domingo, 14 de agosto de 2016

Los colores y The Wolf Among Us

Bigby, un tipo interesante. Fuente.
Brevísima introducción: The Wolf Among Us es una aventura gráfica de Telltale Games basado en Fábulas (Vértigo, 2002), una serie de cómics sobre personajes del folclore popular. Deberíais jugar si no lo habéis hecho ya. Dicho esto, me apetece hablar un poco sobre los colores.

La estética bebe directamente del noir: sombras duras y remarcadas, tonos azules, amarillos o morados que contrastan con el fondo oscuro, contornos gruesos… Es curioso cómo el juego te lleva donde quiere en tan solo unos minutos, y digo unos minutos por no decir al momento. El marco visual es importantísimo para situar al jugador. En lo audiovisual es relativamente sencillo conseguir una ambientación adecuada si sabes cómo lo quieres hacer; el ojo capta mucha más información a golpe de pantalla que de página. La lectura conlleva un ejercicio de imaginación que no todo el mundo está acostumbrado a hacer (porque no tiene un hábito lector) o que podría resultar imposible si no se utilizan las palabras adecuadas. A Mark Twain se le atribuye una frase que lo resumiría muy bien: la diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.

Cuando se habla de worldbuilding o de la creación de mundos se tiende a pensar solo en el mapa físico donde se desarrolla la acción. Qué sé yo, pongamos una ciudad. Es habitual encontrar lo que yo llamo una descripción "correcta", que resume los aspectos principales del lugar en cuestión. El lector se ubica y entiende dónde se encuentra. Punto. No concebiría esta clase de descripciones como un error, solo me saben a poco. Pensad en una ciudad dormida. Una noche sin viento, los árboles quietos, media luna en lo alto, luces dentro de las casas. Una descripción correcta aludiría a todos estos elementos como una radiografía. Una descripción "colorida" hablaría de las sombras duras que proyectan los árboles en el suelo, formas irregulares que se mezclan con la suciedad húmeda de las baldosas, por ejemplo, porque había caído una tormenta y aunque el cielo estaba despejado, el olor de la lluvia anegaba las calles. Las luces anaranjadas arrojaban algo de calidez.

Así son los escenarios.
La clave es potenciar los colores y utilizar los cinco sentidos. Soy un poco pesada con esto, pero es que la diferencia es brutal. Imaginad la descripción básica como un boceto sobre el que seguir pintando. Siempre que escribo me gusta pensar que cada escena es un plano perfecto. Debe evocar lo que yo siento cuando la imagino. Si resulta que lo que tengo en mente es muy vago, volcaré una imagen con huecos blancos. La mayoría de las veces no pasará nada, el lector no saldrá del libro, pero el objetivo es que quiera quedarse dentro.

Hemeroteca relacionada:
Octubre de 2012: Las absurdas, barrocas y archiaburridas descripciones que no dicen nada
Julio de 2015: @DystopianYANovel o el humor de estereotipos

miércoles, 27 de julio de 2016

Shadow World: El Despertar, de Alejandro Robledo Bueno

Casi mil páginas conforman la ópera prima de Alejandro Robledo Bueno, que arriesga con la extensión pero no con la historia: un refrito de muchas influencias que aparecen casi por encima del texto para indicarnos el camino hacia el desenlace. Confieso que abandoné la lectura al poco de rondar el ecuador del libro y voy a explicar por qué.

En Dark City, los tonos grises arrebatan el color hasta de los festejos navideños. En sus oscuros callejones y bajo el presagio astronómico de una antigua profecía, tres jóvenes descubren de manera simultánea que el mundo en el que han crecido es un poco más oscuro y tenebroso de lo que imaginaban.
Matt, Rose y Leo deberán aprender a vivir a partir de entonces de acuerdo con su recién descubierta naturaleza. Cada uno enfrentándose a las vicisitudes de su raza. Cada cual conociendo a los distintos miembros de esa sociedad oculta, paralela a la nuestra. Todos con sus propios problemas, experiencias y dudas existenciales. Los tres quedarán pronto sumergidos en un universo muy cercano al nuestro. Un mundo donde la magia y las criaturas de la noche escapan de los relatos de fantasía y terror para formar parte de la sociedad misma. Un mundo con una antigua jerarquía que mantiene el orden de la sociedad, dentro de los límites posibles.
Un mundo de sombras.
Allí, se encontrarán con que sus vidas, tal como las conocían, han desaparecido. Se verán arrastrados más y más al núcleo de una sociedad oscura que pretende usarlos como piezas, engranajes de la gran maquinaria ancestral. Sin embargo, los tres descubrirán que la amistad, el compañerismo y el amor transcienden las barreras de raza, religión vida y muerte.
Juntos, afrontarán peligros para los que sólo estaban preparados en las antiguas escrituras. Una oscuridad ancestral se cierne velada sobre la ciudad oscura, y sobre el mundo entero. Ellos, sólo una pequeña luz de esperanza frente a la noche eterna. Aunque claro…
<<Incluso en la noche más oscura, en la oscuridad más cerrada, la más pequeña y simple llama hace retroceder a las tinieblas>> (Axel)
De entrada, la sinopsis es demasiado larga y redundante. Se pueden contar las veces que aparece la palabra “oscuridad” y derivados para referirse a la ciudad, por si Dark City no daba suficientes pistas; de la misma manera el autor se entretiene demasiado explicándonos por qué es tan oscura y sus habitantes tan grises en un prólogo de diez páginas a modo de mapa literario, pero del que apenas vemos nada. El lector se sobrecarga nada más comenzar. ¿A quién le importa dónde están los hospitales, los nombres de las carreteras, la ópera, los cines y lo aún más grises que son los habitantes de Dark City? Cualquiera con menos paciencia se habría sentido estafado. Si la ciudad es esencial para el desarrollo argumental, me gustaría verla a través de los ojos de los personajes y no como una gradación urbanística.

Esta idea de sobreinformación se aplica también para el tono general. Abundan explicaciones que entorpecen el hilo conductor, que tampoco está claro a las doscientas páginas, y me refiero a que ni siquiera sabemos las motivaciones de los protagonistas sobre esos giros que han dado sus vidas. Les mandan de aquí para allá como si fueran misiones secundarias. Shadow World: El Despertar plantea el amanecer del arco principal, Matt, Rose y Leo, en un mundo sobrenatural. Robledo ha querido plasmar tres personalidades muy diferentes que jueguen entre sí. Me chocan, sin embargo, sus acertadísimas reacciones ante una situación desconocida y de peligro. Por ejemplo: en un momento dado, Matt tiene un encontronazo con un vampiro que le muerde y cree que va a morir. Tendido y desangrándose, le dirige una sonrisa de soslayo a su agresor en plan “no dejaré que veas lo mucho que me duele morir, es más, ya me lo esperaba”. Sinceramente, creo que así no funcionaría nadie. En otras ocasiones, Rose saca conclusiones demasiado rápido. De hecho se tira un triple adivinando la contraseña de un ordenador de, en teoría, una especie de cuerpo privado de seguridad. El caso es que podría pasar por alto estos deus ex machina si los protagonistas no fueran Gary Stus y Mary Sues salidos de una mente adolescente. No lo digo yo. Lo dicen las propias descripciones:
Con un cuerpo bien formado, Matt lucía una figura envidiable. De metro ochenta y siete de altura, exhibía una complexión atlética y nervuda conseguida a base de duras sesiones semanales de kung fu, fúbol, y sobre todo, baloncesto, deporte al que se dedicaba siempre que podía. El tatuaje que se había hecho en el hombro era una representación de un lobo tribal y ocupaba parte de su cuello y de su omóplato, lo que realzaba su figura masculina con un torso superior cincelado por el propio Miguel Ángel Buonarroti. Su piel pálida producía un fuerte contraste con su pelo negro carbón, el cual le caía en olas azabaches hasta la altura de los ojos, marcando sus pobladas cejas y su mirada de depredador. Los ojos de Matt eran de un verde apagado y mate, cual malaquitas engarzadas en su cara límpida, de pómulos marcados y fuertes. Los labios finos se torcían bastante a menudo en una sonrisa taimada pero enorme, que ocupaba todo el ancho de su cara perfectamente afeitada. 
¿Se pueden crear personajes explosivos a primera vista? Sí, se puede y se debe. ¿Existen mejores formas de hacerlo? También. Demasiada descripción y demasiados matices absurdos. En el párrafo siguiente el narrador nos cuenta que Matt no se encasilla en el cliché de persona vacía porque claro, en realidad es un intelectual encerrado en el cuerpo de un modelo. Venga, coño. El aspecto físico de Rose tampoco tiene desperdicio, aunque no está tan detallado, sino que se centra más en un pelo increíble, unas curvas bonitas y un escote sugerente. Lo que os decía: Mary Sue. Y no me gustaría pasar por alto las numerosas escenas eróticas (entre ellas, una violación en la que ella no sabe si le gusta o no, aunque más tarde tome cartas en el asunto) que denotan que el autor no ha leído erótica de calidad. Dejo una de mis perlas preferidas:
Cuando la dejó en el suelo, entre gemidos exhaustos, Lucita solo pudo fijar su atención en el abdomen de él mientras se ponía en pie e iba liberando el cinturón de sus vaqueros. Al bajar sus calzoncillos, su miembro, terriblemente duro, emergió como si fuera la mismísima polla de Júpiter. Lucita no pudo resistir los deseos de llevársela a la boca, donde descubrió por las gotas de excitación que ya asomaban, que el anhelo de ambos era compartido. De rodillas, chupó fuerte, profundo, no dejando escapar el miembro del abrazo de sus labios.
Apocalíptico. Tres páginas más tarde, “se corrieron a la vez”. Como mujer estoy un poco cansada de encontrar sexo burdo centrado en las fantasías de un hombre, que es lo que sucede aquí. Me dejo otras anécdotas en el tintero, como los diálogos entre amigas al más puro estilo americano: "tía, el macizorro de Andy", "qué fuerte, ¿no?" y demás.

Con todo esto, el libro tiene los ingredientes para ser una lectura sin pretensiones, porque es fácil enganchar a alguien con elementos de fantasía urbana, hombres lobo y vampiros (que son el Barça-Madrid de la literatura fantástica, por otra parte, y se echan en falta otras mitologías a explotar, ¡pero incluso me parece bien! No siempre tenemos que leer novelas que rompan con todos los estereotipos del género... con la condición de que aporte algo a otros niveles), lástima que se conforme con explicar una historia mil veces leída. Digo “explicar” porque en ningún momento “enseña”: las descripciones son bloques de texto, radiografías de cuerpos perfectos y lugares bien hechos. Ya está. No sé cómo suenan las voces de los protagonistas, ni a qué huelen las calles, ni la espesura de la sangre que se beben los vampiros… En definitiva, el autor no usa los cinco sentidos. Y es que hasta la trama más simple se atasca sin un narrador a la altura.

Shadow World: El Despertar es la novela que el autor quería escribir. Quizás es demasiado ambicioso abrirse a la crítica con una primera novela de novecientas páginas teniendo en cuenta que la calidad de los escritores autoeditados mejora cada día y destacar se hace más complicado. Imagino que esto no detendrá a Alejandro Robledo Bueno en sus próximas historias.

Gracias a Circle of Creators por el ejemplar. :)

jueves, 21 de julio de 2016

Céfiro

Fuente.
Las escaleras del porche se abrían a un vasto campo mecido por la brisa nocturna. El aire penetraba el trigal y levantaba un siseo que me adormecía poco a poco, como si escuchara la canción secreta de un momento irrepetible. Apoyé la cabeza en la viga de madera que sostenía la entrada de la casa. Cerré los ojos. Oía grillos en la lejanía y nada más; una noche como aquella, densa y brillante, serena y limpia, y tú a mi lado en silencio mirando al infinito era todo lo que quería y también todo lo que necesitaba desde hacía tiempo.
Una estrella fugaz recorrió el cielo.
De repente, comprendí algo: yo soy la luz que guía mi camino, yo soy el fuego que devora la oscuridad.

domingo, 3 de julio de 2016

Mi primera historia interactiva con Twine

Una escena preciosa de Undertale.
Me hace mucha ilusión retomar el blog con un post como este. Estuve cerca de tres meses leyendo y probando y pensando y volviendo a probar Twine (fallando mil veces por el camino) en los ratos libres después de trabajar. Twine es una herramienta que permite a cualquier persona crear un juego interactivo. Se dice que si uno es capaz de escribir una historia, es capaz de usar Twine. Y yo doy fe de ello.

El reto apareció a raíz de un cumpleaños. Los regaladores queríamos hacer algo original en lugar de ir a grandes almacenes y comprar algo mítico y fácil con lo que acertar (cosa que me parece bien en realidad), y caímos rápidamente en que una historieta interactiva al estilo “Elige tu propia aventura” molaría un montón. El problema fue la plataforma. No me convencía ni hacerlo en Word (¡tan cutre!) ni editar un librito (¡tan caro!). Casualidades de la vida, días antes había oído hablar por primera vez de Twine en boca de un conocido que había creado su primera aventura, así que me lancé de cabeza. Con esta herramienta y dos premisas sencillas para el argumento me puse manos a la obra. Hoy, mis conclusiones son estas:

Primera: hay que familiarizarse con el programa. Unir pasajes, añadir negritas, cursivas y ese tipo de características es relativamente sencillo aunque no tengáis nociones de CSS, o si son las justas para la plantilla del blog y demás, pero se complica muchísimo cuando quieres jugar con variables fuera de tu alcance (como los condicionales o las órdenes lógicas que no son tan lógicas si desconoces el lenguaje del ordenador). Mi recomendación es hacer una aproximación escalada a las capacidades de Twine. Dicho de otra forma, no empezar la casa por el tejado.
Con los títulos soy originalidad en estado puro.
Segunda: la organización es imprescindible. Los escritores de brújula también deberían tener claro lo que van a contar, y sobre todo, las decisiones que va a tomar el lector/jugador y cómo afectarán a la trama principal. Si no, el desarrollo podría llevar eones. En serio. No vais a terminar en la vida.  Aquí hablo por mí; a medida que construí la historia fui (fuimos) rellenando huecos y abriendo otros que podrían mejorar la historia, lo que provocó que en un momento dado pensara en mandarlo todo a freír espárragos. Al final descubrí que solo es cuestión de estructura. Como veis, iba renombrando cada pasaje renombrando con un número y las decisiones tomadas. De esta manera retomaba el trabajo enseguida, o si quería incluir una novedad o repasar los bugs al final, bastaba con seguir el esquema que yo misma había marcado.

Tercera: Trastear, trastear y trastear. Opté por una aventura sencilla para acostumbrarme a Twine, pero cada uno es libre de lanzarse a la piscina como mejor vea.



Josete recibe una nota misteriosa sin remitente. Quiere que acuda solo a una esquina dos calles más abajo.
Bueno, parece asequible.
Lo que no sabe es que tendrá que colarse en un refugio de animales, buscar aliados y resolver situaciones extrañas mientras se acostumbra a su Nuevo Poder. O no: Josete podría quedarse quieto, muy quieto, y ver pasar una aventura que no olvidará jamás.
Atención: esta historia contiene un poco de harina de Misterio Clásico, dos Flores del Entretenimiento, una ración de Clichés a la Veganesa y una pizca de Ironía al gusto. Si es alérgica a algún ingrediente, mejor no pinche en el enlace.
Suena al generador de sinopsis de Dan Brown, ¿verdad? Josete: Gatos en apuros está lleno de referencias al cumpleañero, pero creo que os gustará. Se lee en menos de media hora. Si la sinopsis no os ha echado para atrás, pinchad en la imagen más abajo. El enlace os llevará a Philome.la, una web donde la gente suele alojar sus juegos gratis.

Cabe destacar que las ilustraciones del interior no son mías, pertenecen un tumblr sobre gatos al que podéis acceder pinchando aquí. Son muy bonitos.

http://www.philome.la/Sparda_/josete-gatos-en-apuros

martes, 19 de abril de 2016

Astra

Fuente.
Escuché la grabación una vez más.
«Usted ha sido seleccionada para el último vuelo en la Valiente. El punto de encuentro será la Lanzadera Cero a las cinco y media de la mañana. Deberá acudir con el localizador que aparecerá en su agenda y todos sus efectos personales. ¡Feliz viaje!»
Me apoyé en la pared y resbalé lentamente hasta el suelo. El móvil se escurrió de entre mis manos. El eco del golpe rebotó contra las cuatro paredes, subrayando la desnudez de la casa desprovista de muebles, de pintura, de fotografías y de planes, porque todos se los había llevado ella. Puede que le hicieran más falta. O puede que el escueto camarote que le hubieran asignado fuera un lugar extraño incluso lleno de recuerdos. Nadie podía transportar el olor de un ser querido, ni la sensación de bienestar de un domingo por la mañana a su lado; y los rayos del sol no calentarán igual en Nueva T., de eso estoy seguro, se dijo mientras acariciaba la tarima con las yemas de los dedos. Una fina capa de polvo ascendió hasta sus rodillas.
Se amaron en ese mismo lugar hacía diez años. Quizá unas pocas semanas para ella. El deseo le hizo llorar con violencia, y así como estaba, arqueado y encogido sobre sí mismo, se sumió en una suave duermevela. Sonrió al revivir momentos mejores. Horas después, las lágrimas de sus mejillas se habían secado. La nostalgia amortiguó la realidad durante unos instantes que aprovechó para levantarse y dar un rodeo a la casa. El jardín era un bosque caótico, como su corazón.
¿Volverás a buscarme?
A millones de años luz de allí, ella lanzó un beso a una galaxia lejana.

lunes, 11 de abril de 2016

La profecía del cuervo, de Maggie Stiefvater

Lo admito: no ha funcionado. Mi primera vez con Maggie Stiefvater no ha ido tan bien como esperaba. He pasado algunos baches por alto y aun así no he conseguido conectar con el universo de la autora, así que solo me queda explicar por qué.

Cada año, la noche de San Marcos, Blue Sargent acompaña a su madre al camino de los espíritus para ver a los que morirán en los siguientes doce meses. Sin embargo, este año es distinto: Blue, la única de su familia que no tiene facultades adivinatorias, ha visto a uno de esos espíritus, y eso solo puede significar que es su amor verdadero o que lo va a matar.
Él se llama Gansey y es el estudiante más rico del colegio privado más elitista de la zona, la Academia Aglionby, cuyo emblema es un cuervo que todos los estudiantes llevan bordado en el jersey. Junto a Adam, un estudiante brillante, celoso del poder económico de sus compañeros; Ronan, un chico con problemas emocionales desde la muerte de su padre, y Noah, el observador taciturno que apenas habla, forman los chivos del cuervo, y están empeñados en descubrir la ubicación de la tumba del último rey galés, Glendower, el Rey Cuervo.
Blue sabe que debe mantenerse alejada de ellos, porque los chicos del cuervo siempre traen problemas. Aunque nunca podría imaginarse el siniestro y oscuro mundo que los rodea, donde la magia dejará de ser un juego para convertirse en una amenaza mortal.
Maggie Stiefvater tiene un estilo musical en inglés. Estructura las oraciones de tal forma que por muy largo que sea el párrafo, nunca se hará tedioso. Mi nivel de inglés es bastante básico y leo libros con un vocabulario relativamente sencillo en comparación con lo que podría leer en español; aun así, me ha sorprendido encontrar un lenguaje claro y bello al mismo tiempo. ¿Cuál es el problema, entonces?

Que lo he leído en español. Os aseguro que no tiene nada que ver. He pasado de la musicalidad a las frases forzadas; diálogos con cierta gracia en inglés convertidos en americanadas de película. La voz narrativa no me resultaba creíble, pocas veces conseguía ver las escenas a través de Blue. Me sentía viendo un paisaje con las gafas sucias. La profecía del Cuervo y The Raven Boys son como el agua y el aceite. No pegan. Me di cuenta en las primeras cincuenta páginas y lo tuiteé porque no entendía cómo había gustado el libro a lectores afines a mí. Una de las sugerencias fue esa: léelo en inglés. Un capítulo o dos, veinte páginas. Encontrar tanta diferencia con respecto a la traducción fue un punto de inflexión. Estuve a punto de abandonar el libro.

Una vez asimilé que La Profecía del Cuervo no era lo que esperaba ni lo sería en español, intenté centrarme en la historia. Me gustó que el tarot fuera real. Sin explicaciones místicas ni experimentos de por medio. La trama solo funciona si el lector cree a pies juntillas que la familia Sargent tiene un don especial y parte de una premisa muy interesante: Blue matará a su amor verdadero. A partir de aquí son todo incógnitas. Otro punto a favor es que el romance no es la piedra angular del libro, algo que una podría esperar a raíz de la sinopsis, sino que está sometido al eje principal de la búsqueda del Rey Glendower.
Fuente.
No me gustó el quinteto de cuervos ni la presentación de los personajes: chica que trabaja en la cafetería del colegio privado y carísimo donde estudian el resto de protagonistas, unos chicos ricos cuyos matices los convierten en personas super especiales. La forma que tienen de interactuar entre ellos me recordó al análisis de los pingüinos de Madagascar. Merece la pena echarle un vistazo. Digo que me vino a la memoria porque es fácil identificar a cada uno de ellos en un tipo de personalidad. Ninguno me pareció que bailara entre tonos de grises. Aquí, Gansey tiene una obsesión de por vida y arrastra a sus amigos con él; Adam, acomplejado por su relativa pobreza, se infravalora constantemente; Ronan es el tipo agresivo con problemas al que hay que querer porque en el fondo es bueno, y Noah es el chico tímido que lo observa todo con su ojo crítico. No hay nadie normal.

La Profecía del Cuervo no es una novela de acción intrépida estilo Cazadores de Sombras (que aborrecí) ni de desarrollo excesivamente lento. En algunos momentos le falta fuelle, con vacíos entre los triggers que desencadenan las partes emocionantes de la historia. Sé que habría encantado con quince años. Ahora, con veinticuatro, he sentido la llama de una buena historia y nada más.