dado cuenta de que tengo poquísimas autoras. Si me paso a lo juvenil, entonces tengo muchas más, pero este es otro tema. Mis propuestas para este octubre son Naomi Novik (Un Cuento Oscuro), Nancy Kress (Mendigos en España), Ursula Le Guin (La mano izquierda de la oscuridad), Louise Cooper (Némesis 1), Lois McMaster Bujold (Fronteras del Infinito) y Aliette de Bodard (En una estación roja, a la deriva). Siendo optimistas, leeré dos o tres al cabo del mes. Al menos me he asegurado de tener donde elegir.

He escogido algunas portadas en inglés porque en español son horribles, la verdad. Es probable que le dé una segunda oportunidad a Naomi Novik y empiece con ella, ya que otra saga suya, Temerario, me pareció buenísima, con un planteamiento que mezcla coherentemente dragones y la época de Napoleón. Las cincuenta primeras páginas de Un cuento oscuro se me hicieron aburridísimas, pero entre que varias personas me han hablado genial y fue ganadora de un Premio Nébula en 2015... adelante. Sucede parecido con Némesis, que más que una lectura es una relectura; lo leí con trece años y me gustó, aunque me quedé con la sensación de no estar entendiendo la mitad de lo que pasaba. Me reencuentro con Louise Cooper casi de la misma forma que con Ursula Le Guin, para ver qué tal. De Bujold he leído El aprendiz de guerrero, como ya sabréis porque no paro de recomendarla a la mínima oportunidad. Me apetecía seguir con la saga de Miles Vorkosigan. Las autoras restantes, Nancy Kress (que estuvo en la tertulia de Grandes Damas de la Ciencia Ficción junto a Pat Cadigan) y Aliette de Bodard, son nuevas.

Me dejo muchas autoras en el tintero. Robin Hobb y Las Naves de la Magia tendrán que esperar, y eso que lo tengo comprado. He escogido literatura extranjera por reconciliarme con algunas obras que no acabé de entender en su momento y por el bombardeo en redes sociales que me dejan las expectativas por las nubes. Quizá en la próxima tanda pruebe con autoras de cómic español y literaturas alejadas de lo fantástico, aunque... nah. 

jueves, 25 de agosto de 2016

Profecía

Fuente.
—Has acudido a ver tu destino. ¿Estás preparado?
La bruja sostenía el mazo de cartas con ambas manos. El rumor de la lluvia había cesado de golpe, las hojas de los árboles ya no golpeaban el cristal con cada ráfaga de viento. El silencio oprimía el corazón de Daru. Por un instante pensó en rechazar la invitación. ¿Se haría realidad lo que viera a partir de aquel momento, o precisamente por haberlo visto, su vida cambiaría por completo? Y si estaba destinado, ¿qué podía hacer para remediarlo?
Se apremió a sí mismo. Había llegado hasta allí.
—Estoy preparado.
La bruja se irguió, su sombra negra elevándose hasta el techo.
—Los Arcanos susurran tu nombre, y sus palabras avivan los vientos del futuro…